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"Hood Robin"

Con un plumazo, de un día para el otro, el gobierno nacional más antisocial de los últimos lustros decretó un límite de extracción de efectivo de 250 pesos por semana y pasó a manejar a discreción el dinero de la gente. Como si fuese ministro de la ciudad más moderna de Noruega, nuestro ministro de Economía decretó un verdadero cambio de cultura (la tan mencionada "bancarización") en una geografía que necesita un cambio, pero de rumbo.
Los buitres oficiales Fernando De la Rúa y Domingo Felipe Cavallo argumentaron que las medidas se toman para proteger a los pobres ciudadanos de otros hambrientos buitres: los grandes fondos internacionales de inversión.
Esos buitres sobrevuelan la carroña que fabrican los propios gobiernos ineficientes, compran sus títulos de la deuda, y se enriquecen con los juicios que ganan en los Estados Unidos cuando esos países entran en "default" (cesación de pagos).
En realidad, a juzgar por las pruebas que los medios de prensa pusieron al alcance de la gente, las acciones que perjudican a una inmensa mayoría se toman para salvar a un puñado de bancarios influyentes.
Esos señores a los que sólo Cavallo conoce, tienen mucho más peso en los reclamos que los miles de productores inundados hasta el cuello, que perdieron sus campos, su producción y sus esperanzas a futuro. Ellos piden medidas urgentes pero nadie las toma. Eso sí, para los banqueros los decretos presidenciales están siempre a mano.
Y lo mismo sucede con los millones de desocupados; con los jubilados que no tienen servicios de asistencia porque al PAMI tampoco entra plata; con los maestros que observan como cada día se recorta más y más al sector.
Todas las valijas de dinero que pueda armar el Estado viajan al exterior, por vía oficial o porque sus funcionarios no son tan tontos como para depositar en la Argentina. El mismo Cavallo guarda su dinero en las Islas Caimán. Todo al exterior, porque poco importa el interior, los pueblos, la gente, la economía regional y la pequeña producción. Que quiebren y no molesten más.
En la Argentina se sigue gobernando para todos teniendo como punto de partida para la acción a sólo dos números que no tienen ninguna relación con la calle, con los sufrimientos diarios y con el bolsillo de un vecino de clase media o baja. Se informa sobre el cierre de la Bolsa de Comercio o la cifra del riesgo país como si el país no tuviera otros riesgos muchos más serios y urgentes que los desembocados de caprichos bancarios.
Cavallo habló de blanquear un altísimo porcentaje de la economía nacional como si los evasores pequeños y medianos evasores fueron los peores delincuentes. Los ladrones son los grandes evasores, que discuten, charlan y negocian con el propio ministro de Economía.
No hay que ser un economista doctorado en Harvard para notar que las medidas tomadas por asalto durante el fin de semana son absolutamente recesivas y significan la extensión del certificado de defunción para los pequeños comerciantes.
El oficialismo da un discurso de presunto socialismo ("les retenemos a todos para ayudar al país"), cuando en realidad los únicos beneficiados son los banqueros del exterior. El indicador claro de lo que puede suceder se encuentra en lo que pasará en la calle. Si una medida produce circulación de dinero en la gente, se puede pensar en una reactivación. De lo contrario, es más de lo mismo.
No están equivocados quienes dicen que el gobierno de De la Rúa y compañía utiliza la política de "Hood Robin". En lugar de robarle a los ricos para darle a los pobres, hace exactamente lo contrario.

 

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