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Eraldo Losi, ahora complicado en el secuestro de Facundo
Laffont
La
historia del ex concejal con frondoso prontuario
IMAGEN REPETIDA: Eraldo Losi detenido. La foto fue
tomada meses después del secuestro extorsivo que tuvo
como víctima a la hija de un empresario chivilcoyano.
Fue funcionario municipal y por unos meses concejal por
el PJ.
Nunca se despegó del delito ni aún cuando ocupaba cargos
públicos.
La
semana pasada fue detenido y ahora la Justicia lo
involucra en un hecho similar al que cometió en 1993.
La
Justicia de Mercedes acusó al ex concejal del PJ durante
la primera administración del intendente Miguel Prince,
Eraldo Losi, de ser uno de los participantes en el
secuestro de Facundo Laffont, hecho que conmocionó a los
lujanenses en mayo de 2003.
Así
lo informó en un cable la agencia de noticias DIB y
agregó que Losi fue detenido la semana pasada por
personal policial de la Sub DDI Pilar cuando circulaba
por esa ciudad en una camioneta que había sido robada en
San Andrés de Giles. Al momento de su arresto estaba
acompañado por otra persona, identificada como Francisco
Julio Alupa, que también fue preso pero en este caso por
tener un pedido de captura vigente desde 1991 por los
delitos de “violación y resistencia a la autoridad” y
otra causa por “encubrimiento”.
De
comprobar la Justicia la imputación contra Losi quedaría
cerrado el círculo de personas relacionadas con el
secuestro de Facundo Laffont, quien fue liberado luego
de 24 días de secuestro, el 12 de junio de 2003, tras el
pago de una importante suma de dinero que nunca fue
recuperada.
Por
este caso, hubo 8 detenidos, 30 allanamientos y el
secuestro de armas, entre ellos dos fusiles FAL, como
resultado de un amplio operativo policial realizado en
Lomas de Zamora, San Martín, Campana, Zárate, Moreno, La
Matanza y distintos barrios capitalinos.
En
septiembre se sumó uno más tras un allanamiento
efectuado en General Rodríguez. No todos llegaron al
juicio oral. Un hombre que había sido asaltante de
bancos y blindados y luego secuestrador, y que con el
dinero que obtenía pagaba un tratamiento de cáncer,
murió en la cárcel.
Se
trataba de Eduardo Fernández Villar, alias "El Caja",
quien estaba preso y con prisión preventiva por el
secuestro de Facundo Laffont y era investigado por el
secuestro del padre de Leonardo Astrada, entre otros
casos.
"El
Caja" era considerado un delincuente "pesado", que solía
armarse hasta con poderosos fusiles automáticos pesados
FAP. Según la Justicia, el dinero obtenido en sus
últimos golpes lo usaba para costear un tratamiento
médico. Un testigo reservado declaró que Fernández
Villar destinaba dinero de sus golpes para pagar
costosos tratamientos por sus problemas renales.
Hasta
su muerte, ocurrida a los 42 años, salía de la cárcel de
Devoto tres veces por semana para ir al Hospital
Argerich, donde era sometido a diálisis. Fernández
Villar había sido detenido el 7 de noviembre de 2003,
acusado de participar en el secuestro de Facundo Laffont.
Se
desconocen los motivos por los cuales la Dra. Julián le
imputa a Losi tener algún grado de participación y
responsabilidad en el secuestro del hijo varón del
poderoso empresario local Roberto Laffont, aunque al
rastrear los antecedentes de Losi, como también de Alupa,
existen indicios para que la investigación se oriente en
dirección de estas dos personas.
No es
la primera vez que tanto Losi como Alupa son detenidos.
Por lo menos, en dos ocasiones terminaron juntos en un
calabozo. Y una de ellas fue precisamente por haber
mantenida cautiva a la hija de un empresario de
Chivilcoy por la que pidieron un millón de dólares por
el rescate.
Lo
curioso de ese hecho fue que Losi había planificado el
secuestro en la por entonces flamante confitería “The
Movie”, perteneciente a la familia del menor secuestrado
10 años más tarde.
POLÍTICA Y DELITO
A los
56 años, Eraldo Hugo Losi vuelve a ocupar un espacio
destacado en las páginas policiales. Desde 1987, cuando
su nombre apareció por primera vez en EL CIVISMO, fue
noticia no menos de veinte veces y casi todas por estar
involucrado en episodios non sanctos.
Quien
fuera concejal por poco tiempo y funcionario municipal
no mucho más, había llegado a Luján a mediados de los
80. Los primeros años se ganaba la vida como albañil y
carpintero. Paralelamente comenzó a participar en
política aferrándose al peronismo y militando en la
línea que encabezaba Miguel Prince.
Por
esos años, se estableció en una casa en calles Tucumán e
Independencia del barrio Zapiola, pero se creía dueño
políticamente del barrio Ameghino, zona en la que
conoció a varios de los cómplices que lo acompañarían
luego en distintos atracos.
El 25
de julio de 1987, Losi -por entonces candidato a
concejal por el PJ-, junto con el fallecido Oscar Lino
“Cacho” Vanucci, fueron protagonistas de un incidente
político-policial en el barrio Lanusse. En esa
oportunidad, mientras cuatro simpatizantes de la UCR se
encontraban pegando carteles de su partido en columnas
de alta tensión, dos de ellos fueron agredidos por dos
sujetos que descendieron de una camioneta Peugeot 403
color celeste.
Los
militantes radicales “recibieron varios golpes con
cachiporras, que les provocaron traumatismo de mano y
lesiones en la espalda, rotura de dientes y nariz”,
decía la crónica periodística de la época e
individualizaba a Losi y a Vanucci como autores de la
agresión.
En
las elecciones que dieron como ganador a Prince, ocupó
el sexto lugar en la lista de concejales pero se quedó
en el umbral para acceder a una banca. No obstante, tuvo
un lugar en el Departamento Ejecutivo al ser designado
como jefe de uno de los talleres municipales, pero se
alejó de la función pública a los pocos meses en medio
de duros cuestionamientos.
Sin
embargo, en 1989 su sueño de ser concejal se hizo
realidad con la suspensión de Prince como intendente y
la asunción como jefe comunal interino del profesor
Héctor Felice.
El 29
de septiembre de ese mismo año el concejal Losi fue
detenido acusado de cometer pequeños hurtos, siendo
absuelto en la causa. Por entonces, en el poder político
sospechaban que Losi cargaba con prontuario aunque no
podían encontrar pruebas para comprobar las
presunciones.
A las
7.30 del martes 19 de febrero de 1991 fue aprehendido
nuevamente. Iba por la ruta 47 con otros tres
delincuentes en una vieja Estanciera y fue interceptado
por la Policía. En la camioneta había unas 60 chapas de
cinc que acababan de ser robadas en una estancia de
Tomás Jofré.
Losi
seguía siendo concejal pero ya no era amigo de Prince.
Estaban distanciados y políticamente enfrentados debido
a que Losi había votado a favor de su destitución.
Una
semana después de su aprehensión EL CIVISMO publicaba en
su tapa: “Losi integraba una banda delictiva que cometió
más de 20 hechos y lo imputaron al menos de 8”.
La
banda de Losi se dedicaba principalmente a robar casa
quintas aunque no se salvaron una juguetería ni tuvieron
compasión con materiales de construcción destinados a
planes de viviendas sociales.
En
junio de ese año, Losi recuperó la libertad no sin antes
denunciar apremios ilegales en la Comisaría Primera.
Intentó volver a ocupar la banca argumentando que había
sido sobreseído y no estaba inhabilitado para regresar
al cargo. Tal vez, pensó que era su gran oportunidad
para reivindicarse y para que la sociedad dejara de
sospechar acerca de las actividades ilícitas que llevaba
en forma paralela a su gris carrera política.
El
Concejo Deliberante no lo admitió al ser considerado
“autor prima facie responsable de los delitos de robos y
hurtos simple”. Desde entonces, sus ambiciones políticas
quedaron en el olvido y se dedicó de lleno a la
ilegalidad.
HECHOS TRAS HECHOS
El 10
de diciembre de 1992 robó con cuatro cómplices la
Fidería San Carlos de Carlos Keen. Uno de los secuaces
era precisamente Francisco Alupa, experto en el manejo
de la autógena y en abrir cajas fuertes. En ese golpe,
la banda se llevó un botín de 200 mil dólares de los
cuales 194 mil estaban en cheques que cobraban
presentando documentos falsos a partir de DNI
extraviados que luego eran fraguados por Losi.
En
enero de 1993 fue declarado prófugo de la Justicia y en
diciembre cayó otra vez detenido pero ahora por un
delito mucho más grave: secuestro y extorsión. La
víctima fue una mujer de 37 años e hija de un acaudalado
industrial de Chivilcoy, a quien mantuvo cautiva en una
quinta de Junín que Losi había alquilado haciéndose
pasar por capataz de una empresa constructora. Fue otro
golpe a medio terminar que lo llevó nuevamente preso. En
ese hecho actuó junto a tres cómplices, uno de los
cuales también era Francisco Julio Alupa.
Se le
perdió el rastro hasta 1997 cuando resultó víctima de un
accidente de tránsito al volcar en Fray Manuel de Torres
y Luis Gogna el Peugeot 504 que conducía. El ex concejal
peronista sufrió heridas graves e inconsciente fue
trasladado al Hospital Municipal. La Policía comprobó
que el auto tenía pedido de secuestro al ser robado dos
meses antes en Chivilcoy.
La
libertad le duró poco. En junio de 1998 otra vez cayó
preso pero ahora en las inmediaciones de Las Flores tras
cometer un audaz robo en Saladillo. Se encontraba en
libertad condicional, pero eso no frenó su instinto
delictivo. Asaltó a mano armada y con dos cómplices una
cerealera. Tenía 46 años. Al igual que en la Fidería San
Carlos, uno de los secuaces cortó con una autógena la
caja fuerte y se llevó la magra suma de 1.600 pesos. La
banda tomó de rehén a un camionero, al que maniataron
mientras realizaban el robo. Se lo sospechó también de
ser el autor de un asalto a una firma de Lobos y del
asesinato del dueño de un restaurante de apellido Rocco,
ubicado en ruta 51, cerca de Saladillo.
Secuestro extorsivo, piratería del asfalto, robos
reiterados a mano armada, forman parte de su abultado
prontuario. Por el modo de operar y la edad que tiene,
Losi, en la jerga policial, es considerado como un
“pistolero viejo”.
COMPAÑERO DE AVENTURAS
En
enero de 2004, Alupa y Losi terminaron presos. Acerca de
Alupa este medio informaba que se trataba de “un
peligroso delincuente sindicado de robar recientemente
una distribuidora de la firma Panificadora Fargo, pero
con frondosos antecedentes por robo, violaciones
reiteradas y hasta acusado de haber participado en
distintos secuestros”.
Al
igual que Losi, el apellido Alupa es conocido por la
Policía pero por dos motivos muy diferentes: a Julio
Francisco lo reconocen por su fama de hampón mientras
que a uno de sus hijos por ser un excelente policía.
La
penúltima vez que Alupa padre fue arrestado, regenteaba
un pub en la zona de la terminal que fue clausurado en
forma definitiva.
El
pub se llamaba “Sucesos” (ex “El Surtidor”). Personal
policial halló una peluca y una escopeta calibre 16,
arma presuntamente utilizada el 20 de diciembre de 2003
por un sujeto armado y encapuchado que asaltó la
distribuidora ubicada en Las Heras, entre Gamboa y
Leiva, de nuestra ciudad.
Tras
llevarse la recaudación de la caja, se dio a la fuga en
un auto Dodge 1500 que era conducido por otro cómplice.
El vehículo, de color bordó, tenía una puerta de color
blanca, dato que a la postre resultó condenatorio para
la suerte de Alupa y de suma importancia para la
resolución del caso.
Asimismo, se estableció que Alupa tenía dos pedidos de
captura. Uno de ellos ordenado en 1991 por el Juzgado de
Transición Nro. 4 de San Isidro, por "Privación
ilegítima de la libertad, violaciones reiteradas y
resistencia a la autoridad".
En
tanto, a Losi, meses atrás, lo estuvo buscando en esta
ciudad la Sub DDI Bragado, pero los policías se fueron
como llegaron: con las manos vacías y sin el éxito que
tuvieron sus colegas uniformados de Pilar que dieron con
el sospechoso y su fiel compañero de andanzas por
conducir un vehículo robado y falsear su identidad.
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