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Crónica
sobre un permiso ilegal
Resulta
complejo explicar una situación cuando es tan explícita;
cuando se sabe con lujo de detalles qué es lo que se
está haciendo de modo incorrecto, pero no se vislumbran
intenciones de cambio; cuando todos saben qué es lo que
está mal o directamente en contra de las leyes vigentes,
pero se opta por mirar hacia otro lado.
Esta
enumeración se relaciona con los siempre polémicos
vuelcos de los tanques atmosféricos. Polémicos en
Luján, porque otros distritos lo tratan con mayor
seriedad y menos conflictos.
Desde
fines de noviembre de 2006, luego de enfrentar un lock out
patronal, las empresas de tanques atmosféricos fueron
habilitadas por el Departamento Ejecutivo para tirar los
residuos cloacales en el vapuleado predio del basural
municipal, a la vera de la ruta provincial 192.
Ese
permiso tenía un plazo de 120 días, pero el gobierno de
Miguel Prince prefirió apelar a la prórroga eterna en
lugar de trabajar en la búsqueda de una salida
definitiva.
Desde
noviembre de 2006, sin que nadie se ponga los pantalones
largos en materia de inspección, la Municipalidad de
Luján no cumple con las leyes vigentes en la provincia de
Buenos Aires. ¿Por qué? En esta edición lo explica el
concejal vecinalista Oscar Luciani (ver página 5).
En aquel
momento de conflicto extremo –se amenazaba con dejar de
vaciar los pozos de las escuelas-, el Concejo Deliberante
sancionó una ordenanza para permitir los vuelcos en el
partido de Luján, pero le aclaró al Ejecutivo que la
selección del sitio para las descargas tenía que contar
con el respaldo técnico de las autoridades provinciales.
La ley
provincial que rige sobre el destino final de los residuos
cloacales indica que para descargar en un basural, los
camiones tiene que realizar un tratamiento previo a sus
líquidos, para que no sean contaminantes del suelo.
No se
cumple. Y esto se sabe hace años, pero Luján prefiere
seguir con el permiso ilegal a prudenciales kilómetros
del casco céntrico. Jamás desde la comuna se les exigió
a los empresarios del sector que cumplan con la
disposición reglamentaria de contar con una planta de
tratamiento en su propia empresa.
Es más,
para ser honestos, debemos decir que hasta el momento en
que estalla un escándalo por la alevosa violación de las
normas vigentes y/o el flagrante ataque al medio ambiente
que día a día se realiza en el predio del basural, los
controles brillan por su ausencia.
Los
tanques atmosféricos llegan al predio, en la puerta
entregan un formulario que los habilita a pasar y tirar,
transitan unas cuadras y abren sus descargas al suelo.
Nadie se encarga de mirar qué es lo que tiran. Se supone
que si los empresarios trabajan con conciencia “sólo”
tiran líquidos de pozos sépticos. Se supone, porque
nadie se encarga de controlar. Se supone, aunque los
antecedentes inviten a desconfiar.
Lo cierto
es que las condiciones actuales de los vuelcos son
ilegales y el gobierno demora una salida definitiva. No se
arregla la planta depuradora del barrio San Bernardo y la
nueva planta a construir en el Hospital Cabred es un
sueño a futuro.
Dentro de
unos 40 días vence el plazo para tirar en el basural; en
otras palabras, para hacer uso de la ilegalidad avalada
desde el Departamento Ejecutivo. Ese día estaremos, otra
vez, preguntándonos qué se piensa hacer con los vuelcos
de los tanques atmosféricos. |