Miércoles 7 de Mayo de 2008 - Edición 7375 - Edición digital: 0675

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El ex gobernador indignado por una pregunta 

Picante diálogo entre Solá y productores rurales

El ex gobernador asistió el lunes a una reunión en las instalaciones de la sociedad de fomento rural Cañada de Arias, donde había sido invitado para dialogar sobre el enfrentamiento entre el campo y el gobierno.

El encuentro estuvo a punto de concluir a poco de haber empezado cuando Solá contestó de muy mala manera una pregunta que buscaba determinar cuál era su posición en el conflicto.

Varios asistentes decidieron levantarse e irse. “¿Para qué me invitaron si no saben de qué lado estoy?”, había contestado con vehemencia el actual diputado nacional.

Todo había comenzado según estaba planeado. Empanadas y bebidas circulaban entre los presentes que esperaban el lunes el arribo del ex gobernador bonaerense Felipe Solá. El actual diputado nacional había sido invitado a participar de una charla en la sociedad de fomento rural Cañada de Arias, en una actividad organizada a través del programa radial “La vida y el campo”, conducido por Luis Andrieu.

Solá llegó pasada las 13 y fue recibido por el organizador del encuentro y por el ex intendente Miguel Prince. Luego saludó a las personas que aguardaban el comienzo de la reunión, en su mayoría productores rurales de Luján y de municipios vecinos.

Después de comer algunas empanadas, se dirigió al quincho de la sociedad de fomento donde estaba dispuesto el desarrollo de la charla. Andrieu comentó, a modo de introducción, que la propuesta buscaba “establecer contacto con dirigentes políticos que tuviesen posibilidad de incidir en el resultado de la relación que mantiene el Poder Ejecutivo con los sectores de la producción del campo”.

Sin imaginar la discusión que se desataría minutos después, Andrieu pidió “un diálogo absolutamente abierto y franco, tratando de mantener el nivel de cordialidad que nos merecemos todos”.

La iniciativa se inició con distintas preguntas que productores rurales realizaron a Solá. Pero una pregunta en particular irritó al ex gobernador, que dejó de lado la postura distendida con la que había llegado y se enroscó en una fuerte discusión con varios de los presentes.

“En realidad hace muchos años que aspiro tener a Felipe Solá enfrente mío y que me escuche. Me voy a referir a un programa en el que él estuvo con el periodista (Marcelo) Longobardi. Lo escuché decir que con el precio de la soja el productor gana dinero. También dijo que los campos aumentaron el valor, pero el problema es que nosotros no tenemos inmobiliarias. En realidad quiero saber si el señor Felipe Solá como diputado se va a poner a favor del campo o a favor del gobierno”, preguntó Eduardo Learreta, directivo de la Asociación Rural de Productores Agropecuarios del Este (ARPAE).

Antes de que prosiga la ronda de consultas, Solá dijo en voz baja que esa no era una pregunta, sino “un apriete”. Anticipo de los entredichos que vinieron después.

“NO ME GUSTA ESA PREGUNTA”

“La forma más ordenada de tener esta conversación es la que se ha planteado, es decir, que ustedes hagan preguntas que son pequeños discursos donde dicen lo que sienten, pero yo no tengo licencia de psicólogo social para la catarsis, pero estoy acostumbrado. Yo no soy el gobierno, soy un diputado que representa a ustedes y como tal tengo un aporte que hacer. Pero no soy el gobierno y esto todos lo tienen que tener claro”, aclaró Solá.

Luego, calificó a la pregunta realizada por Learreta de “extorsiva”, a lo que el integrante de ARPAE contestó: “Fue clara la pregunta, no extorsiva”. Así comenzó un diálogo picante entre Solá y Learreta:

 

-Solá: “No me gusta la pregunta. No vine a responder esa pregunta ¿¡Usted es peronista o no es peronista!?”.

-Learreta: “No soy peronista ni...”

-S: “Aaah... entonces no me gusta. Es la misma pregunta. Cómo va a hacer una pregunta así, es una guarangada. ¿¡Usted de qué lado está!? Y a usted qué le importa. Yo me hago respetar, acá y en todos lados. Yo aprendí a hacerme respetar. A mí no me pregunta nadie: ¿usted de qué lado está? ¿¡Y a usted qué carajo le importa¡?, contesto yo”. 

-L: “Vos sos un diputado y tenés que decirlo”.

-S: “No. Yo le contesto: ¿¡A usted qué carajo le importa!? No tengo por qué contestarle”.

-L: “Primero sos un diputado”.

-S: “Eso es una guarangada y no me tutee”.

 

La pelea verbal se extendió a otros productores que ya para esa altura se habían levantado de sus sillas y agrupado en uno de los sectores del quincho. “Si no conversamos bien nos vamos”, dijo uno de los presentes.

“Y bueno, pero cómo va a preguntar ¿usted de qué lado está? ¿Es rentable o no es rentable la soja como estaba a 850 pesos?, arremetió Solá. “Vamos a hacerla corta y si no nos vamos como vinimos, estaban muy ricas las empanadas y a otra cosa. Si se pone agresivo...”, disparó otro de los presentes.

“El señor se puso agresivo, yo le hablé con todo respeto ¿¡Para qué me invitaron si no saben de qué lado estoy¡? Yo arranqué muy bien la reunión. Anoté las preguntas de ustedes como corresponde. Vine acá a hablar con ustedes porque me lo pidió Prince, pero no me banco preguntas como esa. A mí no me aprieta nadie, ni el gobierno me aprieta. Parece que fuera culpable de haber dicho una cosa que cualquiera si hace las cuentas se da cuenta que la soja fue negocio en el periodo 2007-2008.

“Fue una frase más, porque también dije que los insumos subieron muchísimo más y (los productores) están pensando en la soja de 2008-2009. También dije eso, pero usted no mencionó esa parte. Así que no me apriete con ¿usted de qué lado está? La soja fue rentable y de qué lado estoy es cosa mía. Dígale a todo el mundo que yo dije que el hombre de campo no está pensando en la rentabilidad de lo que pasó sino en el futuro, eso le dije a Longobardi, o como vidrio. Entonces no me atropelle con esa pregunta”, agregó Solá.

“No se sienta ofendido”, intervino nuevamente Learreta. “No me siento ofendido, para ofenderme saco el cuchillo. No me gusta que me digan las cosas a medias”, replicó Solá. Luego, el diputado mantuvo en iguales términos un breve diálogo con un productor agropecuario de origen francés radicado desde hace décadas en la Argentina, quien dijo haber asistido a la reunión “para escuchar a una persona razonable y usted (por Solá) no es una persona razonable”. “Está bien, si no soy razonable no hable conmigo. Las preguntas tienen el mismo nivel de respeto que las respuestas”, manifestó Solá.

En tanto, Andrieu pidió “buscar la forma para poder dialogar” y consideró que “quizás haya personas que pueden tener mayor susceptibilidad o no”. “Tratemos de conversar”, insistió el organizador de la charla.

“Vamos a ver quién es más tolerante, si el que se queda o el que se va”, volvió a la carga el ex gobernador y encontró la respuesta de uno de los productores más indignados con los dichos de Solá:

 

- “Todos nosotros dejamos de trabajar para venir a esta reunión, para venir a escucharlo”.

- “Yo no, yo dejé de jugar al polo”, ironizó el invitado.

- “Yo no dije eso, aunque en la zona que vivís puede ser que sí”, contestó el hombre de campo.

- “Que linda frase la suya ¿Yo no laburo? ¿Qué quiere decir con eso?”.

- “Yo no te dije que no laburás pero... ¿Te vas a pelear con todos?

- “No, pero no me gusta la frase”.

- “Ahora te vas a enojar conmigo porque te dije lo del polo. Nos vamos y listo”.

 

Unos cinco productores, en un auditorio conformado por menos de 30 personas, decidieron entonces abandonar el lugar. “Yo me voy a la mierda”, comunicó sin eufemismos uno de ellos. “Yo también me voy a la mierda, disculpen”, se sumó otro.

“¿Quién se va a quedar? ¿Quién quiere hablar conmigo?”, preguntó Solá y encontró la respuesta afirmativa de Learreta.

“En vez de aclarar el tema se fueron, eso también es una guarangada. Alguien habló de la bronca. Evidentemente la bronca obnubila, y es una primera conclusión que yo haría sobre estos 21 días más los 30 días que vinieron después. La bronca es un pésimo consejo. Yo les puedo contestar como (Daniel) Scioli y a lo mejor les gusta: ‘Estoy del lado de la Argentina’. Pero no soy así, digo lo que pienso. No estoy en contra de Scioli, pero hay gente que dice cosas concretas y otra gente que no. Yo me calenté y pido perdón por calentarme, pero las cosas malas y buenas que hice en mi vida fue por calentarme”, expresó Solá mientras varios productores, con la sangre en el ojo, abandonaban el lugar.

 

Lo que dejó la reunión

“Hay que salir del laberinto con algo nuevo”

Después del fuerte encontronazo inicial que mantuvo con varios productores rurales que asistieron a la reunión del lunes, Solá deslizó algunas opiniones sobre el conflicto entre el campo y el Ejecutivo nacional.

El ex secretario de Agricultura del gobierno de Carlos Menem consideró que “la huelga del 11 de marzo fue una explosión de bronca por lo que llamaría efectos acumulativos vinculados a la falta de una política agropecuaria seria”. En este sentido, opinó que el aumento en las retenciones para las exportaciones de soja y girasol “fue la gota que desbordó el vaso”.

“Esos 21 días de huelga tuvieron un impacto sobre el gobierno inusitado. Hay un antes y un después de la huelga agropecuaria. La impresión que tengo es que las entidades también se vieron sorprendidas y hasta generaron una expectativa política muy fuerte que no pudieron controlar. Vieron que le habían hecho un agujero al gobierno. El golpe político fue tan fuerte que el gobierno estaba shockeado, pero decidió disimular su estado de shock, como ese boxeador que busca cambiar el aire y piensa que dentro de dos o tres round va a ser el mismo de antes. El gobierno resolvió con enojo porque no sabía cómo responder. Me parece que la dilación en las negociaciones ha sido una forma del gobierno de intentar recomponerse.

“Creo que la gente se está cansando del problema y el productor está muy enojado y no creo que sea una virtud. Me parece que los dirigentes agropecuarios tienen la obligación de llevar el conflicto con la paciencia que lo están haciendo y no jugar al enojo. El gobierno también masticó madera, si ustedes piensan que el gobierno no se ha desgastado se equivocan rotundamente. Me parece que las entidades se están moviendo bien y el tiempo corre a favor del sector agropecuario, en el sentido de que en la medida que quede como un sector que no encuentra soluciones queda prendida una braza que va a tener miles de consecuencias en el año”, dijo Solá.

El ex gobernador comparó el conflicto con un laberinto, del que “hay que salir para arriba” y dijo que “esa salida la tiene que inventar el gobierno”. Solá propuso la conformación de un “Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria, donde estén presentes todos los integrantes de la cadena de productos de consumo interno, sobre todo de frescos”.

“Me parece que la salida es por ahí. Hace años que debimos ponerle un freno a la soja, que debimos equilibrar las cosas dándole más rentabilidad al maíz. La soja es un castigo a la destreza, porque no hace falta destreza para hacer soja, se ha convertido en algo muy automático. Creo que tenemos que amansar el odio y dejar que el que quiera seguir enamorado de su odio quede como un extremista, como una minoría y que el odio no sea lo prioritario.

“La principal responsabilidad de la salida del laberinto la tiene el gobierno y hay que salir con algo nuevo. El tiempo tiene que hacer que el sistema Moreno quede reemplazado por un sistema acordado donde estén presentes los productores”, expresó.

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