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"Vivos" y oportunistas

Será muy difícil encontrar el camino para salir de la crisis. Ocurre que por rara naturaleza, millones de argentinos en menor o mayor escala están acostumbrados a hacer uso y abuso de la viveza y el oportunismo, en desmedro del sacrificio y el trabajo.
Cuando se desató la fiebre del dólar -que ahora parece que bajó su temperatura- las calles de la "city" porteña se plagaron de "arbolitos" y "coleros". No son otra cosa que "vivos" y oportunistas de la Argentina, que tienen la extraña capacidad de pensar y actuar rápido para "zafar", pero jamás para trabajar en serio. Los "arbolitos", dedicados a la compra y venta de dólares, al margen de cualquier regulación o legalidad. Los "coleros", encargados de "hacer la cola" en los bancos o casas de cambio, para vender su lugar ni bien comienza la cotización de la divisa. Genialidades de la Argentina de hoy.
La especulación es una constante y lamentablemente suele ser más fuerte que el espíritu solidario de millones de argentinos. Un claro ejemplo de esa realidad se observa en nodos locales de la denominada Red Global de Trueque, donde se supone que prima la intención solidaria.
Esos "vivos" y oportunistas aparecen por los modestos nodos con sus camionetas y su kilo de azúcar a 8 o 6 créditos, precio que en el mercado formal equivale a unos 3 o 4 pesos. Venden todo, porque saben que la mayoría de los compradores son personas desesperadas, sin un peso en el bolsillo, que aunque conozcan el nivel de la estafa, tienen que asumirla porque es la única vía que les queda para acceder al producto.
La viveza y el oportunismo también están a la orden del día en las góndolas o estantes de los pequeños, medianos o enormes comercios. El azúcar, la carne, el harina, el aceite, los fideos, el atún, la leche, el pan y todos los productos que usted quiera añadir a la lista, ¿tienen un precio fijado en dólares? Seguramente surgirá algún economista que diga que sí, porque son mercaderías que están atadas a la exportación. Poco le importará el dato a la enorme franja de argentinos pobres o cercanos a serlo, que saben a ciencia cierta que todos los productos mencionados crecen, se alimentan, se cosechan, se fraccionan y se comercializan en suelo argentino.
¿Por qué entonces los precios de esos productos aumentaron y siguen en alza? Simple: porque entran en acción los "vivos" y oportunistas que nunca faltan.
No menos "vivos" son los banqueros, que además de jugar con la necesidad de la gente a gran escala, también se aprovechan de las personas humildes que quedaron atrapadas en la "bancarización" que impuso el ahora preso Domingo Cavallo.
Muy rara vez los cajeros automáticos de Luján permiten extraer dinero por una cifra menor a un múltiplo de 20. Con esa simple pero aberrante medida, los señores de los bancos mantienen retenido dinero de miles de personas, que tienen que resignarse y aceptar que parte de su magro sueldo de docente, empleado municipal, jubilado o laburante en el sector privado quede en la entidad bancaria y no en su bolsillo.
Con la colaboración de los gobernantes de turno, nos "bancarizaron" a la fuerza; nos "acorralaron" sin previa consulta y nos pesificaron aunque las pérdidas fueran notables. Si usted, como muchos, está en contra de ese accionar, sólo puede protestar en charla de amigos, porque las medidas ya se efectivizaron y las reglas las pone el banco; no el cliente.
Está lleno de "vivos" que se abusan de la necesidad del otro. Y los que tienen el poder para frenar la especulación de tantos son los funcionarios políticos y los legisladores. Qué oscuro es el horizonte.


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