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Una extraña
capacidad
En apenas
seis meses de gestión, un puñado de baldosas en el largo
camino de la gestión actual, la intendenta Graciela Rosso
y, por arrastre, su Departamento Ejecutivo y sus voces en
el Concejo Deliberante, han sabido cosechar más
discrepancias y malhumor que señales de apoyo. Extraña
capacidad la que esboza la jefa comunal, que parece elegir
la distancia o directamente la confrontación como modo de
relación con las fuerzas vivas del partido.
Ya se
registraron peleas frontales con dirigentes barriales, con
el mismo argumento de fondo en prácticamente todos los
casos: presuntas afinidades con la anterior gestión.
En
Jáuregui, tal como se refleja en una nota de la edición
de hoy, la paciencia de las entidades que reclaman un
medio ambiente sano está al límite. Creen que comenzaron
a transitar el sendero del menosprecio, porque sus
exigencias no son nuevas y las autoridades dilatan las
respuestas.
Todavía
no se puede hablar de confrontación, pero también es
evidente la preocupación que tienen los profesionales
locales relacionados con el urbanismo y la construcción.
Hace
meses que desde el Colegio de Arquitectos le piden a la
intendenta una definición sobre el Luján que se pretende
planificar, pero el teléfono no funciona. ¿Será porque
las autoridades del área, elegidas por la jefa comunal,
aún están tratando de aprender el nombre de los barrios
o la ubicación de las localidades?
El nuevo
frente de malestar, a pesar de reiteradas intenciones de
diálogo, Rosso lo consiguió en los productores
agropecuarios de la zona. Tal vez este distanciamiento sea
el que menos preocupa a la intendenta, segura de recibir
las felicitaciones de sus superiores si se enteran que las
autoridades locales siguen al pie de la letra el belicoso
manual de estilo kirchnerista.
Los
productores rurales pretendían contar con la jefa comunal
y con su fuerza política al menos como puente para la
construcción de un debate que aporte soluciones al
sector. Nada de ello ocurrió o, por el contrario, las
acciones se precipitaron después de la tormentosa visita
del gobernador Daniel Scioli. Allí, un empleado municipal
discutió acaloradamente con los manifestantes del campo y
no conforme con ello agredió a un camarógrafo. Días
después del silencio oficial, Graciela Rosso cayó en el
error de justificar la agresión amparada en una más que
mañosa –en realidad, falaz- descripción de los hechos.
A partir
de entonces, con excepción de aquellos que entienden a la
difusión de las noticias como una mera descripción de
los hechos de gobierno, atentos a no generar malestar en
las autoridades, en el resto de los trabajadores de prensa
se generó una impensada intranquilidad. Un empleado
municipal golpea a un periodista y la máxima autoridad
política de la comuna lo justifica. El cuadro de
situación dista de ser el ideal.
Distinto
análisis merece el otro frente de conflicto que eligió
construir la intendenta. Presentó una dura denuncia penal
contra el ex intendente Miguel Prince y así cortó
cualquier posibilidad de convivencia con el bloque que
responde a este dirigente, más allá de que ambos
descansen bajo el manto protector del Frente para la
Victoria y hayan concurrido a la misma plaza el miércoles
pasado. Sin embargo, si Rosso está convencida de la
comisión de delitos durante la anterior administración,
es entendible y saludable que quiera ir a fondo con la
investigación de lo ocurrido.
Con todo,
ante tanto mal humor creado en apenas seis meses de
gestión, cabe preguntar quién la asesora a la
intendenta. ¿A quién escucha Rosso antes de tomar una
decisión? ¿Será cierto que sus asesores principales son
sujetos de desconocida procedencia que ni siquiera conocen
los nombres de las calles del centro de la ciudad, pero le
sugieren a Rosso qué decir, qué callar y con quién
salir a confrontar? ¿Quién le sugiere que el mejor
camino para la construcción de un gobierno es la rápida
invención de “enemigos”?
Por
último, ¿quién se beneficia con esta creciente
política del enfrentamiento? Esta última pregunta,
lamentablemente, también se puede formular al intentar
comprender lo que hoy ocurre en todo el país. |