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Sin posibilidad de reacción
Un colectivo de Transportes
Atlántida y un camión de la distribuidora Pilar chocaron en la
esquina de San Martín y Alem. Los heridos fueron nueve. Uno de
ellos fue trasladado del hospital a una clínica de San Miguel. El
camión quedó contra el asfalto sobre uno de sus laterales. Hubo
corridas desesperadas, gritos de socorro y pánico.
La
gente que el miércoles transitaba cerca de Alem y San Martín no
era mucha. Sin embargo, fue testigo de un accidente impresionante.
Cerca de las 13.30, un colectivo -el interno 62 de Transportes
Atlántida-, y un camión Mercedes Benz de la distribuidora Pilar
(que repartía gaseosas) protagonizaron un choque pocas veces
visto en el casco urbano de esta ciudad.
El fuerte impacto provocó el vuelco del camión, y arrojó como
resultado un saldo de nueve personas heridas, siete de las cuales
viajaban en dirección a Palermo en el micro de larga distancia.
Según el relato de testigos, el colectivo -que venía de la
ciudad de Mercedes- avanzaba por San Martín a toda velocidad.
Algunos afirmaron que iba a casi 100 kilómetros por hora. No es
extraño que los ómnibus de media distancia aprovechen el tramo
que delimitan los semáforos de la calle Güemes y Humberto para
pisar el acelerador y ganar tiempo en el recorrido.
El camión tampoco venía despacio, según manifestaron quienes en
ese momento se encontraban en el lugar. Avanzaba por Alem,
conducido por Adrián Morales, de José C. Paz. Las hipótesis que
se manejaron minutos después del choque señalaron que, acaso por
ser de otra ciudad, el chofer desconocía la dinámica que la
calle San Martín suele tener un día de semana, y que por esta
razón se habría confiado más de la cuenta al cruzar. Cuando lo
hizo se encontró con el colectivo de frente, y ni siquiera tuvo
tiempo de reaccionar.
Los vecinos que en el momento del choque estaban en el interior de
sus domicilios primero escucharon un ruido, similar a una
explosión. Un segundo más tarde volvieron a escuchar un impacto
todavía más intenso provocado por el camión al volcar. Cuando
salieron, el rodado estaba contra el asfalto sobre uno de sus
laterales, y el colectivo tenía la parte delantera destrozada.
Algunos acudieron de inmediato a socorrer a los heridos. Se
escuchaban gritos de dolor y de pánico. La tarea de rescate se
dificultó con algunos pasajeros en particular, que habían
quedado atrapados entre los fierros. A los pocos minutos llegaron
los bomberos y tres ambulancias, que se encargaron de rescatar y
trasladar a los heridos de mayor gravedad.
TAREA DE RESCATE
La primera persona en ser trasladada al nosocomio de esta ciudad
fue el chofer del camión. Se trata de Adrián Morales, quien más
tarde debió ser derivado a una clínica de San Miguel. También
resultó herido el colectivero Francisco Urina, domiciliado en
Olivera; sufrió una fractura en su pierna derecha.
Entre los pasajeros fueron trasladados Ana Brania y Ana Siri, de
Mercedes; Elena Peralta, de Pueblo Nuevo; Daniel Masías, de José
C. Paz; Alejandro Hernández, de Moreno; María Melgón, de
Ituzaingó y Roxana Pateta de esta ciudad. Todos con lesiones de
carácter leve.
Mientras los bomberos realizaban las tareas de rescate, los
pasajeros permanecieron en sus asientos. Luego fueron socorriendo
a los heridos de a uno a través del hueco del parabrisas, porque
la puerta estaba destrozada.
El segundo jefe de bomberos voluntarios, Luis Goenaga, señaló
que el destacamento acudió al accidente con cinco unidades.
"Asistimos de inmediato al conductor del camión, que a
simple vista fue uno de los que sufrió mayores lesiones -dijo-.
Después comenzamos la tarea en el interior del colectivo".
De este modo los bomberos liberaron al chofer, que también había
quedado atrapado. Tenía una fractura expuesta en su pierna
derecha, de tibia y peroné. "De la misma forma rescatamos al
resto de los pasajeros, tomando todas las precauciones -agregó-.
El rescate fue bastante rápido, y por suerte pudimos trasladar de
inmediato a todos los heridos al hospital".
Para rescatar a los pasajeros y liberar al chofer los bomberos
tuvieron que cortar partes del colectivo. "Para ello
utilizamos herramientas hidráulicas que nos facilitaron la tarea
y nos permitieron trabajar con mayor rapidez", dijo.
Goenaga recalcó que lo principal en esta clase de choques es
atender a los accidentados de manera urgente. "Generalmente
conviene prevenir. Es importante que los vea un profesional,
porque a veces por fuera no se advierte nada, pero sin embargo
puede haber algo. Además, es importante que tengan apoyo y
contención psicológica, a causa del momento que acabaron de
pasar".
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