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A socios y amigos de la
“Asociación Amigos del Complejo Museográfico Enrique
Udaondo”
Comunicado
Producido el
fallecimiento de Don Enrique Udaondo, los lujanenses -para
agradecer su increíble labor- le realizamos homenajes
conformando comisiones (la primera, presidida por Da.
Felisa Carmen Echevarría de Lobato Mulle). Así comenzó
a germinar la creación de una entidad que apoyara al
Museo.
Pocos años después se
constituyó la Asociación Amigos. Entre sus socios se
registran ex convencionales constituyentes, ex rectores de
la Universidad de Luján, la casi unanimidad de los
intendentes y legisladores que tuvo Luján desde 1970,
dirigentes políticos, sociales, anónimos vecinos,
colaboradores de las múltiples ONGs que dan vida a
nuestra ciudad, y buena parte de quienes participaron en
la creación de la Universidad.
En tiempos de
proscripciones al justicialismo, la Asociación fue
presidida por peronistas. También integraron sus
comisiones radicales, socialistas, conservadores, e
independientes; pertenecientes a todas las extracciones
del pensamiento. A finales de la década del 70, por
discusiones derivadas de la defensa del patrimonio, la
entidad fue impedida de funcionar. Reestablecida la
democracia, se refundó con los mismos actores y
manteniendo el mismo objetivo. La Provincia le otorgó un
estatuto especial, un reconocimiento ministerial y un
status jurídico que aún tiene.
Hemos tenido alegrías y
dificultades. Sin embargo, ¿alguien puede pensar que el
conjunto de los socios de la Asociación piensa igual?
Quizás, gracias a esas diferencias, hubo consensos
programáticos que apuntaron se cumpliera el primero de
los objetivos que aún hoy nos une: el respeto y cuidado
al patrimonio del Museo.
La Asociación, con sus
socios y sus polifacéticas integraciones, siempre fue un
espacio en el cual se plantearon propuestas respecto de la
problemática del Museo, que por años hemos discutido los
lujanenses. De sus registros surge el tesonero y poco
publicitado trabajo que algunos han intentado disimular o
menospreciar.
En la Asociación los
respetuosos cruces de opiniones entre socios y/o de la
institución con autoridades de paso, incluyeron la
administración de recursos, uso de espacios, política de
préstamos, mal uso de bienes, faltantes, estado de
archivos, edificio, depósitos, seguridad, prevención, la
profesionalización de la gestión, relación con
universidades, las siempre anunciadas y jamás cumplidas
inversiones por la Provincia, seguros, inventarios, etc.
Todo ello fue puesto de
manifiesto, generándose debates que superaban eventuales
simpatías personales, puesto que -sin distinción-
sabemos que el Museo necesita un proyecto estructural al
que queremos y debemos sumarnos.
Es por ello que, como
orientan los Códigos Internacionales (tanto del ICOM como
de la Federación Mundial de Amigos), con el objeto de
reducir los amplísimos e innecesarios márgenes de
discrecionalidad con que cuentan las autoridades
políticas que se van sucediendo en la Dirección, venimos
solicitando la instrumentación de un plan estratégico.
En ese marco, entendemos,
resulta imprescindible un compromiso público que integre
a autoridades y vecinos, para crear y sostener en el
tiempo un programa institucional. De ese programa debe
resultar un proyecto que contemple:
El relevamiento de los
bienes museales.
El inventario y avalúo
del patrimonio.
Procurando evitar
inconvenientes derivados de designaciones políticas, la
profesionalización de la gestión y designación de un
Director por concurso público de antecedentes, propuestas
y oposición.
Un plan de trabajo de al
menos 10 años que integre la compleja temática arriba
reseñada.
Un sistema transparente,
público, profesional y auditable de administración de
los recursos.
La coordinación de la
labor del voluntariado conforme surge de Códigos
Internacionales.
La integración del Museo
al proyecto histórico-turístico y cultural de Luján.
En los últimos años han
existido avances. Teníamos sobradas expectativas de que
se pudiera culminar el plan estratégico que se esbozara
en la gestión anterior. También que se continúe el
inventario, las inversiones en seguridad y el
indispensable esquema ordenado de utilización de los
recursos.
En esa línea, en 2004
firmamos con el Instituto un convenio con múltiples
propuestas, que resultó de auspiciosas conversaciones que
mantuvimos con la primera presidenta Arq. Cristina
Álvarez Rodríguez.
De dicho pionero
convenio, derivaron expedientes (proponíamos acuerdos con
la Municipalidad y la Universidad). Todos ellos tramitaron
en el Instituto Cultural, con el objeto de avanzar en lo
oportunamente suscripto (Expíes. 2160-17765/07;
2160-17766/07; 2160-17767/07).
Sobre fines de 2007, a
punto de dar frutos la tesonera insistencia, el convenio
en su redacción final y los primeros protocolos
adicionales preparados, con los dictámenes legales de la
autoridad provincial, se postergó la firma. La
importancia de los temas fue motivo de charlas con las
autoridades recién asumidas.
A principios de año, el
presidente del Instituto Cultural, Lic. D’ Amico, nos
citó a La Plata y nos informó que consideraba apropiado
aprovechar la firma del convenio para terminar con la
situación particular que se daba en Luján, en donde
existían una Asociación Amigos y otras dos entidades
colaboradoras. A su criterio era indispensable unir
fuerzas y ayudar todos juntos al Museo.
Coincidimos plenamente
con lo propuesto, y así se lo hicimos saber a la
directora, designando, por nota, a tres miembros de la
Comisión para llevar adelante las conversaciones
tendientes al proceso de convergencia.
La situación -que
registraba charlas informales y la opinión favorable de
algunos integrantes de las tres entidades- era sin embargo
resistida por otros.
Por pedido expreso,
suspendimos toda actividad. Con prudencia, paciencia y
discreción se celebraron reuniones y conversaciones
particulares, tratando de generar los consensos y
necesarios equilibrios que hicieran sentir a todos parte
del proyecto.
La participación de la
directora fue fundamental y luego de estudiarse
alternativas, se decidió ofrecer la renuncia de los
integrantes de la Comisión Directiva de la Asociación
Amigos (Legajo 7666), para renovar -bajo el amparo de esa
figura jurídica- la comisión directiva con la
representación en ella de todos los actores del
voluntariado local.
Por esa razón, y bajo
palabra de honor de los aquí firmantes, podemos afirmar
que con la total anuencia de la directora Lic. Bellotta,
el día 20 de junio, a las 20.30, nos reunimos en la
Dirección para elegir las nuevas autoridades de la
Asociación, quedando establecida la comisión directiva,
elegidos con nombre, apellido y aceptación de los
involucrados, cada uno de los cargos de su integración.
De esa reunión participamos alrededor de veinte personas.
El resultado, que sería implementado en el recambio de
autoridades (asamblea anual ordinaria, en septiembre) fue
saludado con alegría por la directora.
Se realizaron encuentros,
eventos, se remitieron mails con actas de reuniones
compartidas y se organizó el trabajo. El 22 de agosto
presentamos nota a la Dirección para fijar fecha de
Asamblea.
Fue allí que
inexplicablemente y sin haber tenido comunicaciones
anteriores, nos enteramos de la creación de una nueva
entidad, de la que quedamos excluidos de participar.
A la insólita noticia y
la sorpresa se sumó la recepción de una notificación
sobre la que, en otra oportunidad, nos referiremos.
Aún hoy nos preguntamos
qué o quién fue el que hizo fracasar la construcción
del consenso que alcanzáramos con tanto tiempo y
esfuerzo.
Consideramos un error
enorme la creación de una nueva Asociación. Ese error
puede y debe ser reparado. Por ello damos a conocer la
irregularidad a los socios, a los vecinos y a las
autoridades a través de este comunicado. Sabemos que
ponernos de acuerdo y trabajar juntos en la Argentina, a
pesar de las encuestas que así lo exigen, es algo
extraño, revolucionario, innovador, pero seguimos estando
seguros de que ése es el camino.
La defensa e inversión
en el Patrimonio Cultural debe ser una política de
Estado. Para que esto sea posible, para que el resultado
sea el óptimo, el voluntariado debe trabajar unido como
en otros lugares, más allá de eventuales exigencias de
las ocasionales y siempre cambiantes autoridades
políticas. Es la tan ansiada “complementación y
convergencia” que proclaman las normas internacionales.
No somos de escribir en
el agua, o de borrar con el codo lo que suscribimos al
estrecharnos las manos. Por tal razón, en decisión
unánime de la Comisión, en complemento de las acciones
legales que correspondan para el caso de que fracasen las
gestiones que urgentemente propiciamos, hemos resuelto:
1.- Convocar a los
asociados para informarlos, y -al mismo tiempo- solicitar
entrevista con la directora Lic. Bellotta y con el
presidente del Instituto Lic. D’Amico, para plantear
nuestros puntos de vista.
2.- Solicitar entrevistas
con las autoridades, para explicar la problemática; en
especial, con las comisiones de Cultura de la Cámara de
Diputados y del Senado de la Provincia.
3.- Solicitar entrevista
a la Sra. intendenta y los Sres. concejales de Luján.
4.- Solicitar entrevista
con ex secretarios de Cultura, ex presidentes del
Instituto Cultural, ex directores del Museo, autoridades
de la Federación Argentina de Amigos (FADAM) y
autoridades locales del Comité Argentino del Consejo
Internacional de Museos (ICOM).
5.- Solicitar entrevista
a autoridades y socios de las entidades colaboradoras del
Museo.
6.- A efectos de la
preservación de los derechos adquiridos por esta
Asociación, y del resguardo de su buen nombre y honor,
adoptar todas las decisiones, medidas y recursos, para
agotar las instancias privadas, administrativas y/o
judiciales que pudieren plantearse.
7.- Dar detallada cuenta
de lo actuado a la Asamblea, y brindar difusión a través
de medios de comunicación.
Es necesario unificar
los criterios del voluntariado para solucionar con
grandeza este inconveniente de manera urgente. Si hay
buena fe, eso no es utópico ni inconcebible. Así lo
convinimos. Eso es lo que queremos. Con toda prudencia y
firmeza también es lo que continuaremos exigiendo, porque
así corresponde.
Sabemos que puede ser
posible si reconocemos que, como nuestro país y nuestra
ciudad, también el Histórico Museo necesita del consenso
para la preparación de un programa público, estructural,
escrito, serio, ampliamente participativo, y alejado de
necesidades coyunturales o incomprensibles inquinas
políticas o personales.
De esa forma
materializaremos ordenadamente las buenas ideas en un
proyecto que respete la esencia de la institución y el
espíritu del insustituible Enrique Udaondo.
Firmado: María Celina
Michelena de De la Plaza, Javier Casset, Alejandra Monjes,
Guillermo Ithurrart, Ulda Silva de López Arce, Andrés
Mage, Liliana Valls, Fabián Migueliz, Cira Mage de Otero
y Fernando Colmenares. |