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Nueva política con viejos
contratos
El oficialismo todo –es
decir, concejales y funcionarios- dejaron pasar una
buena ocasión para demostrar que es verdad aquello de
trabajar en el marco de una nueva política, sin repetir
costumbres, vicios o malas prácticas de otros años.
El viernes pasado se
llevó a cabo la primera sesión extraordinaria del año y
mezclados entre los puntos del temario aparecían los
expedientes de distintos alquileres que la Municipalidad
de Luján paga hace varios años. Fueron analizados,
acordados y firmados (aunque en muchos de ellos
justamente no aparecen las firmas) por los responsables
de la gestión anterior, encabezada por Miguel Prince.
El análisis realizado por
la concejal vecinalista Amanda Robles arrojó luz sobre
acuerdos que están repletos de errores, omisiones y
condiciones de clara desventaja para el municipio. Sólo
Prince y sus funcionarios podrían llegar a explicar las
razones de esos acuerdos que, aún para el más
principiante de los inquilinos, eran insostenibles (ver
página 3).
Prince, contra toda
lógica del mercado inmobiliario, quiso alquilar y pagar
cifras importantes por mes para que la Municipalidad, el
ANSeS o las Fiscalías tuvieran más espacio para trabajar
y brindar sus servicios.
Robles descubrió que no
están las firmas y/o los datos de los responsables de
cada parte, que se pagaron miles de pesos por edificios
destruidos que la Comuna debió reparar a nuevos, que se
sellaban acuerdos por dos años cuando la ley establece
tres años como mínimo, que se asumen los pagos de tasas;
en síntesis, que se acordaba con condiciones de
desventaja para la Municipalidad y no se reparaba en
gastos.
Ese cúmulo de información
fue volcado a la sesión del viernes, pero en los bloques
oficialista y ex oficialista primó la sordera.
El bloque presidido por
Ariel Notta mantuvo un entendible silencio. Si sabían de
antemano que el oficialismo avalaría lo realizado, no
tenían necesidad de defender lo actuado por los ex
funcionarios.
Habrá sido sorprendente
para aquellos que creyeron ese slogan de “la nueva
política” la postura adoptada por la bancada presidida
por Pablo Tonini, que no es ni más ni menos que la voz
de la Intendencia en el recinto deliberativo.
El concejal oficialista
no se ruborizó al aceptar que pueden existir esas
irregularidades, pero el temor a darle un corte a las
malas prácticas reside en la posibilidad de juicios
contra la comuna. Tonini tampoco escuchó cuando se le
aclaró que un contrato de alquiler implica un acuerdo de
partes.
Si se ponía punto final a
estos polémicos contratos, seguramente la Municipalidad
tenía que afrontar la urgencia de buscar nuevos espacios
o sellar otros acuerdos de alquiler. También es cierto
que los beneficiarios-propietarios de los actuales
inmuebles no estarían muy contentos. ¿Acaso enfrentar
esos problemas no sería lógico y saludable para una
gestión que prometió hacer las cosas como corresponde?
El oficialismo en el Concejo ya respondió a esta
pregunta.
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