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La fuerza de un notable musical
Basado en la novela de Víctor Hugo
"Nuestra Señora de París", la obra de Luc Plamondon y
Richard Cocciante impactó por su musicalidad y resolución
visual. La exigente propuesta requirió una minuciosa preparación
y contó con el aporte de un elenco que se entregó con espíritu
y entusiasmo.
En
los últimos tiempos, Víctor Hugo y su célebre relato de
Quasimodo, Esmeralda, Febo y Frollo, por citar algunos de los
personajes que dan vida a "Nuestra Señora de París"
han sido rescatados del texto, adoptando distintas variables
artísticas. A modo de ejemplo vale citar desde el cine de
animación de los Estudios Disney hasta el musical que firmaron el
dúo Cibrián Campoy-Angel Mahler, que también llegó hasta el
mismo Teatro Municipal. A ellos, debe agregarse, la variación
efectuada por José Ithurrart del musical aludido, y la
adaptación de su autoría, ya sin ropaje musical, que hiciera
conocer con posterioridad.
Precisamente a José Ithurrart se debe el trabajo de adaptación y
puesta en escena de "Esmeralda", musical basado en el
trabajo de Víctor Hugo, que escribió Luc Plamondon y musicalizó
Richard Cocciante.
Una vez más la historia y sus personajes, asumen una óptica
distinta según la creatividad de sus autores, materializándose
ante los ojos del público.
En esta ocasión, y por sobre la historia y sus vértices,
deslumbra el trabajo musical. En este sentido,
"Esmeralda" posee el encanto de las grandes obras,
capaces de pintar con sólo algunos pentagramas hechos y
situaciones que los versos se encargan de ratificar u orientar.
La música en la mayoría de los cuadros, es la encargada de
subrayar climas que aluden a emociones, venganzas, odios y
recelos. Por momentos y con una inusitada fuerza originada en
especial por una instrumentación que recuerda ideas de Orff y su
célebre "Carmina Burana", los pentagramas van
desplegando una gama de melodías atrayentes capaces de conducir
la historia por el sendero imaginado por sus creadores.
"Esmeralda" se erige así, en una gran composición
lírico-musical, de exigente resolución.
La versión local
La versión que se conoció en Luján apela casi exclusivamente al
diálogo cantado, hilvanándose la historia con grandes momentos
coreográficos basados en los movimientos pergeñados por Martino
Müller.
No ha sido una empresa fácil llevar a escena este trabajo.
Exigió a no dudar varios meses de preparación vocal y mucha
danza. El compromiso era grande: por un lado hacer frente a la
exigente partitura con delimitados roles vocales y por otro,
alcanzar una plenitud corporal acorde a la coreografía planteada.
Ambos aspectos se vieron sumamente cuidados, siendo notorio el
empeño puesto por el grupo para recrear con solidez la empresa.
Fue saludable en muchos sentidos apreciar cómo a pesar de no
contar en nuestro medio con un plantel apropiado para encarar un
musical de esta naturaleza, la resolución haya sido más que
favorable.
Cada uno de los intérpretes se jugó, entonando con agrado y
revelando con sus desplazamientos, aspectos ocultos de sus
personajes.
Pero por sobre el desempeño individual, quizá por la misma
naturaleza del musical, en escena se impusieron los cuadros
corales. La algarabía, los contrastantes desplazamientos y la
fervorosidad de cada uno de los personajes hicieron de las escenas
grupales, los momentos escénicos más logrados.
Se advirtió desde el inicio, el cuidadoso trabajo de puesta e
iluminación propios de José Ithurrart, sumándose en la
recreación coreográfica Silvina López Chalde y en la dirección
del espectáculo a Mariela Passeri y Silvia Reverdito. La suma de
todos, se tradujo en un gran espectáculo.
La empresa realizada según una idea escenográfica de Christian
Ratz y un atractivo vestuario de Fred Sathal, reunió al siguiente
grupo de actores: Patricia Coria (Esmeralda), Fernando Del Casé
(Quasimodo), Cadi Chiva (Febo), Diego Battioni (Frollo), Andrés
Passeri (Clopin), Mariano Gutiérrez (Gringoire) y Paula Bermúdez
(Flor de Lis); en la faz grupal se anotaron Santiago Bonillo,
Marisol Carballo Argañaraz, Agustín Ferrarotti, David Juárez,
Silvian López Chalde, Mariana Miranda, Celeste Muzio, Vana
Passeri y Leila Schein. Actuaron como figurantes, acróbatas y
malabaristas Natacha Tognolo, Francisco López Chalde, Nicolás
del Quinto, Vicky Cavilla y Gustavo Blinder.
"Esmeralda" se conoció el viernes y sábado en el
Teatro Municipal, y despertó el cerrado aplauso del público al
final de cada cuadro.
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