|
“Que no
vuelva a pasar, nunca más”
El
viernes 13, alrededor de las 14, me llama mi hija desde la
escuela Normal, a la que asiste, diciéndome que estaba
descompuesta y que compañeras de ella estaban desmayadas
en el suelo. Cuando llego a la escuela, acompañada por mi
hijo, veo que en la puerta estaban los bomberos con la
ambulancia llevándose a una alumna, también se
encontraba la ambulancia de Ayuda Médica. Veo al papá y
le pregunto qué pasa. Él me dice que pase que están en
el patio.
Cuando
entro y voy al patio veo chicos tirados en el suelo
descompuestos, temblando como de frío, profesores
ayudando corrían para todos lados. Ubico a mi hija y le
pregunto si la vio algún médico y me dice que no,
temblaba y lloraba sin parar; al lado de ella había una
compañera en peor estado, inclusive luego se desmaya, la
doctora viene a verla y le dice que no pasa nada que está
bien, pero la chica temblaba sin parar y no se podía
mover y menos hablar y a mí me dice que mi hija estaba
bien y que eran nervios y que se había hecho una psicosis
en general.
Yo veía
que no era así, entre los chicos se ayudaban, e inclusive
había chicos vomitando en los baños.
Fue
horrible ver a los chicos tirados en el piso, tapados con
una manta y no los llevaban a ningún lado. La verdad yo
estaba paralizada. Una de las profesoras me dice “llévela
a su casa”, pero me quedé a ver cómo seguía la compañera
de mi hija y si venía algún familiar. En eso le presto
el celular a una compañera para que llame a la familia de
la chica descompuesta.
Los
chicos no fingían, estaban mal, señores de Ayuda Médica,
señora doctora y doctor o quien sea: los chicos no hacían
teatro como ustedes dijeron a una alumna y cada vez que un
chico pedía ayuda hacían gestos como diciendo ¡uy, otro
más! A una alumna le dijeron: “dale nena levantate no
voy a estar con vos hasta las 8 de la noche”. Es más,
le negaron oxígeno.
Decido
irme por pedido de mi hija, paso por el pasillo, y el olor
a thiner era inaguantable, en preceptoría y en dirección
no había nadie porque estaban con las alumnas
descompuestas. Fui atendida por la señora Cano quien me
dice que me podía retirar.
Para esto
estaban los chicos de El Civismo y no los dejaron entrar.
Cuando salgo a la puerta trato de hablar con uno de ellos
y al fotógrafo le comento lo que sucedió en el patio de
la escuela. En ese momento mi hija me avisa que viene una
de las directoras del colegio, se acerca a mí y le
pregunto ¿a quién se le ocurrió esta locura de usar
thiner? Y ella trató de tranquilizarme y me dice “mamá,
hágala caminar a la nena por el solcito y después venga
que hablamos”.
En la
puerta se encuentra con los chicos de El Civismo y el
periodista le dijo lo que a mí de los nervios no me salió
decir.
¿La
escuela no tendría que haber informado de inmediato a los
padres lo que sucedía en el establecimiento, si tienen
nuestros números de teléfonos? Si no fuese que mi hija
lleva el celular yo no me entero de nada. A mí nadie me
llamó.
¿Ayuda Médica
por qué no trasladó a los chicos al hospital, clínica,
etc.? ¿Por qué no los llevó a todos de un solo viaje,
en un caso de urgencia?
Cuando me
iba llamé a los bomberos y les pedí que por favor
regresaran a la escuela porque Ayuda Médica no hacía
nada; y así lo hicieron y auxiliaron a dos compañeras más.
Hoy (martes 17) mi hija sigue con dolores de estómago, no
puede comer porque me dice que le duele y también no se
le pasan los dolores de cabeza.
Les
agradezco muchísimo, como siempre son los primeros en
ayudar sin perjuicios y sin duda, son lo mejor que
tenemos, son nuestros “Bomberos de Luján”. Que Dios
bendiga cada día de sus vidas. “Orgullo de Luján”.
Diana Golía
de Tiberi
(Mamá de
Andrea)
¿Es
cierto que los jóvenes no leen?
Escribe
Dra. Alicia S. Rovella - Doctora en Sociología, docente e
investigadora de la Universidad de Belgrano. Directora del
Instituto del Pensamiento Social (IPSo) del Colegio de
Graduados en Cooperativismo y Mutualismo.
La
sociedad frecuentemente es atravesada por mensajes catastróficos
que la conmueven y desalientan, y muchas personas se hacen
eco de los mismos sin tener la oportunidad de confrontar
lo que se dice con la realidad.
Por esa
razón en el Instituto para el Pensamiento Social (IPSo)
se está trabajando en la corroboración de los
“decires” con datos surgidos de investigaciones. Uno
de estos trabajos está dedicado a conocer si los jóvenes
estudiantes universitarios tienen afición por la lectura
o no. Se trabajó con una muestra de 336 estudiantes de
distintas carreras que se dictan en universidades
estatales y privadas.
El 50,6%
de los encuestados fueron mujeres y el 49,4% varones. Se
dividió el grupo por edades: 17 a 21 años, 45,8%; 22 a
26 años, 41,7%; más de 26, el 12,5%
Cuándo
y qué leen
Del total
de mujeres encuestadas, el 45,7% declaró tener el hábito
de leer diariamente; el 25,7% lo hace semanalmente; el
11,4% lee mensualmente y el 11,4% incrementa sus lecturas
cuando se acercan los exámenes.
Por su
parte el 61,5% de los varones lee diariamente; el 23,0%
semanalmente; ninguno practica lecturas mensuales aunque
un 7,6% dijo que lee ocasionalmente y un porcentaje igual
lo hace cuando tiene exámenes.
El tipo
de material de lectura se clasificó en: ficción, ensayos
científicos, multimedios (diarios, revistas, Internet).
Los jóvenes
de ambos sexos entre los 17 y 21 años leen más ficción
que otros materiales, mientras que los de los siguientes
grupos etarios (22 a 26 años y más de 26) tienen más
lecturas multimediales que de ficción.
En cuanto
a las motivaciones para leer, el 28,5% de los jóvenes de
17 a 21 años lo hacen por entretenimiento y por razones múltiples
el 52,3%. En el grupo de 22 a 26 años predominan las
razones múltiples: 50% y el entretenimiento pasa a ocupar
el 20% de su interés de lectura y el mismo porcentual
(20%) para tener información. Entre los mayores de 26 años
la mayor motivación es el interés múltiple, 50%, siguiéndole
el estudio, 30%, y el entretenimiento en un 18,5%.
También
se obtuvo que las mujeres tienen un interés más
direccionado por la lectura que los varones, ya que
mientras el 17,6% de las primeras lee por entretenimiento,
el 82,3% lo hace por estudio (14,7%), información (14,7%)
y razones múltiples (52,9%), vemos que el 38,4% de los
varones lee por entretenimiento y el 60% lo hace por
estudio (7%), información (7%) o múltiples razones
(46,1%).
Los
padres influyen
El 62,5%
de los encuestados dijo haber recibido la influencia de
los padres para incorporar el hábito de la lectura a su
vida.
Un 20,8%
fue influido por algún docente; el 10,4% por un amigo y
el 6,3% por algún familiar.
La
información precedente se relaciona con la existencia de
biblioteca en la casa de los jóvenes: el 77% de los
entrevistados declaró tener biblioteca y de éstos el
76,6% tiene biblioteca propia y el 24,3% tiene biblioteca
familiar, es decir que sus libros se incorporaron a los de
sus padres.
Dónde
leen los jóvenes
El 30,4%
de los encuestados concurre a bibliotecas de sus
universidades, colegios o públicas con cierta frecuencia,
especialmente en épocas de exámenes. El 69,6%
generalmente no asiste a bibliotecas, salvo cuando
necesita estudiar un tema especial para sus exámenes.
Es
importante el porcentaje de jóvenes que compra libros:
84,8%. Esta cifra coincide con el alto porcentual de
bibliotecas particulares que vimos antes. No obstante,
también recurre al préstamo entre amigos (8,7%) y al préstamo
de bibliotecas (6,5%).
El hábito
de la lectura y la posesión de biblioteca en su casa
puede verse en el cuadro siguiente:
|
Frecuencia
de lectura |
Posee
Biblioteca |
No
posee Biblioteca |
|
Diaria |
83,3% |
16,6% |
|
Semanal |
91,6% |
08,3% |
|
Mensual |
75,0% |
25,0% |
|
Exámenes |
60,0% |
40,0% |
Conclusiones:
Los datos
brindados en este informe son sólo una parte de la
investigación realizada y los seleccionamos con el
objetivo de mostrar las cuestiones más relevantes. De
ellos sacamos las siguientes conclusiones:
- La
mayoría de los jóvenes lee diariamente.
- También
la mayoría, por influencia de los padres, lee desde la
infancia.
- Sus
motivaciones para la lectura se centran en el
entretenimiento (principalmente novelas y cuentos; poesía
en menor porcentaje), información general a través de
revistas, diarios y páginas de Internet.
- Los jóvenes
que recibieron la influencia de sus padres para la lectura
y que éstos tenían biblioteca, compran libros en los
negocios para armar su propia biblioteca o engrosar la
familiar.
- Se nota
un frecuente intercambio de libros en préstamo y también
el préstamo de las bibliotecas.
- Muchos
de los jóvenes encuestados concurren a estudiar a
bibliotecas en épocas de exámenes porque tienen la
posibilidad de encontrar la bibliografía que necesitan y
un ambiente silencioso adecuado para el estudio.
Cuando se
habla de que los jóvenes no leen habrá que preguntarse
si esos que no leen vieron alguna vez leer a sus padres
por el simple placer de la lectura o si algún docente los
entusiasmó en la lectura como un medio de entretenimiento
y no por la obligación de tener que preparar los exámenes.
Creemos
que principalmente la familia tiene que acompañar la
formación intelectual de los jóvenes para que éstos
puedan afrontar sin pena los estudios en cualquiera de sus
niveles. |