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Prince sin red

El discurso que el intendente municipal Dr. Miguel Angel Prince dio durante la sesión preparatoria en la que juraron los nueve flamantes concejales, fue un anuncio de cómo serán los próximos dos años de gobierno.
En cada frase el jefe comunal manifestó su miedo de cara a la gestión que le espera ahora, que tiene el poder absoluto en la Comuna de Luján. Sus ediles en el Concejo Deliberante tienen quorum propio, por lo tanto no habrá excusas para frenar el tratamiento y la aprobación de los proyectos que lleguen desde el Departamento Ejecutivo. Pero esa ventaja es un arma de doble filo. Tampoco habrá excusas cuando los problemas sigan en pie y el Departamento Ejecutivo no haga nada por solucionarlos. Y no sería extraño que, en ese marco, la culpa de todo la comience a tener el periodismo.
En el oficialismo hay miedo por lo que vendrá. Si bien en estos días la sensación es de euforia y triunfalismo -todos se desesperan por acondicionar sus espacios de trabajo dentro de las Secretarías del Concejo-, nadie asegura que el ánimo cambie cuando empiecen a recibir los ineludibles conflictos de la gente.
La desesperación de Prince por cubrirse las espaldas lo llevó a realizar una maniobra tan histórica como vergonzosa si se repasa su pasado y sus propias palabras. Con el único fin de repartir culpas en caso de que las cosas en los próximos años no salgan como lo planifica, el jefe del peronismo local le ofreció la Presidencia del Concejo Deliberante al sallaberrista Ing. Gerardo Amado. Una jugada que no tiene explicación, salvo si se le analiza desde el miedo a lo que se viene.
Prince terminó entregando en bandeja el control del órgano deliberativo -un control mentiroso porque el PJ tiene mayoría absoluta- a las mismas personas a las que meses atrás criticó públicamente por considerarlas la representación de la "antipolítica" y la cara actual y local de gestiones emparentadas con la última dictadura militar. Recibió como respuesta una lógica negativa.
Por un lado esa actitud y por otro una adhesión de compromiso a los que organizaron el lunes el acto por el aniversario de la Declaración de los Derechos del Hombre. En los libros de cívica, eso debe figurar como demagogia básica.
Durante la sesión del viernes pasado el intendente también habló de la necesidad de gobernar con responsabilidades compartidas entre el Concejo Deliberante y el Departamento Ejecutivo. Si eso lo escucha alguien que no vive en Luján o que no tiene recuerdo de lo ocurrido en los últimos años, la expresión de Prince puede sonar como una perfecta teoría de la democracia. Si embargo, son sus propios actos lo que menosprecian sus expresiones.
Ahora que tiene mayoría absoluta y miedo al futuro, Prince quiere comprometer al Concejo en sus acciones. Pero los cajones del Departamento Ejecutivo están repletos de pedidos de informes del cuerpo deliberativo por incontables situaciones irregulares que ni Prince ni sus funcionarios se dignaron en responder y mucho menos en solucionar.
El intendente tiene un motivo para la alegría y otro para la preocupación. Para lo primero, tiene la Comuna a su disposición para hacer y deshacer cómo se le antoje. Para lo segundo, por más que busque no encontrará a quién culpar por sus errores u omisiones.


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