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Se pareció más a un
milagro
Luján sacó un empate de
la galera. Perdía uno a cero con Berazategui y en la última
jugada, Naveira de cabeza consiguió la igualdad cuando ya todo
parecía perdido.
Tantas veces le empataron a
Luján sobre la hora, que hasta hace ver extraño que esta vez
haya sido el equipo de La Banda el que sobre el final logró
rescatar al menos un punto. Ya todo estaba perdido cuando vino el
cabezazo salvador de Naveira para poner una igualdad casi
milagrosa.
Si de justicia se habla, el partido repartió errores y aciertos
en medida equitativa y hubo un tiempo para cada uno, aunque la
realidad marca que cuando se consigue un empate en el quinto
minuto de descuento, a muy pocos les importa la justicia.
Luján pudo haber volcado el resultado a su favor en la primera
parte, pero no encontró la herramienta adecuada y desperdició
unas cuantas posibilidades.
Berazategui inició el encuentro muy cauteloso y esto le permitió
al equipo local apoderarse de balón. El planteo visitante fue muy
timorato y solamente se destacaba el desempeño de Hermosillas en
el medio, con chispazos de Molina Ríos y muy poco de Barragán.
Luján no tenía problemas en defensa y poco a poco se fue
adueñando del mediocampo, pero cometió el error de poblar
demasiado este sector y entonces adelante, todo quedaba limitado a
lo que podía hacer el solitario Martín.
Luján se hizo lerdo en el traslado de la pelota y las mejores
oportunidades surgieron cuando aparecía la sociedad entre Suigo y
Martín. La fórmula se repitió en más de una ocasión con Suigo
desbordando por derecha y el centro al área para la entrada de
Martín y todas estuvieron cerca, pero al final no pudieron
concretarse.
En esta primera parte, le faltó al conjunto de nuestra ciudad su
definición como equipo, porque si bien es cierto que estaba bien
parado en defensa y que en buena parte dominó en el medio, falló
en el trabajo colectivo, principalmente, porque todo se hizo a
medias, sin profundizar. El chico Martínez cumplió bien en su
debut, pero su función fue de mucha responsabilidad como para
exigirle que fuera el gran conductor; Alcaráz y González fueron
intrascendentes e inclusive, tuvieron una clara oportunidad, pero
les faltó confianza para definir una jugada dentro del área,
prestándose la pelota hasta que la defensa visitante resolvió el
problema. El Mili Petraglia no tuvo peso ofensivo y jamás pudo
gravitar. De esta forma, Luján tuvo la pelota pero no el dominio
y además, no supo sacar provecho de las oportunidades que tuvo.
Todo cambió en el complemento, porque Berazategui adelantó unos
metros a Hermosilla y fue entonces el equipo naranja el que
comenzó a crear situaciones y avisó en un par de oportunidades
hasta que a los 16 minutos, Gustavo Fernández se fue por derecha
y sacó el centro que de cabeza conectó Acosta y abrió el
marcador. El goleador festejó en forma exagerada y vio la segunda
tarjeta amarilla y entonces Berazategui pasó a ganar, pero quedó
con un hombre de menos.
Con el marcador en contra, Luján fue toda desorganización; se
descontroló atrás, el medio fue terreno de nadie y adelante fue
todo desesperación. Luján fue una y otra vez a buscar el empate
y se volvió a repetir aquello de más ganas que ideas. El local
trataba de acorralar a su rival dentro del área, sin poder
vulnerar la defensa, en tanto que Berazategui, de contragolpe, en
más de una oportunidad estuvo cerca de liquidar el partido,
situación que no se dio porque en el arco estaba Flores.
Cuando ya todo parecía perdido y se jugaban cinco minutos de
descuento, un centro de la derecha encontró la cabeza de Naveira
y el ansiado gol para el empate llegó para desatar la locura de
toda la gente local que festejó esta igualdad como si fuera un
triunfo.
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