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Carta abierta
Profesora Ruth
Monjardín de Masci
Profesor Raúl F. de
Monjardín
Con nuestra mayor
consideración:
La Asociación Amigos
del Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo”
se dirige a ustedes con la finalidad de manifestarse
respetuosamente respecto del valioso acervo patrimonial
custodiado en el archivo y biblioteca que -pacientemente y
durante años- forjara vuestro padre y nuestro hombre
público, Don Federico Fernández de Monjardín
(1895-1970).
El voluntariado museal
lujanense, nucleado en esta institución, está convencido
acerca de la pertenencia del conjunto documental al
patrimonio cultural argentino, y en especial, al
lujanense.
Y vería con sumo agrado
que el material reunido por Don Federico resulte
conservado en esta ciudad de Luján, posibilitándose con
ello que no pocos estudiosos e investigadores y -por qué
no, el interesado y curioso público- consulten la copiosa
documentación y tengan acceso a ella sin desplazamientos
de piezas quizá riesgosos.
Como es de público
conocimiento, esta entidad sin fines de lucro viene
bregando -desde hace ya años- por el inventario y avalúo
de todos los bienes en custodia, clasificación y
digitalización documental, catalogación y demás tareas
auxiliares a efectos de dotar al museo del mejor
instrumental y de herramientas técnicas para su mínima
preservación y restauración. Lo antedicho -que
constituye una permanente continuidad de postura, a
través de las diversas integraciones de nuestras
comisiones directivas- se encuentra en curso de
ejecución, por lo que el panorama no puede resultar más
que auspicioso.
La dilatada vida pública
de Monjardín -que como verdadero “cursus honorum”
principiara como consejero escolar local (1919) y
culminara como prestigioso titular de la H. Cámara de
Diputados de la Nación (1958-1962), pasando por distintos
estamentos y ocupando diversas responsabilidades públicas
y privadas- privilegia a Luján porque posibilita ahora el
acrecentamiento de su ya rico y diverso patrimonio
cultural (religioso, arquitectónico, histórico, etc.),
diseminado en no pocos centros e instituciones públicas y
privadas, con el aporte de su valioso archivo y
biblioteca.
Al respecto, debe
destacarse la visionaria labor de Don Federico, que con su
peculiar manera de conservar testimonios de antaño,
prohijó un conjunto documental de piezas inusuales para
el enriquecimiento cultural de la comunidad que, en
definitiva, lo aprovechará y reconocerá su tesonera
labor. No olvidemos sus denodados esfuerzos y trabajos en
el Consejo Escolar de Luján, en el entonces “Museo
Histórico”, en la célebre Asociación Cultural y
Biblioteca Ameghino y en la Biblioteca del Congreso de la
Nación, por citar sólo algunos de sus ámbitos de
acción.
Como bien lo reseñara
Félix Luna, “...
Todo le llamaba la atención y todo lo que podía
impresionarle lo transmitía generosamente: el colorido de
un árbol o una obra que acababa de aparecer, un cuadro,
una antigüedad, una institución política extranjera o
un tipo extraño, como esos anarquistas lujaneros que
describía en sus artículos retrospectivos”.
A ello, se suma hoy la
generosa actitud de desprendimiento de sus sucesores y
demás familiares, en el convencimiento -sin duda- de que
honran muy adecuadamente la memoria de Monjardín al legar
a una institución netamente cultural y de público acceso
tan importante colección de bienes. Para ellos, el más
sincero agradecimiento por la actitud -en nombre del
voluntariado- y en el particular carácter, de cada uno,
de vecino interesado por el patrimonio público.
Por todo ello, y con
referencia al “archivo y biblioteca que perteneciera a
Don Federico Fernández de Monjardín”, la Comisión
Directiva de la Asociación Amigos del Complejo
Museográfico Provincial “Enrique Udaondo” vería
con sumo agrado se resuelva la permanencia del mismo en la
ciudad de Luján y se decida su depósito, donación u
otra modalidad jurídica en un óptimo destino, digno con
la jerarquía del destacado hombre público, y acorde a
los fines de la preservación documental y
posibilitándose así el aprovechamiento colectivo por las
generaciones venideras.
Asimismo, ofrece su
desinteresada colaboración y experiencia en la
organización de un voluntariado que apoye y asista
adecuadamente al fondo documental -cualquiera fuere su
destino- en las eventuales necesidades de conservación y
preservación, así como para la obtención de fondos para
solventar tales costos e inversiones.
Por último, y si el
lugar elegido fuese el célebre “Museo de Luján”
(Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo”)
-enriqueciendo de esa manera su ya valioso acervo
documental y sin perjuicio de lo detallado en el párrafo
anterior- ofrece fervorosamente y con orgullo su
estructura jurídica, sus gestiones, recursos y esfuerzos
para que el mencionado fondo documental se encuentre y
halle, lo más jerarquizada y óptimamente posible, a
disposición de investigadores y del público interesado
en general, del presente y de las generaciones que nos
sucederán en la escena de la vida.
La presente nota resultó
aprobada, por unanimidad de los miembros presentes, en la
reunión ordinaria de fecha 16 de mayo de 2007.
Alejandra B. Monjes de
Cordiviola, secretaria
Dr. Néstor Fabián
Migueliz, presidente |