Informe elaborado por la
Confederación en Entidades Rurales
Sequía:
millonarias pérdidas en la provincia

ESCASEA EL VERDE: un simple vistazo por las rutas de la
zona evidencia la gravedad de la situación. Sólo la soja
conserva algo de verde.
El cálculo tomado exclusivamente sobre
los cuatro principales cultivos de Buenos Aires arroja
pérdidas cercanas a 6.000 millones de pesos. Para no
incrementar esas cifras, las lluvias deberían
normalizarse de inmediato.
Con el dinero que -según estimaciones
del sector rural- ya perdió la producción agraria en la
provincia por efectos de la histórica sequía, podrían
construirse 60 nuevos hospitales de alta complejidad
equipados con tecnología de avanzada.
Según un informe interno elaborado por
la Confederación de Entidades Rurales de Buenos Aires y
La Pampa (Carbap) hasta el momento la sequía más dura de
los últimos 70 años provocó pérdidas en los cuatro
principales cultivos de la provincia de entre 1.600 y
1.855 millones de dólares, es decir, 5.951 millones de
pesos.
Esto, si el régimen de lluvias comenzara
a normalizarse esta misma noche. De lo contrario, las
pérdidas en el maíz, girasol y soja (sumado al trigo ya
cosechado) serán mucho mayores.
Las pérdidas son repartidas, según
detalla un informe especial de la agencia DIB: del total
calculado, entre 1.200 y 1.391 millones de dólares no
llegarían al bolsillo de los productores, y entre 400 y
463 millones de dólares dejaría de percibir el gobierno
por retenciones.
El informe de Carbap se basa en datos
propios, estadísticas de la Secretaría de Agricultura
nacional y de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, y es
la primera estimación del sector rural en la provincia.
No incluye por el momento datos de ganadería y lechería
porque el cálculo es mucho más complejo y menos
confiable (por ejemplo, para la producción de carne hay
que estimar la caída en el índice de preñez a futuro).
En tanto, el gobierno bonaerense dice no
contar aún con datos fiables. DIB destaca que el único
número oficial que hasta el momento salió a la luz no lo
difundió el gobierno sino el titular de Carbap, Pedro
Apaolaza, tras almorzar el martes pasado con Scioli y
con parte de su gabinete: un ministro bonaerense dijo en
la reunión que llegan a 3.600 millones de pesos las
pérdidas por sequía sólo en la producción agraria.
El informe de Carbap estima 5.951
millones de pesos en pérdidas y agrega que el gobierno
nacional absorberá en concepto de retenciones por lo que
sí se producirá en la campaña agrícola 2008/09
bonaerense entre 2.000 y 2.300 millones de dólares
(7.417 millones de pesos). “Suena a paradoja: lo que se
lleva el gobierno por retenciones supera en casi 1.500
millones de pesos lo que ya perdió el sector agrícola en
la provincia”, indicó a DIB el director ejecutivo de
Carbap, Alfredo Rodes.
PROBLEMA A FUTURO
Los datos provinciales surgen de
calcular la participación histórica de los cultivos
bonaerenses a nivel nacional. Para el país, la entidad
rural calcula pérdidas por contingencias climáticas de
5.330 millones de dólares siempre para los cuatro
cultivos más importantes, es decir, una cosecha con 20
millones de toneladas menos.
Pero según Carbap, los productores
perderían 3.700 millones y el resto dejaría de
recibirlos Nación por derechos de exportación.
“Por las circunstancias económicas
mundiales y la incertidumbre de las políticas del
gobierno los productores dejaron de sembrar 1.500.000 de
hectáreas en trigo, maíz y girasol para apostar a la
soja. Pero los efectos de la sequía impidieron sembrar
buena parte de la soja y a esta altura, si lloviera, se
podrán sembrar con suerte algunas miles de hectáreas
más”, dijo Rodes.
El informe señala que el área de siembra
estimada inicialmente (28,5 millones hectáreas en el
país) para soja, trigo, maíz y girasol se retrajo en 3
millones de hectáreas por la sequía. De esos 3 millones,
dos tercios corresponden a la soja por la que muchos
productores decidieron optar inicialmente porque –aún
con 35 por ciento de retenciones- seguía siendo el
cultivo más rentable.
Hoy lo sigue siendo, para aquellos que
pudieron sembrar, tuvieron agua suficiente y no fueron
atacados por la langosta. “Va a perder mucho más el que
alquiló campo. El propietario que sembró soja, y tiene
sus tierras en la zona núcleo, va a ganar menos pero
seguirá teniendo rentabilidad”, admiten en Carbap.
El problema excede el impacto de la
sequía actual: sus efectos se sentirán todavía más en la
próxima campaña, cuando el productor afectado tenga que
sembrar. Sin fondos, se verá obligado a tomar
financiamiento y rogar que el clima acompañe.
Hoy, el Banco Nación ya está parando
remates de productores, según dijo a DIB el ministro de
Asuntos Agrarios bonaerense, Emilio Monzó. El
funcionario precisó días atrás que el 70 por ciento de
los distritos bonaerenses están en situación de
emergencia agropecuaria. No significa esto que todos
hayan obtenido esa declaración, que permite beneficios
impositivos y crediticios.
Hasta el momento, sólo 12 distritos (los
del sudoeste) accedieron al desastre agropecuario y
otros 7 a la emergencia. En cambio, ya han llegado al
gobierno provincial los pedidos de otros 46 partidos,
pero no se analizarían hasta el 12 de febrero excepto
que por la apremiante situación se decida anticipar la
fecha de evaluación.
Los efectos de la sequía no están en
discusión. Seguramente, las cifras de las pérdidas que
comenzarán a circular en las próximas semanas entre
entidades y gobierno serán dispares. Pero nadie pondrá
en duda la gravedad de la situación.