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Los derechos humanos
empiezan con el desayuno
Escribe Rodolfo A. Tesone
Ni el sentido profundo
ni el impacto emotivo que poseen estas palabras nunca
perderán vigencia. La prueba está en que se aplican
desde hace mucho lamentablemente a gran parte de la
realidad argentina.
La desnutrición y el
hambre no son situaciones pasajeras en nuestro país y
cada día aparecen nuevos ejemplos de esto.
Recientemente, dos ciudadanos argentinos de las
comunidades indígenas pasaron a integrar, con su muerte
por desnutrición, la infame lista que ya abarca tanto a
mujeres como a hombres, tanto a adultos como a niños. Y
esto no se limita a una provincia (en este caso Chaco),
sino a varias más: Mendoza, Santiago del Estero,
Formosa, Misiones, La Rioja, Corrientes, Tucumán.
Sin embargo, más de una
vez también hemos visto la contracara de esta dolorosa
situación a la que conduce la falta de políticas de
Estado para remediarla. Efectivamente, son muchas las
organizaciones de la sociedad civil que han buscado
darle una solución, en la medida de sus posibilidades.
Por eso quiero destacar
una iniciativa conjunta entre la Universidad de Buenos
Aires (UBA), la Red Solidaria (de Juan Carr) y el
Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, que dio
origen a la creación del primer centro de desarrollo
comunitario, cuyo objetivo es la formación académica en
el diseño de estrategias para combatir el hambre y la
desnutrición.
Efectivamente, con esta
creación se busca profesionalizar el desarrollo de
programas solidarios y fortalecer el vínculo entre la
sociedad y los claustros académicos. Las primeras
actividades del flamante organismo estarán dirigidas a
revertir los cuadros de desnutrición en las comunidades
Tobas chaqueñas, en las que en los últimos tiempos
murieron de hambre por lo menos 15 personas.
Hay en este momento,
según datos publicados por la red solidaria, alrededor
de 330.000 familias que pasan hambre: de cada cuatro
argentinos, uno tiene dificultades para conseguir
comida, mientras que el problema en el nivel mundial es
uno de cada tres.
Por esas razones tener un
centro de las características descriptas, que contará
con la colaboración de los mejores científicos y muchos
de los mejores profesionales del país, no deja de
suscitar esperanzas.
Sin embargo, hasta que
este programa comience a funcionar a pleno, no podemos
dejar de recordar que la Argentina cuenta con una ley
nacional, la ley Donal (por su nombre, la ley nacional
del régimen especial para la donación de alimentos),
según la cual se pueden donar a los bancos de alimentos
que asisten a las personas con hambre aquellos alimentos
que los fabricantes desechan porque tienen fallas en su
etiqueta, por errores de gramaje o por estar cercanos a
la fecha de su vencimiento. Es ley, debo insistir en el
hecho, fue absurdamente vetada por el poder ejecutivo
nacional, después de su aprobación, en el artículo que
hacía factible esas donaciones. Después no se quiere
reconocer lo que dicen los científicos de que “la
desnutrición es la única enfermedad que inventó el
hombre”.
Son muchas las maneras
posibles de luchar contra la desnutrición y el hambre.
Todas las formas de ayuda son buenas y no debería
desecharse ninguna. Es de esperar que las autoridades
recientemente asumidas comprendan esta verdad tan simple
y obren en consecuencia.
Reflexiones
Poco se puede hacer para
remediar el hambre en Argentina si no se ponen las
autoridades a trabajar en serio sobre el tema trabajo,
ya que si el ser humano no tiene trabajo no sólo pierde
la posibilidad de alimentarse y alimentar a su familia,
sino que también queda totalmente al margen de toda
posibilidad moral de subsistir.
Se habla de derechos
humanos y en realidad se los aplica a los delincuentes,
se los cuida, se los alimenta y luego la mayoría de
ellos cuando salen vuelven a delinquir. Mientras tanto,
hay miles de niños, adultos y ancianos que pasan hambre
en este país que produce y comercializa alimentos al
resto del mundo.
Las autoridades deberían
hablar menos y ejecutar más. Promover el trabajo digno y
la educación. Asistir efectivamente a los problemas de
salud de gran parte de la población. Cuidar a sus
habitantes porque de ello depende el futuro de la
nación. No veo nada prometedor en este aspecto y es
realmente lamentable que se gaste tanto dinero en
mantener un estado caro y poco efectivo mientras se
mueren ciudadanos en cualquier lugar del país, por falta
de alimentación o atención de la salud.
¡Que así sea! |