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La pregunta
goza de buena salud
Preocupante
horizonte se olfatea en las calles, en cualquier comercio,
en las charlas de sobremesa, en los momentos de
distensión de la jornada laboral.
En los
últimos años, aquellos que trabajamos en el oficio de
informar hemos enfrentado, ante diferentes circunstancias,
la tentación de ser videntes. Al menos eso es lo que
pretenden ciertos interlocutores cuando preguntan sabiendo
de nuestro trabajo.
Cuando
las explicaciones de lo que sucede no están en la palma
de la mano o cuesta imaginar un final para determinado
conflicto, surge la pregunta: ¿Vos qué crees que va a
pasar?
La
pregunta apareció cuando se decretó el corralito; cuando
1 dólar dejó de equivaler a 1 peso; cuando la gente
salió masivamente a las calles a golpear sus cacerolas;
cuando los saqueos se multiplicaban; cuando el país veía
desfilar presidente tras presidente sin encontrar un
rumbo.
La
pregunta reapareció en estos días; en la actualidad la
pregunta goza de muy buena salud: ¿Vos qué crees que va
a pasar con esto del gobierno y del campo?
Para no
engañar al crédulo lector que enfrenta estas líneas con
la idea de encontrar la respuesta en algunos de los
párrafos siguientes, le adelantamos que no podemos
arriesgar ese pronóstico.
En
realidad, nuestro trabajo informativo debe apuntar a
ofrecer todos los elementos descriptivos a mano para que
cada lector los tome, los analice y forme lo que en los
libros de teoría se define como la opinión pública.
Quizás las columnas de opinión pueden ofrecer una
lectura en pos de la definición, pero no mucho más que
ello. Intuiciones, posibilidades, alternativas, a partir
de lo que se logra conocer en la labor diaria.
Esta
descripción encuadra para contarles lo que ocurre a más
de 80 días de desatado un conflicto entre un sector
productivo de la Argentina y otro actor que confundió su
rol: el Estado, que terminó posicionándose como otro
sector cuando en verdad su acción debe ser de arbitraje
entre sectores en pugna, de contención de las necesidades
del conjunto.
A razón
de verdad, también debemos decir que los discursos de las
principales figuras del gobierno nacional afirman estar
asumiendo este último rol (el de defensa de los intereses
nacionales), pero son los hechos los que demuestran lo
contrario.
A más de
ochenta días del conflicto, el gobierno sale a realizar
anuncios unilaterales (ahora sobre las retenciones que,
días atrás, aseguraban que no modificarían), con
alcance parcial, a futuro, y se niega a servir la mesa de
negociación para reflotar el debate “porque expresiones
públicas los ofendieron”. Luján, para no quedarse
atrás, refleja la misma realidad: según indicó el
presidente de ARPAE, la intendenta “está muy enojada”
con los productores porque se acercaron al acto de Daniel
Scioli a expresar sus reclamos.
Por eso,
cuando la ofensa, el enojo, la actuación y la necedad
están por encima de los intereses y urgencias globales,
cuesta vislumbrar cómo terminará un conflicto. Por el
momento, entonces, estamos seguros que el pronóstico es
reservado. |