|
Los 90 días de Graciela Rosso
Hace 40 años que se decidió tirar la
basura de la ciudad y las localidades en un predio del
barrio San Pedro, aunque por entonces era visto como un
predio más “en medio del campo”.
Durante décadas fue utilizado como
depósito de residuos sólidos urbanos; de todos los
restos de la limpieza de terrenos o de la poda y,
esporádicamente, cuando la planta depuradora “se salía
de registro”, se permitían los vuelcos de los tanques
atmosféricos. Esto último ocurre en la actualidad y el
control existente se limita a un señor con salario
municipal que en la portada, cada tanto, recibe de los
camioneros un papel con membrete de la Municipalidad de
Luján que les permite acceder al lugar y tirar su
contenido en el suelo. ¿Qué es lo que tiran? Se presume
que residuos cloacales.
El añejo descontrol generó uno de los
paisajes más lamentables que se pueden encontrar en la
zona: montañas y montañas de basura acumulada, residuos
reciclables, no reciclables y también patológicos; nunca
menos de cinco o seis focos de incendio; excavaciones
que durante años reciben la descarga de los tanques
atmosféricos, un negocio redondo mientras dura el “vale
todo”. Y una gran cantidad de personas que trabajan de
lo que encuentran en los residuos, en el contexto antes
descrito.
Hace años que desde los medios de Luján
se denuncia la situación del basural, con sus
consecuencias ambientales y el impacto que provocan en
la vida de los vecinos de la zona y en todos los que
deben atravesar a diario ese tramo de la ruta provincial
192, muchas veces invadido por el humo y la neblina.
Este lunes, de golpe, de repente, sin que
casi nadie lo esperara, la intendenta Graciela Rosso
anunció que ese predio bastardeado durante décadas se
cerrará en 90 días. Ni un día más ni uno menos. En 90
días la jefa comunal tiene previsto solucionar la
disposición final de los residuos sólidos urbanos;
aportar una solución para los “cirujas”; encontrar un
lugar para la realización de los vuelcos de los tanques
atmosféricos; terminar con los incendios intencionales;
rellenar la zona y erradicar a las alimañas.
Complejo compromiso el que eligió asumir
la intendenta. Eso sí, para arrancarle ese plazo tuvo
que venir una cámara y un periodista de un medio de
prensa nacional (Telefe) y acosarla con preguntas y
pruebas que certificaban el descontrol. Rosso se aguantó
todo; hasta que sobre la mesa de la Sala de Situación le
prendieran una máquina de humo en medio de una
conferencia de prensa. Minutos más tarde, cuando esas
cámaras ya no estaban, su humor afloró ante una pregunta
de un medio local.
Detalles al margen, el compromiso asumido
por Rosso implica, entre otras cosas, reparar la planta
depuradora del barrio San Bernardo para que los tanques
atmosféricos puedan utilizarla para sus descargas. Dijo
que dentro de 15 días se hará el llamado para esa obra
de reparación. A eso se debe sumar el tiempo para
presentar ofertas, el estudio de las mismas, la
adjudicación y el comienzo de la obra y su finalización.
¿Alcanzarán los 90 días? Esperemos que sí, por el bien
de todos los lujanenses. Afortunadamente, las cámaras
del programa CQC (autores del informe que aún no salió
al aire) prometieron volver dentro de tres meses para
certificar el cumplimiento de lo anunciado.
El 4 de enero de 1993, cuando era
secretaria de Recursos Naturales de la Nación, María
Julia Alsogaray prometió que el Riachuelo estaría limpio
en 1.000 días. María Julia era una de las funcionarias
favoritas del presidente Carlos Menem, quien salió a
respaldar el anuncio con un pronóstico disparatado: “En
1995 vamos a ir allí a pasear en barco, a tomar mate, a
bañarnos y a pescar”. Desde entonces quedó patentada,
casi como una marca, la frase “Los 1.000 días de María
Julia”.
El gobernador Daniel Scioli o la propia
presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner,
¿saldrán a respaldar el anuncio local? |