|
Peras al olmo
Hasta el "Hombre
Araña" con su nueva película intenta ayudar al
demacrado Hospital Municipal "Nuestra Señora de
Luján". Es increíble la cantidad de gestos solidarios
de la comunidad de Luján para mantener una estructura
olvidada de modo irresponsable por las autoridades políticas.
Empresas que donan en tiempos de recesión; rotarios que piden
al exterior lo que en la Argentina no se consigue; urnas que
recorren las calles juntando hasta la más pequeña monedita;
artistas que entregan su música para recaudar fondos. En fin,
la solidaridad de la gente hoy aporta demasiado, porque la
desatención oficial es muy grande.
El Hospital está desabastecido en sus recursos materiales y
está endeudado con sus recursos humanos. A los profesionales
y demás trabajadores del establecimiento, la Comuna les debe
meses de salario, aguinaldos y guardias, entre otros derechos.
Como respuesta, el gobierno sólo atina a criticar a un
puñado de médicos que no cumplirían con sus cargas
horarias.
A pesar de los cuestionamientos cruzados, hay realidades:
nadie sabe adónde fueron a parar los descuentos que durante
más de un año se hicieron en los haberes de los doctores
para el supuesto pago de un seguro de vida.
La gestión de Miguel Prince también dilapidó la plata del
sistema de autogestión -tal como lo admitió a este medio la
licenciada y ex secretaria de Política Social, Claudia
Prince- y gastó, sin pedir permiso, los fondos de una
campaña solidaria para la compra de vacunas contra la
meningitis.
En los tres últimos casos, el accionar de las autoridades
municipales roza lo permitido por la legislación vigente. De
hecho, un grupo de profesionales del Hospital estudia la
manera de demandar a los funcionarios para conocer autores y
responsabilidades de retenciones y gastos de dinero con
destino determinado por ley.
Ante semejante realidad, las últimas reacciones del
Departamento Ejecutivo han sido lamentables. Por un lado
permitió que Claudia Prince armara las valijas y marchara
hacia La Plata, para trabajar bajo la sombra de Mariano West
con un sueldo más interesante que el local. Dejó su área
devastada, pero como se dijo alguna vez desde este mismo
espacio, Dios y la Patria, en la Argentina, jamás demandan.
La otra actitud oficial tampoco aportó solución alguna al
drama de la salud pública local. Se buscó a un médico de
extenso curriculum pero nulo conocimiento de la realidad
lujanense y se lo nombró "Secretario de Salud y Medio
Ambiente". Mucho título y poca acción.
El Dr. Carlos Anigstein cree que todas las salidas a los
gravísimos problemas del Hospital y las salas periféricas se
deben buscar en el armado de mesas de diálogo. Intimamente,
tanto Anigstein como sus superiores saben que la seguidilla de
reuniones más que solucionar conflictos alarga los tiempos y
en todo caso dilatará la presión de los afectados. Con
charlar no solucionamos nada.
La única manera de mejorar la atención en el Hospital y las
condiciones de trabajo de los empleados en ese sitio es con
políticas claras, con ordenamiento de los recursos, con
reclamos firmes ante las autoridades provinciales, con
disminución de los gastos en amiguismo y politiquería
clientelista. Claro que solicitar semejantes gestos al
intendente Prince es lo mismo que pedirle peras al olmo. |