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El asesino confesó el
crimen y está detenido
Un
joven mata de una puñalada a otro en La Loma

LUGAR DEL
HECHO: en este lugar se produjo el crimen. En La Loma,
casi todos conocen al asesino y a la víctima.
Al menos siete
personas fueron testigos presenciales de un homicidio
ocurrido este sábado poco antes de la medianoche.
La víctima y el
criminal se conocían. Ambos tenían antecedentes penales.
El autor del hecho fue
entregado por su madre en la Comisaría Primera.
Por motivos que
seguramente el victimario conoce, y probablemente también
sepan las personas que lo acompañaban, un joven mató de
una certera puñalada a otro muchacho que estaba tomando
cerveza en una esquina del barrio La Loma.
El hecho de sangre
ocurrió el sábado, veinte minutos antes de la
medianoche, y tuvo lugar a pocos metros de la esquina de
Las Orquídeas y Los Juncos. Allí, como solía hacerlo
habitualmente, Miguel Sebastián Ruiz, de 28 años, se
encontraba con un par de amigos bebiendo en la vía
pública.
De pronto, detuvo su
marcha un viejo Ford Falcon con cuatro ocupantes, tres
hombres jóvenes y una mujer. El conductor y el
acompañante descendieron del vehículo. Sin mediar
palabras, la persona que estaba al volante caminó en
dirección a Ruiz, extrajo un arma blanca y lo acuchilló.
Inmediatamente, a toda velocidad escapó en el auto y
abandonó el Falcon a pocas cuadras, más concretamente en
ruta 7 y Los Helechos. Horas después lo entregó su madre
en la Comisaría Luján Primera, mientras la Policía,
para entonces, se aprestaba a detenerlo.
La estocada mortal
destrozó el corazón de Ruiz quien alcanzó a dar unos
pasos hasta caer en el asfalto sobre un charco de sangre.
Minutos después, una ambulancia de Bomberos Voluntarios
lo trasladó agonizante al Hospital Municipal donde
falleció poco más tarde.
Rápidamente, un
comerciante se encargó de alterar la escena del crimen.
Antes que llegaran los peritos, había baldeado la calle
para borrar toda mancha hemática que delatara lo que
acababa de ocurrir a metros de su negocio. En tanto, el
arma blanca que manipuló el homicida con fatal como
efectiva destreza no pudo ser hallada.
SÁBADO DE SÚPER
ACCIÓN
El asesino se llama Justo
Maximiliano Coria Kloster, más conocido en el barrio como
Maxi Coria, tiene 22 años, posee domicilio en Las
Amapolas y Flor de Irupé, y registra antecedentes
penales, entre otros delitos, por robo.
En sede policial, y ante
la presencia de personal de la UFI Nº 14, fue indagado y
terminó confesando la autoría del hecho. Desde entonces,
permanece alojado en la seccional local tras ser imputado
por “homicidio” por el fiscal Leandro Marquiegui.
Según testigos que
hablaron con EL CIVISMO, el sábado Coria fue visto, en
reiteradas ocasiones y por los menos durante dos horas,
surcando a toda velocidad las calles asfaltadas como las
de tierra del barrio La Loma a bordo del viejo Ford
Falcon. Ahora, muchos relacionan esa actitud con la
búsqueda en forma desesperada de alguien en particular.
Probablemente, quería
dar con Ruiz para, supuestamente, saldar alguna deuda
pendiente, de acuerdo a lo que estimaron varios vecinos
que accedieron a hablar con este medio a la hora de
arriesgar alguna hipótesis que ayudara a explicar el
móvil del homicidio.
Otra versión indica que
la agresión tenía como destinatario a un tal “Chechu”
pero, por causas que la Justicia deberá determinar,
terminó por costarle la vida a otra persona.
En La Loma indicaron que
Coria Kloster y Ruiz eran amigos o al menos se conocían.
De hecho, la madre de la víctima sostuvo que su hijo
caminó hacia el auto y con toda confianza le habría
dicho a su asesino: “Maxi ¿qué onda?”, antes de ser
acuchillado a la vista, como mínimo, de siete personas.
EL DOLOR DE UNA MADRE
Como toda madre, el dolor
la supera. “Como soy la madre nadie me dice nada. No
quiero pensar ni recordar lo que le pasó a Sebastián. El
carnicero me dijo que él estaba sentado, como todos los
días, tomándose una cerveza con dos amigos. Siempre
estaba y nunca tenía problemas. Este chico vino, se
bajó, le dio una puñalada y nadie sabe por qué”.
Precisamente, el
carnicero recuerda a Ruiz como una buena persona, aunque
admitió que solía ponerse algo agresivo sólo cuando
bebía en exceso. “Habían tomado a la tarde, después
vinieron como a las 22.30 o las 23. Era un chico
tranquilísimo, un buen pibe, no molestaba a nadie, no
tengo nada que decir. Lo mató al toque, pero yo no vi
nada porque estaba adentro”, aseveró el hombre e
insistió varias veces para que el reportero gráfico no
retratara su negocio.
Una chica que vio todo
coincide con el carnicero del barrio al resaltar que Ruiz
y sus amigos “tomaban todos los sábados pero no
molestaban a nadie. Pasabas y te saludaban”, rescató de
la víctima.
En cambio, en el barrio
no tienen las mejores referencias de Coria Kloster. Dicen
que la familia se mudó a La Loma luego de que algunos de
sus integrantes cometieran numerosos delitos en el barrio
Padre Varela y zonas aledañas. El detenido tampoco goza
de buen concepto en el vecindario.
Un testigo presencial del
crimen sostuvo que un hermano de Ruiz le dijo que Coria
buscaba “a un tal Chechu”, pero “vio que este pibe
estaba con los amigos tomando cerveza, dio una vuelta con
el auto, se bajó y lo mató. (el muerto) Tenía la
botella de cerveza en la mano”, graficó.
LA CLAVE ESTARÍA EN
EL PASADO
Miguel Ruiz vivía en Los
Jazmines 730 del barrio San Jorge, era padre de cuatro
hijos –7, 6, 5 años y una bebé de 8 meses. Hacía dos
meses que estaba desocupado.
Al igual que Coria
Kloster, la víctima también tuvo problemas con la ley.
Siendo menor lo detuvieron, según la madre, por “intento
de robo” y hace un par de años esa situación habría
quedado definitivamente en el pasado tras “firmar la
sentencia”, agregó, antes de lanzar una amenaza: “Llegan
a poner que mi hijo era delincuente, te rompo el diario y
te pateo todo”, expresó la señora con tono intimidante
a este cronista en la puerta de su casa. Fuentes
policiales señalaron que Coria y Ruiz estuvieron
detenidos por robo.
Para la madre de Ruiz, el
crimen pudo haberse evitado, pero para eso Maxi Coria
debería haber estado tras las rejas mucho antes. “La
Policía ha hecho veinte mil allanamientos y nunca lo
detuvieron”, se quejó.
En tal sentido, hace
menos de 10 días una comisión policial allanó la
vivienda donde residía el acusado de matar a Ruiz, pero
los efectivos no hallaron lo que fueron a buscar: droga y
elementos de procedencia dudosa.
Mientras tanto, no son
pocos los vecinos que sostienen que la puñalada fue la
respuesta feroz a lo que califican como una vieja deuda no
saldada debidamente o, como se escuchó decir este lunes
en La Loma, “un mal vuelto que sólo lo sabe el asesino”
y, tal vez, lo sabría el muerto. |