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Estos
diálogos, tal vez, existieron
Primer
diálogo, entre una mandataria y un concejal.
- Yo me quedé sola.
Ustedes son concejales y tienen afinidad con el
kirchnerismo. Creo que me pueden ayudar a rearmar la
estructura de gobierno porque, como podrán observar,
carezco de un semillero de dirigentes locales. Las
personas en las que más confío las tuve que traer de
afuera.
- Eso no es un problema.
A nosotros nos sobran dirigentes con ganas de volver a ser
funcionarios. Y nos quedamos sin el líder carismático.
Él está cegado por su personalismo y sus ganas de
regresar a la Intendencia. Además, vos tenés algo de lo
que nosotros carecemos: llamás a Casa de Gobierno y
tenés los teléfonos abiertos. Los recursos nacionales
pueden llover sobre Luján y con eso, en política, sos
Gardel.
- Entonces no hay más
que hablar. Repartimos cargos en el gobierno y en el
partido, sellamos un pacto de gobernabilidad y no
agresión, y todos contentos.
- Y todos contentos.
Segundo diálogo, entre
una funcionaria bonaerense y un ex mandatario.
- Cómo andás, tanto
tiempo. ¿Te resultó extraño que te llamemos? Lo que
pasa es que lo de esta mujer no daba para más. Es
prepotente, te putea, deja decisiones de gobierno en mano
de sus hijas, una de las cuales debuta en el mundo del
trabajo dentro de la gestión municipal. No podés
resolver nada, la gente que trajo de afuera vigila todos
tus movimientos. Nunca lo diríamos puertas afuera, pero
con ella nos equivocamos feo.
- Yo siempre dije que no
es peronista. Su gobierno no es peronista y es un insulto
para la gente de Luján. ¿Cómo explica que traiga a
ilustres desconocidos para ocupar las secretarías del
gabinete?
- Por eso, tenemos que
juntarnos. A puertas cerradas limemos las asperezas y para
afuera salgamos a decir lo desastroso de este gobierno.
- Sí, estoy de acuerdo,
yo también necesito estructura porque, como podrás
notar, no manejo ni a mi bloque. Lo definen con mi nombre
pero con tres concejales hace meses que no me hablo.
Igual, no me olvido que tu marido fue el que firmó los
despidos de compañeros que nosotros metimos en la
administración y él fue el que también firmó la
nulidad del último concurso nuestro para ingreso de
personal. Es más, ustedes todavía estaban dentro del
gobierno cuando me denunciaron penalmente por presunta
malversación de fondos.
- Te dije que tenemos que
limar asperezas y que nos equivocamos feo. Pero nadie nos
podrá negar como somos los genuinos representantes del
peronismo de Luján. Sigamos charlando y definamos los
pasos a seguir.
- Está bien, pero yo
quiero presidir el partido.
- No hay problema, en ese
aspecto no tenemos pretensiones. Sabés que nosotros
siempre le pegamos a tu entorno, pero a vos te respetamos.
El peronismo, para los peronistas de Luján, es “Miguelito”,
mal que le pese a muchos.
Tercer diálogo, entre
dos votantes kirchneristas, uno joven, otro ya curtido por
los años.
- En las últimas
elecciones generales yo voté a la lista del Frente para
la Victoria que prometía cortar con doce años de
verdadera decadencia. Pero, si no me equivoco, esa lista
que voté la formaban dirigentes y militantes de Graciela
y María Inés.
- Sí, tenés razón. ¿Y
cuál es el problema?
- El problema es que ya
no existe lo que yo voté. Pasaron apenas nueve meses y se
pelearon. Si no leo mal, la gente de María Inés se fue
del gobierno y sólo se quedaron un par de cuatro de
copas.
- ¿Y?
- Me siento estafado. No
sólo se disolvió la propuesta que presentaron en octubre
pasado sino que ahora los que decían ser contrincantes
serían aliados. Al final voy a terminar dándole la
razón a los que dicen que son todos iguales.
- A veces tu ingenuidad
me causa gracia. |