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Esos goles que ya van a venir
Mientras se recupera de la
segunda operación a la que fue sometido, luego de la seria
lesión que sufrió jugando en el fútbol venezolano, Diego
Borgnia espera ansioso el momento de estar nuevamente dentro de un
campo de juego y reanudar su carrera deportiva.
Primero
nos alegramos cuando la información que llegaba desde Venezuela
nos decía que estaba pasando por su mejor momento y que las cosas
le iban muy bien en Trujillanos. Luego nos preocupamos cuando
llegó la noticia de su lesión.
Hoy, afortunadamente, Diego Borgnia se está recuperando
satisfactoriamente y ya está pensando nuevamente en volver -lo
más pronto posible- al campo de juego.
Recordamos que en un encuentro entre su equipo y Tachira recibió
un fuerte golpe al chocar con el arquero rival, y sufrió triple
fractura del maxilar inferior. Fue intervenido por primera vez en
Venezuela pero la operación no resultó satisfactoria, lo que
motivó que tuviera que someterse a una segunda intervención ya
en nuestro país en un sanatorio de Capital Federal. Ahora sí se
recupera favorablemente.
El jueves, en una tarde lluviosa, EL CIVISMO llegó hasta su
domicilio para dialogar con él. Y mientras su papá Hugo aliviaba
el stress de una complicada operación de próstata cambiando de
lugar las macetas y acomodando en el jardín los crisantemos, las
magnolias y los jazmines, y su mamá Susana nos deleitaba con unos
exquisitos mates, Diego nos contaba del difícil momento vivido y
sus expectativas para comenzar de nuevo con su carrera deportiva.
- ¿Cómo estás después de la última operación?
- La última operación resultó muy bien, con algunas secuelas
por todo el traqueteo que hubo entre el golpe y esta última
intervención, pero va evolucionando todo bien.
- En este postoperatorio ¿cómo te sentís?
- Mucho mejor. Ahora siento la mordida, que era uno de los
problemas que me habían quedado de la primera operación.
- ¿Cómo sucedió la lesión?
- Fue en un partido que se jugó un sábado a la noche contra
Tachira que era el puntero del campeonato y que a la postre salió
campeón. Las circunstancias del encuentro hicieron que, faltando
diez minutos y como nosotros íbamos ganando, este equipo estaba
totalmente volcado al ataque buscando el empate. Vino una pelota
de contragolpe y en ese momento estaba yo solo arriba, en la mitad
de la cancha. La pelota picó entre el círculo central y el
área, y en el momento en que voy a buscarla el arquero salió del
área corriendo. En el choque frontal yo salto y logro ganarle de
arriba, de cabeza, cuando él salía con los puños.
En ese mismo instante me dí cuenta de la gravedad de la lesión.
Por ahí, no que tenía quebraduras en tres partes pero sí que
había una fractura expuesta que era del lado izquierdo; ésa la
noté enseguida cuando me toqué con la lengua. Después descubrí
que también había problemas del lado derecho porque noté que no
tenía manejo de la mandíbula.
En ningún momento perdí el conocimiento y en el momento del
golpe no sentí ningún dolor.
- Nos imaginamos que estando tan lejos, en lo primero que pensaste
fue en la familia.
- Sí, sí. Es que se dieron condiciones muy poco habituales, por
eso mismo digo que podía haber sido peor; pero, por suerte, en
ese momento me mantuve tranquilo. Cuando hablamos la primera vez
por teléfono insistí en hablar yo, aunque con dificultad, para
que se dieran cuenta de que a pesar de lo delicado de la lesión
estaba bien y no se alarmaran demasiado.
- ¿Recibiste atención enseguida?
- Los primeros auxilios sí, pero como estábamos a 700
kilómetros del lugar donde yo resido recién me vio un médico a
las 11 de la mañana del día siguiente. Esas horas fueron las
más críticas.
- Dejemos la parte mala y vamos a la buena. ¿Como te estaba yendo
en Venezuela?
- Muy bien. Y ése fue precisamente uno de los pensamientos que
tuve en el momento del golpe, porque realmente se estaban dando
las cosas en función de lo que me había planteado más que en lo
que había previsto, ya que en fútbol -en cuanto a los
resultados- no se puede prever nada, juega mucho el azar. En
cuanto a lo que iba a buscar se estaban dando las cosas bien. Me
había ganado la aceptación tanto del cuerpo técnico como así
también de los compañeros, que a veces es lo más difícil
siendo un jugador de afuera. Mis expectativas se venían dando
tanto en el juego como también con el gol, que en mi posición se
evalúa mucho eso; por más que se aporte para el equipo si no
hacés goles no sirve.
Me estaba yendo muy bien y es un poco lo que lamento, aunque -de
todas formas- las puertas no están cerradas ni mucho menos. En lo
personal saco mucho de positivo de esta experiencia.
- ¿Existe la posibilidad de volver a Venezuela?
- Sí, está la posibilidad de volver aunque no hay nada en
concreto porque ahora ya terminó el campeonato y la actividad
está en receso hasta que pase el Mundial. La posibilidad está
aunque no son las mismas condiciones que si no me hubiese
lesionado; ahora hay que calcular bien todo.
- ¿Tuviste comunicación con la gente del Trujillanos?
- He tenido comunicación con los jugadores y con el cuerpo
técnico, los dirigentes y también con algunos hinchas. Hay
preocupación por parte de ellos y realmente te hacen sentir bien.
- ¿Extrañabas mucho en Venezuela?
- Sí, pero era algo que ya tenía asumido y estaba dentro de los
costos que iba a tener que pagar. Lo que sucede es que ya tenía
una posición muy clara en cuanto a lo futbolístico y a la
posibilidad que podía llegar a presentarse.
Igualmente tenía mucho tiempo ocupado con los entrenamientos y
eso ayuda un poco, pero se extrañaba. Además, cuando uno logra
pequeñas metas quizá lo más lindo del logro es compartirlo con
alguien más cercano, como mi familia, mi novia, los amigos. Eso
se extraña.
- ¿Las costumbres son diferentes a las nuestras?
- No son tan diferentes aunque tienen sus propias costumbres. En
lo futbolístico es distinto. El fútbol no es un deporte tan
popular como acá, aunque donde yo estaba, que es un pueblo
andino, hay mucha gente que va a la cancha. Esto hace que lo que
se usa en el ámbito profesional en un país como el nuestro allá
no sea igual. Después, en lo cotidiano, cada pueblo tiene sus
costumbres. Donde yo estoy es una ciudad grande, de 300.000
habitantes, pero es más parecido a un pueblo de provincia, más
tranquilo.
- ¿La intención es volver a Venezuela?
- Estoy abierto a cualquier posibilidad y una podría ser
Venezuela. Si la pregunta apunta a si me queda algún temor por lo
que me pasó, no, para nada. Igualmente, si se da la posibilidad
de jugar en algún equipo de nuestro país y las condiciones
están, también estoy dispuesto.
- ¿Tenías algún compañero argentino en Trujillanos?
- Estaba ....Goliar...., un muchacho que jugó en Platense y que
últimamente lo hizo en El Porvenir. El jugaba de media punta y yo
de punta y tuvimos la suerte de entendernos de arranque. Allá el
nivel de exigencia para los jugadores extranjeros es otro, es muy
marcado; el extranjero tiene que ser diferente. Hay un cupo para
los extranjeros y ellos son muy rigurosos porque nos ven como una
solución y no te dan tiempo a adaptarte; tenés que tener la
suerte de comenzar jugando bien porque no te esperan.
- ¿Cuántos goles habías hecho?
- En cinco partidos y medio que jugué hice cuatro goles.
- ¿Comenzaste a entrenar?
- A partir de esta semana estoy haciendo trabajo aeróbico
combinado con gimnasia y algo más, principalmente para no perder
la forma física.
- ¿Cómo ha sido el apoyo de la familia?
- Total. En ese sentido siempre me apoyaron incondicionalmente en
todas las decisiones que tomé hasta ahora.
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