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La curiosidad mató a un chico de
12 años
La
explosión de un artefacto de pirotecnia, cuya procedencia y
composición es analizada, causó la muerte de un chico de 12
años y heridas a otros dos de 11 y 14 años. Fue el martes al
mediodía en el barrio Constantini cuando intentaron manipularlo
en Carmen Gutiérrez 359.
A las 12.15 del martes una
explosión sacudió la letanía natural de una barriada tranquila
y puso fin a la vida de un pibe de sólo 12 años. A esa hora,
Claudio Gabriel Ramírez junto a dos amigos intentó encender la
mecha de un cohete que habían colocado en el interior de un
extraño paquete, parecido a un artefacto de pirotecnia poco
convencional, sin saber que se trataba de una trampa mortal.
La tragedia ocurrió en Carmen Gutiérrez 359 del barrio
Constantini, donde nadie se explica cómo apareció debajo de un
arbusto ese raro envoltorio que tres chicos encontraron al
mediodía del primer día del nuevo año, cuando juntaban los
restos de una noche inolvidable.
Claudio Ramírez había nacido el 13 de febrero de 1989, vivía en
la calle Paso bis del barrio El Ceibo y como tantas veces estaba
jugando con Lucas y Johnatan Fillol. Dicen que apenas vieron ese
paquete lo llevaron hasta la calle de pavimento negro, convencidos
de que habían encontrado un cohete que salía de lo común. Al no
tener mecha habrían intentado introducirle un petardo tipo
triángulo para que detonara. Eso fue fatal.
La onda expansiva del estallido fue de tal magnitud que hasta los
choferes de una agencia de remises del barrio Santa Elena llegaron
en pocos minutos, alertados por el estruendo tremendo y con la
firme convicción de que se trataba de la explosión de una
garrafa.
La escena que se vivió en el primer mediodía del 2002 fue
desagarradora. Los chicos habían sido despedidos hasta ocho
metros de distancia por culpa de la explosión. Lucas, de 11
años, tenía quemaduras en el tórax, en el muslo y múltiples
heridas. Ahora se recupera en una clínica y su evolución es
favorable. Johnatan, de 14, recibió cortes en el abdomen producto
de las esquirlas y en su casa se repone de las heridas, del susto
e intuye lo que le pasó a su amigo Claudio quien llevó la peor
parte. La explosión le amputó una mano, le laceró la yugular y
le abrió el tórax de tal forma que todos los intentos por
socorrerlo fueron en vano.
Un familiar lo trasladó de inmediato al hospital pero a las pocas
cuadras de salir murió en sus brazos.
FABRICACION CLANDESTINA
Los peritos de la policía están determinando la clase de
artefacto pirotécnico que provocó esta desgracia. A prima facie,
sería una "cañita voladora de dos tiempos" que al
alcanzar unos 30 metros de altura detonaría y lanzaría fuegos
artificiales. Al parecer, los restos que encontraron los chicos
corresponderían al segundo mecanismo que tendría este artefacto
que, por causas que se desconocen, no llegaron a explotar en el
aire y terminaron cayendo debajo del arbusto del jardín de la
casa donde vive la abuela de Lucas y Johnatan.
Por su parte, Bomberos Voluntarios también se inclina por un
artefacto similar a una bengala que funciona en base a dos
sistemas: uno de propulsión o impulsión y otro de explosión.
"Aparentemente funcionó el primer sistema pero el segundo
dispositivo no explotó", dijo el segundo jefe del cuerpo,
Luis Goenaga. Y agregó que no hay antecedentes de un accidente
semejante en nuestra ciudad por mala manipulación de pirotecnia.
Algunos familiares señalaron a EL CIVISMO que era un
"paquete armado" que en su interior tenía
"piedras". También, admitieron que desconocían si en
algún comercio del barrio se vendía algo semejante. Sin embargo,
relataron que los chicos en su oportunidad comentaron que un
vecino del barrio fabricaba algo parecido de manera clandestina y
hasta se los regalaba a los menores.
Esta versión ahora es materia de análisis por parte de la
policía, que en primer lugar atribuyó la causal de la muerte del
niño de 12 años a un "cohete llamado Bomba de Estruendo de
fabricación clandestina", según informó el SIP 24.
Las primeras actuaciones fueron realizadas por la Comisaría
Primera de Luján y luego, por razones de jurisdicción, pasaron a
manos de la Comisaría Segunda de Luján con asiento en la
localidad de Jáuregui. Para el titular de esta dependencia,
subcomisario José Losada, este tipo de pirotecnia "está
prohibida por Fabricaciones Militares" pero aclaró que esta
condición "no quita que se esté vendiendo".
Las tareas de los peritos de la Policía Científica ahora buscan
determinar el compuesto de los materiales que tenía el artefacto
pirotécnico para poder establecer el origen del mismo. En tanto,
no descartan que se trate de fabricación casera aunque por las
características del mismo consideran que es difícil que alguien
pueda elaborar este tipo de explosivos, salvo que tengan
conocimientos suficientes la materia.
La Dra. Repetto del Juzgado de Menores de Mercedes tomó
intervención en el hecho y caratuló el caso como "Muerte
por Accidente". Un accidente que algunos mayores atribuyen a
la curiosidad propia que tienen los chicos de esa edad y otros a
la poca prudencia que demostraron tener los mayores que no
pusieron límite a los chicos cuando encontraron ese extraño
paquete que al final resultó letal.
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