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Otro de
los efectos del paro agropecuario
En
Luján, cae la venta de autos, pick ups, motos y
cuatriciclos
A
medida que se extiende el conflicto entre el gobierno y el
campo, las ventas de vehículos disminuyen.
Los
principales concesionarios que comercializan autos,
camionetas, motos y cuatriciclos coinciden en decir que en
el mercado hay incertidumbre y por este motivo la gente no
compra como hace tres meses.
Incertidumbre,
recesión, caída en las ventas, preocupación, caras
largas, bolsillos flacos, disponibilidad de modelos, pocos
clientes, menor número de transferencias, disminución en
la cantidad de patentamiento. Estos términos ayudan a
describir el panorama que se observa en las concesionarias
de autos y motos de esta ciudad a poco de cumplir 90 días
el paro agropecuario.
Si en la
edición del sábado pasado EL CIVISMO daba cuenta de la
situación que están atravesando las principales firmas
dedicadas a la venta y reparación de maquinarias e
implementos agrícolas que hay en Luján, hoy es el turno
de los concesionarios que comercializan nuevos y usados.
Este sector no escapa a la problemática y ve con gran
preocupación cómo se contraen las ventas a medida que el
tiempo avanza y el conflicto continúa en un laberinto que
parece no tener salida.
Ubicada
en la frontera que divide el conurbano con el interior,
los efectos del extenso paro del campo empiezan a sentirse
en diferentes sectores de la economía local de forma
lenta pero paulatina.
Hasta el
comienzo de paro agropecuario, la venta de autos usados
había marcado un nuevo record en el primer cuatrimestre
al registrar un incremento del 15,5 por ciento respecto
del mismo período de 2007.
Según un
informe de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), cuyo
presidente, Alberto Príncipe, atribuyó la suba a los
buenos resultados de la economía y al precio de los
commodites que seguían en alza.
La mejora
también se dio en la medición mensual. En abril se
comercializaron 126.054 unidades contra 110.790 del mes
previo, este avance significó un 14 por ciento. En tanto,
en la comparación con abril del año pasado la diferencia
positiva trepó al 33 por ciento.
En un
principio el presidente de la CCA dijo que el conflicto
del campo no impactó sobre las ventas de ese mercado:
"Creo que afectó a cosas que están directamente
relacionadas con la explotación agropecuaria:
maquinarias, insumos, fertilizantes, productos
veterinarios y cosas que hacen específicamente a la
actividad".
De
acuerdo a su criterio, el mercado del usado no había sido
alcanzado porque el automóvil es considerado una
necesidad tanto en el interior del país como en la
Capital.
Sin
embargo, a poco de cumplirse tres meses del inicio del
conflicto el panorama es otro. La venta de autos es uno de
los rubros en los que también aparecieron algunas
señales de alerta. El comportamiento de las ventas fue
muy dispar a lo largo del semestre. Mientras hubo fuertes
subas en enero y febrero, y una marcada desaceleración en
marzo, cuando se produjo una suba interanual inferior al
1% e incluso se registró una caída del 5,9% en las
ventas con respecto al mes anterior, los últimos meses
arrojaron números negativos.
DESACELERACIÓN
AUTOMOTRIZ
"El
furor de las ventas de autos usados durante los dos
primeros meses del año se vio empañado por una pequeña
merma en marzo, prácticamente en todo el país",
reconoció el presidente de la cámara del sector, Alberto
Príncipe. El dirigente estimó que en la baja pueden
haber incidido "la demora de entrega de determinados
modelos por las terminales, que hace que la gente retenga
el auto que va a cambiar, y el conflicto del campo, que
probablemente impactó en todos los mercados".
Sobre la
desaceleración automotriz puede dar fe Santiago Simoni
del concesionario “Automotores Simoni y Cia.”,
representante oficial Ford. Dijo que hay una merma de un
30 por ciento” en la venta de autos y en la línea de
pick ups el volumen de venta se redujo “casi al 50 por
ciento”.
En la
firma que comercializa la marca del óvalo las ventas se
dividen en autos para el mercado urbano y camionetas para
el cliente que habita en la zona rural. Este último nicho
de venta comprende el corredor por ruta 5 hasta Santa
Rosa, La Pampa. Desde hace casi 90 días los pedidos del
interior pusieron freno de mano.
Si a
principios de año había que estar en lista de espera
debido a que no había disponibilidad de vehículos por la
gran demanda, ahora lo que sobra son autos en stock. “Lo
que no hay son compradores. Estamos viendo que hay dos
economías: una metropolitana y del gran Buenos Aires para
automóviles, y otra economía del interior donde hay un
parate importante”, contó Simoni.
“Hay
una incertidumbre total porque se está rompiendo la
cadena de pago y nadie sabe cómo ni cuándo termina o
cómo sigue. Estamos vendiendo el 70 por ciento en los
alrededores y apenas el 20 o el 30 por ciento al interior,
al tiempo que el volumen de venta se achica y del interior
ya no sólo no tenés compradores, sino que no tenés
pedidos”.
Según
“Pancho” Rampazzi el paro está repercutiendo en
Luján y se nota en la actitud cautelosa que está
teniendo la gente a la hora de comprar un auto. “Hay
mucha indecisión y poca definición. Todo el mundo está
expectante. Por un lado, está la gente que cree que los
precios van a subir y hay que gastar el dinero comprando
un auto sino no va a poder comprar. Por otro lado, está
la gente que piensa todo lo contrario y que con esto no va
a haber actividad y no se van a hacer negocios. Hay dos
posiciones enfrentadas: el mercado está ciclotímico”.
En
sintonía con la mayoría de las agencias de venta de
automóviles, en la agencia Rampazzi también se siente la
contracción que está teniendo el mercado. “Se paró
todo. No obstante, yo tengo un ritmo regular por llevar
más años”.
Las
ventas se resintieron tanto en los autos 0km. como en los
usados.
En el
caso de los usados “no se puede determinar un porcentaje
exacto pero sí se está vendiendo bastante menos. Está
todo tranquilo, el mercado está preocupante”, acotó.
Hasta
antes del conflicto había tres factores que favorecían
al negocio de la compra y venta de autos: “Había
dinero, expectativa a futuro y la gente se endeudaba
porque mientras pagaba un crédito el auto valía mucho
más y entonces se le licuaba la deuda con la inflación”,
explicó Rampazzi.
Germán
Caricato, titular de “Contacto Autos”, coincide con
sus colegas. “Esto se siente como en todas partes. Antes
entraban 10 o 20 personas por la mañana y otras 10 o 20
por la tarde y se vendían 20 coches. Hoy no está
entrando gente. Hay días en que nos miramos las caras”.
EN PUNTO
MUERTO
Además
de autos y pick ups, sobran los dedos de una mano para
contar las motos que se vendieron en Luján en las
últimas semanas, mientras que la comercialización de
cuatriciclos para uso rural directamente es nula.
Pablo
Peña, del concesionario de motos “Center Bikes”,
reconoció que la crisis del campo está afectando a toda
la cadena comercial y Luján no escapa a esta tendencia.
“Veníamos vendiendo una moto por día al comienzo de la
temporada baja y ahora es una moto por semana. Asumí
compromisos comerciales de pago en base a las compras que
hice. Veníamos trabajando bien pero de golpe se cortó
todo. Hubo dos o tres semanas que ni siquiera entraban a
preguntar por un casco”.
Desde el
comienzo del conflicto, los cuatriciclos para uso rural
directamente dejaron de venderse. “Todo es una cadena.
No sé si será porque Luján está ligado al campo pero
nos afecta bastante”.
“Pancho”
Rampazzi sintetizó la situación al señalar que “cuando
se corta un eslabón de la cadena lo que se corta es toda
la cadena” y eso está ocurriendo desde que el gobierno
y el campo no se pusieron de acuerdo. |