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Una
mirada a los Premios Nobel
Ni todos
ni tan buenos

Qué mira, qué lee, qué pretende y qué esconde la Real
Academia Sueca acerca de los Premios Nobel de
Literatura. Una perspectiva profunda y crítica de la
Lic. Vaccaro, investigadora de nuestra ciudad, compilada
en más de 500 páginas editadas por la Universidad de
Sevilla.
“El
libro es el único objeto en el mercado global que no
tiene normas de calidad. La única pauta para editarlo,
ponerle precio y decidir que se venda es el interés del
público. Entonces, un escritor pésimo vende porque hay
interés, y quizá un escritor excelente ni siquiera llega
a editarse”. Ésta fue una de las reflexiones de la Lic.
Laura Vaccaro durante el diálogo con EL CIVISMO acerca
de su trabajo recientemente publicado “Los Premios Nobel
de Literatura. Una lectura crítica”.
Hizo
su carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires y
pensó en la idea de hacer el doctorado, especializarse
en algún tema. “Me pareció interesante porque no estaba
cubierto, nadie había investigado el tema en
profundidad. No sólo en Argentina, sino en el mundo. No
había un libro que se dedicara a la literatura desde lo
profesional, que luego de haber leído a todos estos
escritores pudiera opinar desde la lectura de las obras.
Hay mucha información, en internet hay muchísima, pero
son pequeñas reseñas biográficas de cada uno. Encontrás
algo sobre cada uno en particular pero no la mirada de
conjunto”, explicó la investigadora.
La
lógica revela el por qué: había que estar años leyendo
porque hasta la actualidad, son 104 escritores. “No sólo
eso. Son autores de distintos lugares y de distintas
épocas. Chinos, japoneses, africanos, un montón de
europeos, estadounidenses y pocos latinoamericanos.
Recorres el planeta, y al recorrerlo encontrás desde
escritores alemanes en la Segunda Guerra Mundial, hasta
escritores chinos durante la guerra de Manchuria.
Entonces tenés que saber qué estaba pasando en cada
lugar, si no, no capturás lo esencial de cada libro, de
cada escritor. Había que ponerse a estudiar historia, a
leer todo lo que circundaba cada libro. Por eso tanto
tiempo”.
Aunque al decirlo parezca una tarea faraónica, Vaccaro
le dedicó cinco intensos años a la investigación y otros
dos a darle forma de libro a todo su trabajo.
Finalmente, y siguiendo lo que en materia de
investigación acontece en el país, lo publicó en la
Universidad de Sevilla, España.
Son
múltiples las apreciaciones y reflexiones que la
investigadora local ofrece en su obra de más de 500
páginas. En una charla con EL CIVISMO, comentó algunas
de ellas.
Canon literario
Tanto
a nivel formal y académico como a nivel popular se ha
escrito mucho sobre el canon literario, es decir, qué
habría que leer para ser culto, o lo que se llama
cultura general. Los expertos son quienes dicen qué leer
y qué no. Ése es el único aval posible para un lector
inexperto.
Al
respecto, Vaccaro explicó que “hay una serie de libros
que salieron en los últimos años en nuestro país sobre
esto y también tengo otros que se publicaron en Estados
Unidos. Claro que son otros recortes, otras selecciones.
A mí lo que me interesaba es qué hay detrás del recorte,
no me interesa que me digan qué leer, sino cómo
recortar. En la industria hay normas de calidad.
Fabricás un vino y hay una serie de normas que cumplir y
si no lo haces no te dan la etiqueta que avaló la norma.
Así, hay una relación precio–calidad, que tiene que ver
con el cumplimiento de esas normas que garantizan
mínimamente la calidad del producto. En cambio, el libro
es el único objeto en el mercado global en el que eso no
sucede. La única pauta para editarlo, ponerle precio y
decidir que se venda es el interés del público. Entonces
un escritor pésimo vende porque hay interés, y quizá un
escritor excelente no llega a editarse”.
En
este sentido, los premios literarios parecen funcionar
como avales de calidad: pero lo hacen mal. “Parecería
que si le ponemos el sello del Premio Nobel de
Literatura tenés asegurada la calidad y no es así de
ninguna manera. Ésta es una de las cuestiones que yo
discuto. La conclusión del libro es que de los 104
escritores rescato menos de la mitad. Los que rescato
son excelentes, pero es muy poco para tratarse del
premio literario más prestigioso del mundo. Después, si
te pones a hilar fino en otros premios literarios pasa
lo mismo”, concluyó.
Sorpresas y decepciones
A lo
largo de la investigación Vaccaro descubrió obras y
autores buenos y malos. “Me sorprendió descubrir a
escritores que no sabía ni el nombre. Cuando empecé esto
tomé la lista de los ganadores y había nombres que no
había oído jamás. En algunos casos descubrí escritores
formidables. Me decepcionó encontrar escritores
francamente malos, e incluso me decepcionó encontrar
libros malos de escritores que por otros conceptos son
muy buenos. Porque el problema del Nobel es que ellos no
premian un libro, premian una obra completa. Distinto es
el caso de otros premios que lo hacen a un libro,
entonces la norma es mucho más objetiva”.
La
historia del siglo XX
Para
entender autores y obras, Vaccaro necesitó ahondar en
las historias particulares de cada uno de los autores y
libros. “Fue fascinante la lectura del entramado.
Empezar a leerlos a todos, en qué época escribían, qué
estaba pasando, éste se conoció con este otro, éstos
estaban de este bando o de otro respecto de lo que
pasaba en ese momento. Se va contando la historia a
través de estos libros. Porque este premio se empieza a
dar en 1901, entonces recorre todo el siglo XX. Podés
leer el siglo a través de estos escritores. Esto también
es un capítulo del libro”.
Quiénes quedaron fuera
Es
sabido que son innumerables los nombres que quedaron
fuera de este reconocimiento internacional. Al respecto
comentó que “no necesitas un especialista para nombrar a
Borges. Los rusos te pueden nombrar a Tolstoi, a Chéjov,
todos escritores que estaban vivos. Porque esa es la
otra, ellos dicen: “pero se nos había muerto”. Los
franceses te pueden nombrar a Proust, eso es terrible.
Los checos te pueden nombrar a Kafka. Cuando yo hablo
del libro en España digo que los pocos españoles que lo
ganaron, que son 5 o 6, son ignotos, salvo alguno como
Juan Ramón Jiménez, el resto son escritores irrelevantes
si uno los compara con los monstruos de la literatura
española. No hay ninguno de los grandes y hay un montón
de regulares. Latinoamérica tiene la misma
representación en el premio que África: cinco o seis
cada uno. Además, en Latinoamérica hay dos escritores
centroamericanos pero de habla inglesa, o sea que esos
no cuentan para la parte latina de América. Es un
espacio vacío en el premio. En algún lugar del libro yo
digo que el premio es europeo, blanco y varón. En
general ésa ha sido la línea, hay 11 escritoras y 3
negros, esto no es ni malo ni bueno, pero la mirada de
la Academia, durante mucho tiempo recayó en Europa y
Estados Unidos, el resto del mundo se caía en el
precipicio”.
Algunos autores de relevancia llegaron a su posición
luego de su muerte. “En algunos casos es verdad, y la
Academia se agarra de ese argumento que es válido. Pero
bueno, en primer lugar, ellos se constituyen en jurado
literario. Es como si un médico me dijera: `y bueno,
pero la gente no sabía que existía la penicilina’. Sí
bueno, pero el experto sos vos, la gente común no tiene
que venir a decirte que descubrieron a Kafka. Es al
revés; ellos son el tribunal literario constituido como
juez apto para detectar estas cosas. La segunda
cuestión, es que es cierto a medias; porque todos los
que nombré que quedaron afuera estaban todos vivos,
entonces es responsabilidad de ellos”.
Sólo para hoy o para
la eternidad
Entre
los criterios que pueden pensarse a la hora de
seleccionar autores puede discutirse entre la
temporalidad de algunos autores -que puede transformarse
en oportunismo- o la universalidad y atemporalidad que
los transforman en clásicos.
“Hay
bastante de eso también. Te doy un ejemplo muy reciente:
cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas, el 11
de septiembre. La ceremonia oficial de los Premios es el
10 de diciembre, en Estocolmo, pero el premio se anuncia
al mundo en octubre. Quiere decir que entre el atentado
a las Torres y el anuncio, pasaron 20 días. Ese año el
premio cayó sobre un escritor centroamericano de habla
inglesa, Naipaul. Él escribe en contra del Islam, pero
de una manera ultrafanatizada, es decir, todo lo que
procede del Islam es perverso, lleva a la destrucción y
a la guerra santa. Hace una lectura completamente
propicia y funcional a la política de Bush. Ese tipo
ganó el Nobel. Vos lo lees y decís, busquemos una idea.
Cerrás el libro y no encontrás nada”.
Para conocer el libro
Curso
Dando
a conocer los resultados de su investigación, la Lic.
Laura Vaccaro ofrecerá, a partir de la próxima semana,
un curso en nuestra ciudad. La iniciativa tiene una
duración de 12 encuentros que se realizarán una vez por
semana. Se han dispuesto dos grupos, uno los lunes y
otro los martes, de 19 a 20.30. |