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Robos casi a diario en la
Media Nro. 5
Una
escuela a merced de la delincuencia

COMO UNA
CÁRCEL: por más barrotes que coloquen, los ladrones los
doblan como si fueran de papel.
La Media Nro. 5 y la
ESB Nro. 2 comparten no sólo un edificio sino también
las consecuencias por constantes robos.
En menos de cuatro
días, sustrajeron en dos oportunidades el cableado
eléctrico.
El establecimiento
educativo quedó sin iluminación exterior y sin sistema
de alarma.
En menos de una semana,
el director de la Escuela de Educación Media Nro. 5 tuvo
que radicar dos denuncias por robos de cables que dejaron
al establecimiento sin alarma y a oscuras durante la
noche. Aunque no es la primera vez que las autoridades
escolares denuncian este tipo de situaciones ante la
Policía y los últimos hechos no revisten la gravedad de
casos anteriores, no por ello deja de ser preocupante el
constante desmantelamiento que sufre el establecimiento
escolar ubicado en Rodolfo Moreno y avenida José María
Pérez.
“Hay problemas de
inseguridad y están expuestas casi todas las escuelas. En
nuestro caso, parece que es de un modo especial. Por las
noches, pueden deambular chicos y grandes. El robo de
cable ya lo hemos sufrido en el verano”, señaló a este
medio el director Miguel Viotto.
Al parecer, la primera
intención de sustraer el cableado -ya sea del suministro
eléctrico, telefónico o de la empresa de televisión- es
apoderarse del cobre con que están compuestos los
filamentos. El metal hoy tiene un alto valor en el mercado
negro.
El segundo objetivo
sería luego entrar a las salas donde se encuentran
elementos de mayor valor. De hecho, a partir del último
robo de cables, por la noche el colegio está a oscuras y
carece de sentido el sistema de alarma.
En estos momentos,
ingresar al predio donde funcionan la Media Nro. 5 y la
ESB Nro. 2 es tan fácil como sacarle un dulce a un niño.
Prácticamente sin alambrado perimetral, sin luces
exteriores, ni alarma y mucho menos la presencia de un
sereno o guardián, hacen de este lugar un campo fértil
para que los rateros y otro tipo de delincuentes hagan lo
que quieran sin mayor riesgo de ser atrapados.
En la escuela atribuyen
buena parte de los problemas a la cancha de fútbol. Dicen
que los fines de semanas, y en especial los domingos por
la tarde, además de practicar deportes en el predio se
reúnen jóvenes a consumir alcohol y drogas.
En tal sentido, sospechan
que algunas de estas personas estarían involucradas en
los hechos que viene padeciendo la escuela y hasta apuntan
las miradas acusadoras a un puñado de alumnos que asisten
a este establecimiento.
Más allá de ello, la
escuela cada día se parece más a la “Cárcel de Sin
Sin”, graficó Rubén Bustos, encargado de
mantenimiento. Bustos está cansando de colocar rejas que
son dobladas como papel por los malvivientes.
En una recorrida por la
escuela, mostró los restos del enrejado instalado como
divisorio entre el patio abierto y la cancha de fútbol,
la ventana con un barrote menos del kiosco de donde
robaron la máquina de café, la costura a la cerradura
que debieron hacer en la puerta tras ser violentada por
los amigos de lo ajeno a punta de corta fierro. “Estamos
re cansados. En el término de 20 días quisieron entran
dos veces”, dijo la encargada del kiosco. “Prácticamente
todos los fines de semana los muchachos hacen este ‘trabajo’.
Entran y salen como quieren”, agregó Bustos.
A pesar de haber
reforzado las ventanas y de poner hierros de mayor
diámetro hasta en el techo del patio cerrado, no están
seguros. Mientras Bustos hace las veces de “guía”,
algunos alumnos no ocultaban su fastidio ante lo sucedido
la semana pasada.
DE TODO UN POCO
En 2007, la ESB Nro. 2
fue noticia debido al robo de calefactores, matafuegos y
daños en la instalación de gas. La Media Nro. 5 registra
en su historial robos en casi todas sus oficinas. Hasta
ahora, la Dirección es el único despacho que se salvó
de los ladrones. En la Secretaría hubo rotura de vidrios
y una mañana encontraron un reguero de sangre que dejó
uno de los malvivientes en su afán por saquear el
edificio público. A esto hay que añadirle el hurto de la
bomba de agua sumergible y un costoso equipo de música
que jamás fueron recuperados por la Policía.
“Se está pidiendo a
gritos seguridad. Se habló con la intendenta para que se
haga un tapial porque entran como Pancho por su casa. Esto
es tierra de nadie”, sostuvo el señor Bustos.
Cada robo y cada daño es
afrontado por el Consejo Escolar y la Cooperadora que
colabora con lo que puede. Este año lleva gastado más de
2.500 pesos en reponer el cableado. La solución, según
el director Viotto, pasaría por instalar el cableado en
forma subterránea, “pero eso no alcanza, hay que
prevenir”, insiste la autoridad docente.
A trasmano
A pesar de quedar a 11
cuadras de la Comisaría Luján Primera y estar localizada
en un barrio de esta ciudad, la Escuela Media Nro. 5 está
en la órbita de la Comisaría Luján Segunda, distante a
unas 65 cuadras, a trasmano de la dependencia con asiento
en la localidad de Jáuregui.
Ubicada justo en el
límite que marca el territorio de acción para las
jurisdicciones de las dos seccionales, la situación de
este colegio en el mapa policial es un claro ejemplo de
los inconvenientes que genera para la fuerza de seguridad
dar respuesta ante la pésima división geográfica.
A todas luces, lo lógico
debería ser que tanto la Escuela Media 5 como el resto
del barrio El Ceibo y los barrios Constantini, La
Palomita, San Francisco y Padre Varela, pertenezcan de una
vez por toda a Luján Primera, en lugar de seguir
dependiendo de la seguridad que pueda brindar la Segunda
de Jáuregui. En realidad, muchos aseguran que es hora de
crear una nueva seccional para la ciudad de Luján y
reorganizar todo el mapa policial.
Viejo tema de discusión,
hace años que las distintas autoridades políticas como
policiales vienen planteando este problema y la necesidad
de adecuarse a los tiempos que corren, pero hasta ahora
todo sigue igual. |