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El
ex gobernador indignado por una pregunta
Picante
diálogo entre Solá y productores rurales

El
ex gobernador asistió el lunes a una reunión en las
instalaciones de la sociedad de fomento rural Cañada de
Arias, donde había sido invitado para dialogar sobre el
enfrentamiento entre el campo y el gobierno.
El
encuentro estuvo a punto de concluir a poco de haber
empezado cuando Solá contestó de muy mala manera una
pregunta que buscaba determinar cuál era su posición en
el conflicto.
Varios asistentes decidieron levantarse e irse. “¿Para
qué me invitaron si no saben de qué lado estoy?”, había
contestado con vehemencia el actual diputado nacional.
Todo
había comenzado según estaba planeado. Empanadas y
bebidas circulaban entre los presentes que esperaban el
lunes el arribo del ex gobernador bonaerense Felipe Solá.
El actual diputado nacional había sido invitado a
participar de una charla en la sociedad de fomento rural
Cañada de Arias, en una actividad organizada a través
del programa radial “La vida y el campo”, conducido por
Luis Andrieu.
Solá
llegó pasada las 13 y fue recibido por el organizador
del encuentro y por el ex intendente Miguel Prince.
Luego saludó a las personas que aguardaban el comienzo
de la reunión, en su mayoría productores rurales de
Luján y de municipios vecinos.
Después de comer algunas empanadas, se dirigió al
quincho de la sociedad de fomento donde estaba dispuesto
el desarrollo de la charla. Andrieu comentó, a modo de
introducción, que la propuesta buscaba “establecer
contacto con dirigentes políticos que tuviesen
posibilidad de incidir en el resultado de la relación
que mantiene el Poder Ejecutivo con los sectores de la
producción del campo”.
Sin
imaginar la discusión que se desataría minutos después,
Andrieu pidió “un diálogo absolutamente abierto y
franco, tratando de mantener el nivel de cordialidad que
nos merecemos todos”.
La
iniciativa se inició con distintas preguntas que
productores rurales realizaron a Solá. Pero una pregunta
en particular irritó al ex gobernador, que dejó de lado
la postura distendida con la que había llegado y se
enroscó en una fuerte discusión con varios de los
presentes.
“En
realidad hace muchos años que aspiro tener a Felipe Solá
enfrente mío y que me escuche. Me voy a referir a un
programa en el que él estuvo con el periodista (Marcelo)
Longobardi. Lo escuché decir que con el precio de la
soja el productor gana dinero. También dijo que los
campos aumentaron el valor, pero el problema es que
nosotros no tenemos inmobiliarias. En realidad quiero
saber si el señor Felipe Solá como diputado se va a
poner a favor del campo o a favor del gobierno”,
preguntó Eduardo Learreta, directivo de la Asociación
Rural de Productores Agropecuarios del Este (ARPAE).
Antes
de que prosiga la ronda de consultas, Solá dijo en voz
baja que esa no era una pregunta, sino “un apriete”.
Anticipo de los entredichos que vinieron después.
“NO
ME GUSTA ESA PREGUNTA”
“La
forma más ordenada de tener esta conversación es la que
se ha planteado, es decir, que ustedes hagan preguntas
que son pequeños discursos donde dicen lo que sienten,
pero yo no tengo licencia de psicólogo social para la
catarsis, pero estoy acostumbrado. Yo no soy el
gobierno, soy un diputado que representa a ustedes y
como tal tengo un aporte que hacer. Pero no soy el
gobierno y esto todos lo tienen que tener claro”, aclaró
Solá.
Luego, calificó a la pregunta realizada por Learreta de
“extorsiva”, a lo que el integrante de ARPAE contestó:
“Fue clara la pregunta, no extorsiva”. Así comenzó un
diálogo picante entre Solá y Learreta:
-Solá:
“No me gusta la pregunta. No vine a responder esa
pregunta ¿¡Usted es peronista o no es peronista!?”.
-Learreta:
“No soy peronista ni...”
-S:
“Aaah... entonces no me gusta. Es la misma pregunta.
Cómo va a hacer una pregunta así, es una guarangada.
¿¡Usted de qué lado está!? Y a usted qué le importa. Yo
me hago respetar, acá y en todos lados. Yo aprendí a
hacerme respetar. A mí no me pregunta nadie: ¿usted de
qué lado está? ¿¡Y a usted qué carajo le importa¡?,
contesto yo”.
-L:
“Vos sos un diputado y tenés que decirlo”.
-S:
“No. Yo le contesto: ¿¡A usted qué carajo le importa!?
No tengo por qué contestarle”.
-L:
“Primero sos un diputado”.
-S:
“Eso es una guarangada y no me tutee”.
La
pelea verbal se extendió a otros productores que ya para
esa altura se habían levantado de sus sillas y agrupado
en uno de los sectores del quincho. “Si no conversamos
bien nos vamos”, dijo uno de los presentes.
“Y
bueno, pero cómo va a preguntar ¿usted de qué lado está?
¿Es rentable o no es rentable la soja como estaba a 850
pesos?, arremetió Solá. “Vamos a hacerla corta y si no
nos vamos como vinimos, estaban muy ricas las empanadas
y a otra cosa. Si se pone agresivo...”, disparó otro de
los presentes.
“El
señor se puso agresivo, yo le hablé con todo respeto
¿¡Para qué me invitaron si no saben de qué lado estoy¡?
Yo arranqué muy bien la reunión. Anoté las preguntas de
ustedes como corresponde. Vine acá a hablar con ustedes
porque me lo pidió Prince, pero no me banco preguntas
como esa. A mí no me aprieta nadie, ni el gobierno me
aprieta. Parece que fuera culpable de haber dicho una
cosa que cualquiera si hace las cuentas se da cuenta que
la soja fue negocio en el periodo 2007-2008.
“Fue
una frase más, porque también dije que los insumos
subieron muchísimo más y (los productores) están
pensando en la soja de 2008-2009. También dije eso, pero
usted no mencionó esa parte. Así que no me apriete con
¿usted de qué lado está? La soja fue rentable y de qué
lado estoy es cosa mía. Dígale a todo el mundo que yo
dije que el hombre de campo no está pensando en la
rentabilidad de lo que pasó sino en el futuro, eso le
dije a Longobardi, o como vidrio. Entonces no me
atropelle con esa pregunta”, agregó Solá.
“No
se sienta ofendido”, intervino nuevamente Learreta. “No
me siento ofendido, para ofenderme saco el cuchillo. No
me gusta que me digan las cosas a medias”, replicó Solá.
Luego, el diputado mantuvo en iguales términos un breve
diálogo con un productor agropecuario de origen francés
radicado desde hace décadas en la Argentina, quien dijo
haber asistido a la reunión “para escuchar a una persona
razonable y usted (por Solá) no es una persona
razonable”. “Está bien, si no soy razonable no hable
conmigo. Las preguntas tienen el mismo nivel de respeto
que las respuestas”, manifestó Solá.
En
tanto, Andrieu pidió “buscar la forma para poder
dialogar” y consideró que “quizás haya personas que
pueden tener mayor susceptibilidad o no”. “Tratemos de
conversar”, insistió el organizador de la charla.
“Vamos a ver quién es más tolerante, si el que se queda
o el que se va”, volvió a la carga el ex gobernador y
encontró la respuesta de uno de los productores más
indignados con los dichos de Solá:
-
“Todos nosotros dejamos de trabajar para venir a esta
reunión, para venir a escucharlo”.
- “Yo
no, yo dejé de jugar al polo”, ironizó el invitado.
- “Yo
no dije eso, aunque en la zona que vivís puede ser que
sí”, contestó el hombre de campo.
-
“Que linda frase la suya ¿Yo no laburo? ¿Qué quiere
decir con eso?”.
- “Yo
no te dije que no laburás pero... ¿Te vas a pelear con
todos?
-
“No, pero no me gusta la frase”.
-
“Ahora te vas a enojar conmigo porque te dije lo del
polo. Nos vamos y listo”.
Unos
cinco productores, en un auditorio conformado por menos
de 30 personas, decidieron entonces abandonar el lugar.
“Yo me voy a la mierda”, comunicó sin eufemismos uno de
ellos. “Yo también me voy a la mierda, disculpen”, se
sumó otro.
“¿Quién se va a quedar? ¿Quién quiere hablar conmigo?”,
preguntó Solá y encontró la respuesta afirmativa de
Learreta.
“En
vez de aclarar el tema se fueron, eso también es una
guarangada. Alguien habló de la bronca. Evidentemente la
bronca obnubila, y es una primera conclusión que yo
haría sobre estos 21 días más los 30 días que vinieron
después. La bronca es un pésimo consejo. Yo les puedo
contestar como (Daniel) Scioli y a lo mejor les gusta:
‘Estoy del lado de la Argentina’. Pero no soy así, digo
lo que pienso. No estoy en contra de Scioli, pero hay
gente que dice cosas concretas y otra gente que no. Yo
me calenté y pido perdón por calentarme, pero las cosas
malas y buenas que hice en mi vida fue por calentarme”,
expresó Solá mientras varios productores, con la sangre
en el ojo, abandonaban el lugar.
Lo
que dejó la reunión
“Hay
que salir del laberinto con algo nuevo”
Después del fuerte encontronazo inicial que mantuvo con
varios productores rurales que asistieron a la reunión
del lunes, Solá deslizó algunas opiniones sobre el
conflicto entre el campo y el Ejecutivo nacional.
El ex
secretario de Agricultura del gobierno de Carlos Menem
consideró que “la huelga del 11 de marzo fue una
explosión de bronca por lo que llamaría efectos
acumulativos vinculados a la falta de una política
agropecuaria seria”. En este sentido, opinó que el
aumento en las retenciones para las exportaciones de
soja y girasol “fue la gota que desbordó el vaso”.
“Esos
21 días de huelga tuvieron un impacto sobre el gobierno
inusitado. Hay un antes y un después de la huelga
agropecuaria. La impresión que tengo es que las
entidades también se vieron sorprendidas y hasta
generaron una expectativa política muy fuerte que no
pudieron controlar. Vieron que le habían hecho un
agujero al gobierno. El golpe político fue tan fuerte
que el gobierno estaba shockeado, pero decidió disimular
su estado de shock, como ese boxeador que busca cambiar
el aire y piensa que dentro de dos o tres round va a ser
el mismo de antes. El gobierno resolvió con enojo porque
no sabía cómo responder. Me parece que la dilación en
las negociaciones ha sido una forma del gobierno de
intentar recomponerse.
“Creo
que la gente se está cansando del problema y el
productor está muy enojado y no creo que sea una virtud.
Me parece que los dirigentes agropecuarios tienen la
obligación de llevar el conflicto con la paciencia que
lo están haciendo y no jugar al enojo. El gobierno
también masticó madera, si ustedes piensan que el
gobierno no se ha desgastado se equivocan rotundamente.
Me parece que las entidades se están moviendo bien y el
tiempo corre a favor del sector agropecuario, en el
sentido de que en la medida que quede como un sector que
no encuentra soluciones queda prendida una braza que va
a tener miles de consecuencias en el año”, dijo Solá.
El ex
gobernador comparó el conflicto con un laberinto, del
que “hay que salir para arriba” y dijo que “esa salida
la tiene que inventar el gobierno”. Solá propuso la
conformación de un “Sistema Nacional de Seguridad
Alimentaria, donde estén presentes todos los integrantes
de la cadena de productos de consumo interno, sobre todo
de frescos”.
“Me
parece que la salida es por ahí. Hace años que debimos
ponerle un freno a la soja, que debimos equilibrar las
cosas dándole más rentabilidad al maíz. La soja es un
castigo a la destreza, porque no hace falta destreza
para hacer soja, se ha convertido en algo muy
automático. Creo que tenemos que amansar el odio y dejar
que el que quiera seguir enamorado de su odio quede como
un extremista, como una minoría y que el odio no sea lo
prioritario.
“La
principal responsabilidad de la salida del laberinto la
tiene el gobierno y hay que salir con algo nuevo. El
tiempo tiene que hacer que el sistema Moreno quede
reemplazado por un sistema acordado donde estén
presentes los productores”, expresó. |