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¿De qué lado eligen estar?
Ahora se entiende, si es
que se puede entender semejante exabrupto. Felipe Solá,
presentado en la reunión como diputado por el Frente para
la Victoria, estuvo a centímetros de irse a las manos con
un productor de la zona que osó preguntarle, a partir de
sus expresiones acerca de la rentabilidad de la soja, “usted,
¿de qué lado está?”. “No me gusta la pregunta. A
vos qué carajo te importa. Vos me preguntás eso y yo te
digo a vos qué carajo te importa”, dijo el ex
gobernador.
La pregunta y la
repudiable respuesta se dio días atrás, en la sociedad
de fomento rural Cañada de Arias, en un encuentro
realizado con la intención de estrechar el diálogo entre
las autoridades políticas y los productores
agropecuarios.
Hoy, con el conflicto
entre el gobierno y el campo lejos del acuerdo, se
comienza a entender el nerviosismo de Solá. La pregunta
del productor es clave y se transformó en la inteligente
punta de lanza de la protesta de los ruralistas.
Esa pregunta, tan
sencilla, tan difícil de evadir, comienza a llegar a los
despachos de los gobernadores, de los legisladores
nacionales y de los intendentes.
El campo reclama algo que
el gobierno no parece dispuesto a ceder. Usted, como
representante de los intereses del conjunto, ¿de qué
lado está? preguntan los ruralistas a sus autoridades.
Seguramente los jefes
comunales del conurbano serán los primeros en anotarse en
la lista de los que están del lado del matrimonio
Kirchner. Ellos no tienen necesidad de mantener lazos
estrechos con los productores rurales. La billetera de la
comuna está mucho más atada a los recursos estatales que
a los recursos agropecuarios.
Habrá municipios o
provincias en los que la respuesta a esa pregunta se hará
un tanto más compleja. Y entonces entrará en juego el
sostén social de cada una de las autoridades. Por
ejemplo, ¿Graciela Rosso puede atender a las urgencias y
obras del partido de Luján sin el dinero que aporten los
productores rurales? ¿Y puede sostenerse en el gobierno
local sin mayores sobresaltos si le sueltan la mano desde
la Casa Rosada? De la respuesta a esas preguntas cae, por
decantación, la ubicación de la intendenta ante el
enfrentamiento de los Kirchner con el campo.
Otros jefes comunales y
escasos gobernadores ya salieron a expresar su respaldo a
los reclamos de los agropecuarios. Sus economías
regionales no existen sin los recursos de las diferentes
explotaciones agropecuarias.
Es en este punto de
conflicto, ante el pedido de definiciones sobre las
posiciones concretas, en el que queda claro –seguramente
mucho más que durante los anteriores días del paro- que
la situación no se remite exclusivamente a un porcentaje
en las retenciones; que la discusión es más amplia.
Desde la vereda del
gobierno nacional se afirma que la pelea se centra en el
modelo de país que queremos. Mientras se pronuncian esas
palabras, se descansa en el Calafate; se viaja como reina
por el mundo; se tergiversa la verdad para convencer a los
alcahuetes rentados; se acuerda la construcción de un
Tren Bala; se fingen peleas con los grandes medios de
prensa. En definitiva, nada productivo.
Desde la otra vereda, con
errores pero también con aciertos, se asegura que la
política del gobierno tiende a la desaparición de las
pequeñas economías y producciones regionales y establece
condiciones preocupantes para los productores de leche y
carne. Mientras se pronuncian esas palabras, decenas de
miles de chacareros se siguen levantando con las primeras
luces del día para criar a sus animales, sembrar o
cosechar. En definitiva, para trabajar. |