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Sin lamentos ni suposiciones
Hay situaciones que
ocurren en el ámbito municipal y que provocan cierta
zozobra en la opinión pública. Una zozobra verdadera, no
la que utilizan para escudarse de ciertos problemas las
actuales autoridades comunales.
Causa zozobra que ante
denuncias periodísticas acerca del descontrol que hace
décadas reina en el basural municipal, la jefa comunal
rompa en llantos y acuse a los periodistas de estar “pagos”
por alguien.
Sobre este punto es
necesario mencionar un puñado de verdades: el problema
del basural lo ataja la actual gestión de Graciela Rosso,
después de años en los que el gobierno de Miguel Prince
miró para otro lado, favoreciendo alevosamente los
negocios de un par de funcionarios de su gestión. Durante
años, el lema pareció ser “primero el bolsillo de los
amigos, después del cuidado de la salud y el ambiente de
la gente”.
Tan cierto como que Rosso
se candidateó para gobernar Luján, una ciudad con un
basural descontrolado, con una localidad que se cansa de
gritar su hartazgo por la contaminación y con varias
obras pendientes (cloacas, pavimento, licitaciones
turísticas, entre otras) desde hace años y años.
Enumeramos estas asignaturas pendientes antes de que
algún programa de televisión de Capital Federal repare
en estas falencias, decida hacer un informe y Rosso se vea
presionada a tomar medidas, por un lado, además de creer
que “todo el mundo está contra ella”, por otro.
También Rosso debería
saber –y reparar en el dato- que quizás la mayoría de
los lujanenses la eligieron para gobernar su ciudad
durante los próximos cuatro años, justamente, hartos de
la ineficiencia princista.
Esto último no sucede.
Por el contrario, Rosso vislumbra la herencia como un
castigo y no como la causa de su llegada a la Intendencia.
Es por ello que genera
temor que en lugar de enfrentar los problemas con la
decisión y la firmeza que merece una Intendencia
respaldada, en su inicio, por la mayoría de los
ciudadanos, se dedique a dibujar fantasmas, conjeturas y
teorías conspirativas del más variado contenido.
El motivo de estas
líneas no reside únicamente en lo que ocurrió en estos
días con el basural, y ante lo cual Rosso habló de notas
a propósito y de incendios intencionales.
La misma postura
elucubrada en suposiciones esbozó la intendenta cuando
los comerciantes le plantearon sus problemas de seguridad.
Sin mostrar pruebas, Rosso habló de intenciones
políticas detrás de los hechos ilícitos y directamente
mandó a llamar a la Gendarmería.
¿Por qué no mira a su
alrededor? ¿Por qué no deja de construir enemigos
misteriosos y enfoca el esfuerzo de la gestión en las
cuestiones palpables y evidentes?
En materia de seguridad,
sería más sensato que la intendenta revise la relación
entre las fuerzas policiales y sus funcionarios. También
sería más fructífero que, tal como denunciaron días
atrás concejales opositores, repare en el historial de
alguno de sus colaboradores (ver nota página 22 y 23) y
se fije si esa gente es la más indicada para aportar
soluciones.
Hoy es el basural. Ayer
fue la seguridad. Temas que demuestran que los problemas y
las soluciones están más a manos que lo que uno imagina.
Y que en lugar de apelar a relatos de ficción, es
preferible actuar y aplicar medidas concretas, sin
lamentos ni suposiciones. |