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Una especialista en enseñar
karate
Marcela López supo representar
con éxito al país y a nuestra ciudad en importantes certámenes
internacionales. En la actualidad, alejada de la actividad
competitiva, dictará clases de karate en Luján.
Brasil,
Canadá, Cuba, Miami, Méjico, Arabia Saudita y España, son
algunos de los lugares en que Marcela López se presentó como
integrante de la Selección Nacional de Karate. Los Juegos
Panamericanos de Winnipeg (Canadá) y la Copa del Rey en España
fueron sus últimas participaciones a nivel internacional. Pasaron
tres años y Marcela quiere enseñar todo lo que sabe a la gente
de Luján.
EL CIVISMO dialogó con ella y nos contó cómo hoy es su
vinculación con el karate.
Para tener una idea de lo que es el karate se puede decir que, de
las últimas películas yanquis que se han proyectado y entre
varios seudo héroes, el que practica karate es Chuck Norris.
Aunque es bueno aclarar -como la propia Marcela así lo afirma-
"es lo más parecido al karate, pero claro está que se le
aplican a los golpes efectos especiales y se hace todo más
espectacular".
Steven Segal, Peter Coyote, Chaqui Chawn están de moda pero
practican otro tipo de artes marciales.
Marcela López empezó a incursionar en el mundo del karate hace
15 años. Los buenos resultados obtenidos en los diferentes
torneos en los que participaba la hicieron crecer en este deporte
y llegar cada vez más alto. Fue campeona nacional y eso la llevó
a ocupar un lugar en la Selección Nacional con la que recorrió
el mundo.
En los últimos tiempos, otras artes marciales como el taekwondo
han ido ocupando el lugar que en una época el karate supo tener.
Ante esto Marcela se apresura a decir: "No creo que el karate
haya sido desplazado por el taekwondo que últimamente ha tenido
una gran difusión.
"En Luján había un solo profesor de karate que fue el que
nos enseñó a mí y a varios lujanenses que formamos un grupo.
Esos chicos son los que ahora están enseñando en diferentes
lugares de nuestra ciudad".
En un principio, Marcela va a dictar clases sólo para chicas,
pero si con el correr del tiempo tienen el éxito esperado van a
ser mixtas y en distintos horarios.
La diferencia entre el karate y el taekwondo, a nivel técnico,
está dada en que en el deporte mencionado en el primer lugar es
el que usa el 70 por ciento en puños y el resto en piernas, en el
taekwondo es a la inversa.
En el año 1999 se cansó de todo el gasto económico que le
significaba viajar todos los días al Centro Nacional de Alto
Rendimiento Deportivo (CENARD), y como le sucede a muchos
deportistas argentinos que no encuentran ningún tipo de apoyo
dijo basta. "El viaje al CENARD me lo tenía que bancar yo.
Si bien tengo que agradecer al Club Platense de nuestra ciudad,
porque aunque poquito me apoyó, no puedo decir lo mismo de otra
gente de Luján".
SER PERSEVERANTE
Según Marcela López la clave para triunfar en el karate radica
en la perseverancia de quien lo practica. "Te tiene que
gustar lo que hacés para poder salir adelante".
Los profesores de karate reciben la siguiente denominación: hasta
el Quinto Dan son Sen-Pais y de ahí en más pasan a ser Sen-Seis.
Marcela es Sem-pai y realizó con éxito un curso de instructora
de karate en el CENARD que la habilita para dictar clases.
Es aconsejable empezar a practicar karate con fines competitivos a
partir de los seis años de edad, explica. Pero las puertas están
abiertas para cualquiera que quiera adoptar esta disciplina como
complemento físico.
Marcela reconoce que nunca tuvo que emplear el karate a modo de
defensa personal, ya que gracias a Dios nunca le pasó nada.
Para cerrar la nota, la karateka nos dejó su idea:
"Organizar, en un futuro no muy lejano, torneos de karate con
distintas federaciones de la provincia. Nunca perdí los
contactos, si se tiene en cuenta que dentro de dos o tres meses
hay que llevar a los inscriptos a rendir examen frente a los
encargados de la Federación Argentina".
A fin de año, Marcela deberá rendir un examen para pasar a
Segundo Dan.
Aunque tiene un novio que la defienda (Sergio "Teco"
Godoy), por las dudas, a no decirle un piropo fuera de lugar en la
calle a no ser que tenga un pariente dentista.
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