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Manifestación
en plaza Colón y frente al Teatro Municipal
Otra
noche de protesta y cacerolazo

MUCHO RUIDO:
el sonido de las cacerolas volvió a invadir el centro de
la ciudad.
Las
calles céntricas de Luján se vieron copadas de vecinos
que en la noche del lunes salieron a protestar por la
falta de diálogo entre el gobierno y las entidades del
campo.
Hubo
un cacerolazo, una marcha y hasta llevaron el descontento
a la puerta del Teatro Municipal donde se encontraba la
intendenta.
Al igual
que en muchos pueblos y ciudades de todo el país, Luján
no estuvo ajeno en la noche del lunes a una nueva y
ruidosa protesta. Por espacio de dos horas, cientos de
vecinos salieron a las calles haciendo sonar cacerolas,
botellas y bidones plásticos al tiempo que decenas de
automovilistas se plegaron por medio de bocinazos. De una
u otra forma, acompañaron a los dirigentes rurales
zonales que junto con varios pequeños como medianos
productores agropecuarios hicieron oír su descontento
ante la falta de diálogo en el interminable conflicto
entre el gobierno y el campo.
Pasadas
las 20, los vecinos se fueron autoconvocando en la plaza
Colón, punto de encuentro habitual de concentraciones a
favor como en contra del gobierno. Muchos lo hicieron de
manera espontánea. Algunos salieron de sus casas tras
recibir un mensaje de texto proveniente de la ciudad de
Rosario. Otros, fueron llegando al ver por televisión
cómo se iba extendiendo la protesta a lo largo y a lo
ancho de la Argentina.
Como en
muchos otros lugares, no se vieron estandartes políticos
sino sólo banderas argentinas. Tampoco se escucharon
consignas desestabilizadoras ni expresiones agraviantes
contra los gobernantes de turno sino que pedían a favor
del diálogo entre el gobierno nacional y la dirigencia
del campo, como así también que se llegue a una pronta
solución en el conflicto con el sector agropecuario que
está a punto de cumplir 100 días.
Los más
conservadores indicaron a este medio que el segundo
cacerolazo desde que Cristina Fernández asumió la
presidencia convocó en Luján a unas 500 personas. Los
más exagerados hablaron de un millar de lujanenses
nuevamente en las calles céntricas expresando su malestar
por la situación que está sucediendo. Lo cierto es que
esta vez se pudo observar, cuanto menos, al doble de
personas que en la noche del 25 de marzo.
El
cacerolazo tomó por un momento forma de escrache. Fue
cuando los vecinos se trasladaron desde la plaza Colón
hasta el Teatro Municipal Trinidad Guevara donde en ese
mismo momento de la noche se encontraba la intendenta
Graciela Rosso participando de un acto oficial en homenaje
a Ernesto “Che” Guevara, a 80 años de su natalicio.
No había
finalizado el acto cuando Rosso recibió la novedad de que
frente al teatro se estaban juntando vecinos haciendo
sonar sus cacerolas. Inmediatamente, abandonó el recinto
al tiempo que la puerta principal se cerraba de manera
hermética.
Muchos
manifestantes dijeron identificar a la jefa de la comuna
como una aplicada discípula de la presidenta e incluso no
escondieron críticas por sus rasgos autoritarios y gestos
de soberbia que muestra tener en muchas de sus apariciones
públicas como privadas.
SENTADA,
TENSIÓN Y FUGA
Por
algunos minutos se vivieron escenas de tensión. Además
de aparecer la primera pancarta de un grupo denominado “Ferroviarios
peronistas” que dijeron respaldar al campo, algunos de
los vecinos hicieron una especie de sentada impidiendo que
avance el auto oficial. Mientras esto sucedía, la jefa de
la comuna se escapaba por una puerta de servicio que posee
la sala oficial con salida hacia calle Mitre.
Según
dijeron distintas voces a EL CIVISMO, en otro auto Toyota
modelo Corolla –propiedad de la mandataria local- una de
las hijas de Rosso, que ofició esta vez de chofer,
habría atropellado a una persona al intentar salir
raudamente de la zona por temor a que su madre sufriera
algún tipo de ataque o agresión. Otros, en cambio,
minimizaron este episodio al señalar que apenas se trató
de un roce sin consecuencia alguna.
El
confuso episodio no habría ocasionado lesiones. Algunos
hablaban que la víctima había sido un niño y otros que
se trataba de un muchacho que viviría en las
inmediaciones.
Eduardo
Learreta, dirigente de ARPAE, confirmó a este medio que
Rosso “se fue por una puerta del costado y llevó por
delante a una persona. No fue el auto oficial sino otro
auto el que atropelló a un muchacho”.
La
Policía trató de impedir que la caravana de autos, que
recorría el centro haciendo sonar sus bocinas, ingresara
por Rivadavia y se estacionara en la puerta del Trinidad
Guevara. La fuerza del orden tenía como misión velar por
la seguridad del embajador de Cuba en este país que se
encontraba asistiendo al acto.
”NO
SOMOS GOLPISTAS”
Por otra
parte, Learretta desmintió que el campo tenga intenciones
de hacer un golpe de Estado. “Todo eso es mentira.
Nosotros no somos golpistas, sólo queremos que nos
escuchen, que haya diálogo y que (Cristina Fernández)
esté a la altura de un presidente. Nosotros vamos a
seguir protestando hasta que nos escuchen”.
Pasadas
las 21, los vecinos volvieron a la plaza Colón y
direccionaron la protesta hacia la Municipalidad. Al ruido
de latas se plegaron algunos jóvenes que aceleraban sus
motocicletas en medio de San Martín. La circulación del
tránsito en la principal arteria céntrica había quedado
interrumpida.
Pintadas
en el pavimento y cientos de volantes arrojados de la
camioneta del presidente de ARPAE, Guillermo Andelique,
fueron tapizando el asfalto. “BASTA. Apoyemos al campo.
Klientelismo mentira INDEC inflación MoreNO D’Elia humo
corrupción aprietes amenazas patotas retenciones”,
sintetizaban el sentir de los productores agropecuarios.
Minutos
antes de las 22 y desde la escalinata de la Casa
Municipal, Andelique dirigió unas palabras a los vecinos.
Anunció que en la mañana de ayer, los dirigentes rurales
se iban a reunir con el arzobispo Agustín Radrizzani “porque
a diferencia de nuestra intendenta, nosotros tenemos ganas
de hablar”. Luego, anunciaron su regreso al cruce de
Ruta 6 y Acceso Oeste “hasta que tenga (el gobierno) una
política seria con nosotros”.
Apuntó a
Rosso por su ausencia en el segundo cacerolazo. “Se fue
corriendo por el costado porque no puede enfrentar al
pueblo que la votó. Creo que hoy se expresó todo Luján”.
La desconcentración fue pacífica y en orden.
Caras
conocidas
Entre los
vecinos, dirigentes rurales y productores agropecuarios
pudo verse a los concejales vecinalistas Oscar Luciani y
Amanda Robles; al presidente de la UCR, Luis Zanazzi. Por
el gobierno, se lo vio al “director de Seguridad”,
Julio Quintela. A varios metros de distancia el
subsecretario de Prevención a la Comunidad, Oscar
Clarencio, junto con la capitana Nora Cavallero
controlaron que todo se llevara a cabo en forma ordenada y
sin desmanes. |