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Saavedra entre Humberto y
Alsina
Una
cuadra jaqueada por la inseguridad

LA CUADRA INSEGURA: Saavedra
entre Humberto y Alsina. La zona pertenece al Destacamento
Estación que carece de medios para responder como quiere
la gente.
Los vecinos no
aguantan más robos ni ataques vandálicos contra sus
viviendas.
Se quejan por la falta
de seguridad y cuestionan las explicaciones brindadas por
personal policial para devolverle al barrio la
tranquilidad perdida.
En las últimas semanas
los vecinos de Saavedra entre Humberto y Alsina viven
aterrados por la falta de seguridad. Robos, asaltos y
ataques vandálicos a las fachadas de aquellos domicilios
en donde los ladrones no pudieron ingresar, se volvieron
cotidianos.
Un terreno baldío y dos
casas a medio construir hacen de guarida y las veces de
teatro de operaciones para los delincuentes que, por lo
general, son personas jóvenes que viven a pocas cuadras
de distancia, según dijeron personas que hablaron con
este medio.
Desde esta posición
estratégica se originan los hechos posteriores o los
intentos infructuosos que luego derivan en represalias
contra las propiedades inexpugnables.
El problema no es nuevo y
aunque hace al menos dos años que vienen padeciendo esta
situación, ahora todo se agravó. “Hemos hecho
reclamos, en la época de Prince nos reunimos con la
Policía pero nunca pasó nada. Pedimos por las casas
abandonadas porque una vez a un vecino se le metió un
delincuente armado, el hombre forcejeó y lo mordió y el
ladrón se fue”, recordó Claudia.
Esta vecina accedió a
contar su caso. Días atrás intentaron forzar una ventana
de su vivienda, pero como se quedaron con las ganas
regresaron el lunes a la tarde y le arrojaron piedras a la
casa. “Me marcaron toda la puerta, la pared, la puerta
de aluminio con cascotes de hormigón que sacaron del
cordón. Fue a las 18.30 o 19. A una nena le pegaron con
una piedra en un pie”, dijo.
Este tipo de ataque no
suele ser tenido en cuenta por la Policía. “No te toman
la denuncia. Ayer, cuando me pasó esto, llamé a la
Policía, vinieron pero me tomaron los datos y me dijeron
que en el barrio ya no hay Cuadrícula. De hecho, dicen
que si pasa algo en Lezica y Torrezuri tiene que ir la
Cuadrícula del Centro porque no tienen patrulleros y para
todo Luján había 10 policías. Mi indignación es que en
el barrio hay mucha inseguridad y es tierra de nadie”,
agregó esta vecina.
NOCHES DE TERROR
Por las noches, todo es
peor todavía. Hace poco, los vecinos creyeron que andaban
policías con linternas buscando a los delincuentes por el
predio abandonado, pero en realidad se trataba de jóvenes
a punto de dar un nuevo golpe en la zona.
Durante el fin de semana,
en otra casa anduvieron personas por los techos y, aunque
no llegaron a consumar el hecho, la familia que allí
habita sabe lo que es padecer la falta de seguridad debido
a que un hombre fue baleado al resistirse ser asaltado.
Por más que en algunas
casas levanten tapiales o coloquen alambres con púas,
nada detiene a los “amigos de lo ajeno”. “Tengo
paredes de 2,20 mts. más tres filas de alambres de púas
pero se metieron. Por eso mi indignación es que la
Policía diga que no hay patrulleros para esta zona”.
Una señora mayor vive a
metros de la casa de Claudia y coinciden en que la cuadra
se volvió peligrosa en los últimos meses. Su marido
encontró a un joven con el torso desnudo a punto de
robar, afirmó, y acotó que los malvivientes no superan
los 20 años y vivirían en el barrio Fonavi. “No voy a
hacer nombres porque uno vive con miedo, pero son del lado
de la cancha. Por los monoblocks está toda la vagancia”,
sostuvo a cambio de que su nombre quedara en el anonimato.
CÓDIGO SONORO
Al novio de Emiliana le
rompieron los vidrios del auto después de haber
perseguido a los delincuentes que pretendieron robar en la
casa de su prometida. “Esa vez avisé a mi novio y
cuando llegó a casa empezó a seguir a los chorros hasta
9 de Julio y Francia donde casi lo linchan. Como lo
reconocieron, a la noche siguiente apareció el auto con
los vidrios rotos. Todas las noches se escuchan silbidos y
se ven luces de linternas que alumbran las ventanas y los
techos.
Otro vecino, Alejandro,
fue sorprendido hace un par de veces por malvivientes
armados cuando se disponía a ingresar el auto al garaje
de su casa. “Lo amenazaron y le pegaron pero se pudo
defender y los ladrones se escaparon. Estuvimos un montón
de tiempo esperando a la Policía hasta que fuimos todos a
la Comisaría, como a las 3 de la madrugada, pero no nos
dieron bolilla porque no hay patrulleros ni policías, a
pesar de que cuando uno lo llama es porque hay una
emergencia”, manifestó esta vecina.
“Los silbidos son como
códigos que tienen. Se escuchan a las 22, a las 2 o en
cualquier momento. Estamos preocupados por la inseguridad.
Cuando volvés de trabajar lo que más querés es
encontrar tu casa como la gente y si llamas a la Policía,
por lo menos que venga”, puntualizó. |