Sábado 24 de Mayo de 2008 - Edición 7382 - Edición digital: 0682

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Cartas de Lectores

No siempre escoba nueva barre bien

En los últimos días hemos visto y escuchado los tires y aflojes entre las autoridades municipales, a nivel del ejecutivo y del legislativo, y distintos medios locales y capitalinos acerca del tema del basural.

Si algo podemos decir a favor de los primeros es que es un problema de larguísima data y que por lo menos vemos algunos atisbos de futura solución, aunque aun no debe haber una planificación adecuada porque de lo contrario hubiera sido muy simple presentar los planes y evitar suspicacias.

Pero se han impuesto (las propias autoridades) fechas límite y ya se sabe: uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.

Ahora quiero referirme al otro basural, del cual cada día se habla más; está mucho más cerca y las autoridades parecen ignorarlo totalmente.

Es el centro de la ciudad.

Nunca (tengo sesenta y cinco años), nunca, repito, he tenido que sufrir semejante cantidad de mugre acumulada por días y días.

San Martín debe ser la más limpia, pero por obra de sus comerciantes que la limpian día a día. Si no lo cree pase un domingo a la mañana.

Francia, Italia, Rivadavia, Colón, Lavalle, 25 de Mayo y un etcétera muy largo, ofrecen a la vista de locales y visitantes un sinnúmero de irregularidades que nadie responsable ve.

Trozos de cordones rotos, generalmente donde es habitual el doble estacionamiento.

Basura acumulada que permanece días y días sin que nadie la levante.

Veredas con verdaderos pastizales.

Hasta me he tomado el trabajo de controlar una bolsa de pelos (obviamente el barrido de alguna peluquería cercana), rota y desparramando su contenido desde hace (a la fecha 17/5) por lo menos veinte días en el lugar, Lavalle y Rivadavia.

Las aceras están limpias sólo donde las amas de casa han tomado la costumbre de embolsar tierra, papeles, etc., y meterlas en su casa para sacarlas junto a la basura diaria.

Se acabaron los planes, se acabaron las escobas, se acabaron las ganas. ¿Tan pronto?

Creo sin temor a equivocarme que cuando el pueblo de Luján votó en mayoría a las nuevas autoridades no lo hizo por currículum, deslumbramiento o por alguno de los motivos que habitualmente generan un cambio.

Lo hizo de puro aburrido de un régimen inactivo, estancado, envuelto en su propio capullo y creído dueño de la pelota.

Si las actuales autoridades continúan con estas actitudes, no videntes de la realidad, correrán la misma suerte. O peor. Antes de tiempo.

Han pasado más de ciento cincuenta días de su asunción.

Cuánto más habrá que esperar para el comienzo de su “gestión”.

 

Rubén De Cicco

 


El inhibido

(Drama en cuatro actos)

Acto 1º: Vendo mi casa (única a mi nombre).

Acto 2º: Al tratar de firmar el boleto de compra-venta me informan en la inmobiliaria que me encuentro inhibido y con un embargo de 23.000 pesos por deudas con Rentas provincial.

Acto 3º: Previa resucitación cardíaca, recupero el aliento y digo con un hilo de voz: -¡Pero si está todo pago! (y muestro los recibos pertinentes).

Acto 4º: Lugar... oficina de Rentas Luján.

Empleada: Sí señor (dice la gentil empleada), tiene un juicio de Rentas por una deuda de una casa suya en Pueblo Nuevo (Tropero Moreira 3...).

Disculpe, digo así sonriendo de nervios, pero lo único que tengo cerca de allí es a mi tía Elsa, ¡no tengo ni tuve nunca una casa!

- Empleada: ¡Bueno señor, pero en Rentas figura a su nombre!

- Dígame la verdad (continúa la empleada con sonrisa cómplice y guiñando un ojo) ¿No tiene una casita en P. Nuevo?

Cuento hasta cien y salgo para buscar un abogado.

Epílogo: a toda institución, Rentas, persona física o jurídica que desee perpetuar mi nombre en una casa, auto, etc., que por favor éstas carezcan, en lo posible, de deudas.

Les presto el nombre, lo que no me gusta es estar inhibido.

Gracias por su comprensión.

 

Rubén De Lucía


Rutas de la muerte

Nuevamente nuestras rutas se tiñen de sangre. Nuevamente la tragedia nos conmueve a todos. Pero nunca nos moviliza. Nos preocupa verlo en TV y escucharlo en radios pero no hacemos nada por solucionarlo. Les echamos la culpa a las llamadas “rutas de la muerte”, a los buses de dos pisos, a los autos modernos, etc., cuando en realidad la culpa es cien por ciento nuestra.

Semáforos que se violan, señales y carteles que no se respetan, todas son actitudes de gente que no tiene consideración por la vida. La ESTUPIDEZ es la principal causa de muerte por accidentes de tránsito. La estupidez de quienes manejan de forma imprudente. Fabricamos autos que tienen velocidades máximas que llegan a los 200 km/h en un país cuyas rutas y autopistas no se permite superar los ¡130 km/h!

Nuevas leyes se sancionan para prevenir accidentes, pero las leyes por sí solas, en un país que tiene una gran tradición en violarlas, no sirven. El registro por puntos es un buen comienzo pero sólo eso... un comienzo. Aunque convendría empezar desde cero.

Una buena forma sería el reempadronamiento y digitalización de los registros de conducir de todo el país, obligando a todo el mundo a dar el examen de manejo nuevamente. De seguro mucha gente que aprovechó favoritismos con funcionarios de turno y/o ambigüedades legales quede en el camino, si vale la metáfora.

Multas astronómicas serían otra solución. Es sabido que la gente se concientiza cuando le ponen la mano en el propio bolsillo. Es tiempo de ponernos a trabajar en serio por un país en serio.

 

Nicolás Zaia


Niebla y humo

Son las 5.25 del día martes 13 de mayo de 2008. Salgo de mi casa camino al trabajo como casi todos los días del año.

Mi destino es de Torres a Luján.

Hoy, como muchos días del año, vuelve a ver niebla y humo; cuando llego a la rotonda de Open Door me desvían a la ruta 6. Demás está decir que había la misma, más o menos visibilidad que en la 192, ¿pero eso en realidad a quien le importa? si en realidad ellos cortan la ruta 192 para que no se accidente nadie... Si a mí me pasara algo en la ruta 6 no sería problema de ellos. ¿No?

Yo me pregunto, ¿si en vez de cortar la ruta la pusieran en condiciones? Ya sea: reparar, demarcarla, iluminarla, etc. no sería más conveniente y beneficioso para los vecinos de estas localidades y todos los usuarios.

Perdón por este comentario, pero me parece que ya es hora de dejar pasar estas cosas tan importantes por alto.

Sólo un vecino más.

 

Pedro E. Sosaya


Al Consejo Escolar

No tengo cómo darles las gracias por todo lo que hicieron el 7 de abril cuando fui a realizar un trámite antes de ir a la ESB Nº 13, del barrio Ameghino, y sufrí un accidente en ese lugar. En estos momentos se conoce realmente a las personas.

Fue bastante doloroso y debo hacer mucho reposo; pero la calidez humana de esa oficina en general, y una directora de Inicial que me hizo todos los papeles de la ART (le pregunté su nombre y me contestó: “Negrita, eso no viene al caso”, qué humilde, servicial, cariñosa, amable, etc.), al igual que el personal de Consejo que estaba en ese momento fue maravillosa

No me quiero olvidar de nadie: Javier Baliani y Ricardo; Hilda Gigante, Ángela de Pereira, Haydee, Manuela Ruiz, la secretaria técnica María Laura y administrativa Fernanda, las personas de las oficinas de la parte de atrás que a veces no se ven y hacen mucho.

A pesar de mi gran dolor porque me bajaba la presión del golpe que tenía, escuché el nombre “Mercedes López Arce”, era la directora que jamás me dejó de alentar; ¡Vamos, dale aguantá! Que ya te llevan para la clínica. Así fue como llegaron los bomberos y fui trasladada. También les agradezco el servicio brindado y cómo me hablaban para que olvidara el dolor que llegaba a descomponerme.

Todos me ayudaron, Gladys Gómez (presidenta), María Laura (secretaria técnica), Gabriela Colombati (empleada del lugar), una profesora de danzas “Kiku” Silvia Falcione, compañera del colegio. “Todavía quedan profesionales” en este trabajo tan manoseado, vaqueteado y criticado por la sociedad. Grandes personas. Mil gracias a todos.

 

María Teresa Gazzotti


Tío, ¿me hacés el cuento?

¿Quién, alguna vez, no fue víctima del “Cuento del Tío”?

Señor, me faltan... pesos para comprar el remedio para mi nene.

Señora, hace una semana le di y antes de ayer también, ¿cómo sigue su nene?

No, ahora es para mi suegra.

Y, como ése tantos otros que nos hacen caer por ingenuidad o por sentimiento de caridad. Pero, a veces, es como si fuera que te hacen entrar de buena fe o por una cuestión lógica. Y eso me pasó hace años, bastantes, como le habrá sucedido a más de uno de nuestros lectores.

Llegó la TV por cable a la cuadra de casa, en un anterior domicilio y nos entusiasmó la idea, aunque, de no pagar por ver sólo los canales de aire, a los más o menos $19 mensuales de aquella época, quizás por el año 1990 y pico, parecía mucho, pero el razonamiento del promotor lo hizo encontrar aceptable: “No hay cortes publicitarios”, pasan películas cinematográficas variadas y series y los partidos de fútbol y...”.

¡Qué bueno! lo contrato.

En aquel entonces, los abonados éramos muchísimo menos de los que hoy lo somos, muchísimo menos.

Pasó algo de tiempo, aparecieron los cortes publicitarios, muchas veces de tanta o más duración que lo que nos interesa ver y oír; las películas, siempre las mismas, salvo algunas excepciones: a veces se repiten en varios horarios del día, quizás, en diferentes canales y, para ver “esos” partidos de fútbol de más interés o para ver películas más actuales (o no), hay que pagar adicionales.

Entonces: ¿es que me hicieron “el Cuento del Tío”? o, quizás, utilizan el criterio: o me quedo con lo que me acostumbré y pago sin la posible alternativa de pasar a una empresa de competencia, ya que tienen más o menos las mismas tarifas y canales, o me conformo con colocar una costosa antena para ver sólo los de aire, con el riesgo de que se capten bien o no.

Esas empresas, para transmitir, se valen, seguramente, de una central y de repetidoras, o como se las llame, y me imagino (con un acotado y remoto conocimiento sobre el tema) los mismos sean para 1, 100, 1.000 o la cantidad de abonados que incorporen.

Es comprensible que necesitarán más personal administrativo y técnico para atender a los usuarios (¿necesitó de servicio técnico frecuente? se supone que no) y para sus propios equipos, pero la proporción entre los abonados y el personal ¿será la misma? NO, muchísimo menos el personal, en relación.

Ahhhh; además, la publicidad la cobran a los avisadores y los valores no son nada despreciables, ¿verdad?

Entonces, ¿por qué es tan exagerado el abono del servicio?

En resumen: siento que, de algún modo, fui objeto de un “Cuento del Tío”; podría prescindir, pero llega el momento de las consideraciones: la costumbre, la buena imagen en la pantalla, los programas de interés que no pasan los de aire, los chicos, los nietos y todo lo demás, nos mantienen enganchados, pero, cada vez, al recibo de la factura. ¿No es como para pensar que es un abuso? y... cuando se interrumpe el servicio ¿por qué no llega un descuento en la factura siguiente?

 

Guillermo Busso

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