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"La noche de la basura"
La alegría y el dolor de los años compartidos

La pieza de Beto Gianola fue recreada por Mercedes Carreras y Raúl Lavié. Con dirección de Carlos Evaristo, la obra captó la atención y despertó los aplausos del público.

A 25 años de su estreno, dos figuras del espectáculo como son Mercedes Carreras y Raúl Lavié, emprendieron la tarea de rescatar para un público nuevo el texto de Beto Gianola "La noche de la basura".
Lo cierto es que no es la primera vez después de tanto tiempo que la pieza vuelve a escena. En muchas ocasiones, los dos únicos personajes encontraron en muchos actores, profesionales o no, el vehículo para recorrer uno u otro punto del país.
En gira después de una temporada en Mar del Plata que le valió distintas nominaciones para el premio Estrella de Mar y le permitió a Lavié conquistar el premio al mejor actor dramático, "La noche..." llegó el domingo a Luján, a la sala del Teatro Municipal.
Alguna vez se escribió que "La noche de la basura", abordaba un tema tratado infinidad de veces en el teatro: la crisis de la pareja que sólo ha vivido a través de los ojos del hijo. Se agregó también, que era probable también que la pieza no vaya más allá de un planteo que, en su punto culminante, se resuelve de manera ligera. Sin embargo, se resumió, aún con la validez de los reparos formulados, el diálogo cruel y violento que se entabla la noche del casamiento del único hijo, entre los miembros de este matrimonio desavenido, alcanza, por momentos, admirable estatura dramática. El es un humilde carpintero, que se pasó la vida sacrificándose por el hijo, sin más aspiraciones que las de juntar plata y defender, aunque de manera equivocada, la integridad de su familia.
Ella vive con el modelo familiar heredado de sus progenitores y sólo se ha ocupado de Oscar, su hijo. La confusión, la falta de alegría, el temor a enfrentarse a la vejez sin el hijo que acaba de casarse, el resentimiento acumulado durante años, las frustraciones y el dolor que producen ciertas verdades, se dan cita en una noche. La noche que por fin deciden hablar y dan vuelta el tacho y sale toda la basura.

La pieza hoy
El paso del tiempo no envejeció el texto de Gianola. Aunque con algunos retoques de actualidad, la pieza conserva esa visión de la pareja pintada con apuntes que la vuelven inconfundible de nuestra idiosincracia. Esas parejas poco cultas de una clase media en extinción, que aspira a ver en sus hijos la realización que ella no alcanzó.
Una pareja, como muchas, que obedeciendo a una tradición, dejaron escapar el tiempo en pos del ideal de su hijo.
Como sustento de la trama, un diálogo que se permite conducir la acción sin omitir ninguna etapa de la pareja: el noviazgo, el casamiento, el nacimiento del hijo y su porvenir.
Retrato de un tiempo que se mantiene vivo, "La noche de la basura" encontró en los dos actores y en la acertada dirección de Carlos Evaristo, el producto para captar la atención de una nueva generación.
Recreada con el tono grotesco requerido y con pasajes que destilan un humor ácido, el director supo encontrar en los dos actores la veta necesaria para que entreguen lo mejor de sí.
Raúl Lavié atrapó por su sinceridad y habilidad para transformar lo cotidiano en algo valioso y convincente. En uno u otro pasaje, encontró la acción física apropiada para internarse en las zonas más íntimas de su personaje.
A su lado, Mercedes Carreras, una actriz que llega a mostrar su dolor y fortaleza para continuar una existencia que no supo encarrilar por ignorancia o miedos. Pinta con solvencia a lo largo de la trama los sucesivos estados anímicos de su personaje, acariciando un texto que vuelve vigoroso y cruel.
Evaristo escogió el camino directo para jugar la historia, aprovechando el humor de la obra y creando los climas necesarios para que "La noche de la basura" se vuelva creíble.
Con pocos elementos en escena, concretó un espectáculo bañado de méritos que el público supo apreciar.

Gianola, el autor
Fue un reconocido actor, de larga trayectoria. Pero Beto Gianola -que caminó con la misma entereza y convicción el teatro, el cine y la televisión-unió a su faz actoral una labor autoral que inició en 1962 con la realización de unitarios para el ciclo "Las dos caras de la vida" y el ciclo policial "El puerto de las culpas", ambos para televisión.
Luego debutó como dramaturgo con "La noche de la basura", estrenada en 1977 en Buenos Aires y representada en el interior con singular éxito.
Al partir, en 1981, dejó sin estrenar "El asesino y la pobre mujer" y "Los semidioses" y "Teléfono medido", ésta última conocida poco después.
En algún momento, reflexionó: "Me interesa el teatro testimonial; considero que reflejar la realidad cotidiana es la base del teatro popular. Aquel en el que el público se siente identificado con lo que se muestra, porque lo que se muestra es la problemática de la mayoría. Empleo en mis obras el lenguaje coloquial, a nivel calle. Me siento identificado con el grotesco de Discépolo y de Defilippis Novoa". Precisamente, "La noche de la basura" y "Teléfono medido", son grotescos y en ambos aflora la risa culposa y el humor ácido y la realidad sin aditamentos que la deformen o que la oculten.


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