SECCIONES

 Editorial

Escríbanos
 Portada
 Editorial
 Deportes
 Espectáculos
 Clasificados
 Archivo
 Historia
 Links
 Suplementos


 

Sin reacción

Un paneo rápido por algunos conflictos que atraviesan municipios vecinos, y la reacción de la gente ante cada problema, genera una extraña sensación en los lujanenses. En nuestro partido las cosas se aceptan como si bajaran desde el cielo, impuestas por decisión divina, y ninguno de nosotros pudiera hacer absolutamente nada para cambiarlas.
El viernes a la noche pasó por Luján el denominado "Tren de la Resistencia", una máquina ferroviaria cargada de personas que están seguras de la necesidad de regresar el servicio al Estado, para impedir aumentos, corte de ramales, mayores frecuencias horarias y ajustes que sólo perjudicarían a los sufridos usuarios.
Si se aplican las políticas planificadas por las empresas responsables del servicio, Luján sería uno de los partidos del oeste más afectados por las medidas. Sin embargo, esa preocupación no llegó al pueblo. O al menos no impactó como para generar conciencia y marchar a pedir respuestas.
Como se decía más arriba, el viernes pasó por la estación local un tren cargado de gente reclamando y en Luján se sumaron cuatro personas. Es decir, si nos remitimos a la estadística el posible corte o brusca disminución del servicio en la zona, afecta y preocupa a cuatro individuos, sobre un total aproximado de 100 mil vecinos.
La odiosa comparación nos muestra a una ciudad de Mercedes compenetrada con la problemática de los trenes, informada sobre la dimensión del conflicto, organizada para el reclamo y vocera de toda una zona geográfica que ve jaqueada a su economía (en especial de las clases más bajas) si el tren deja de pasar por sus tierras.
Hace cerca de un mes los abonados locales a la televisión por cable recibieron -sin previo aviso- las boletas del servicio con un aumento del 40 por ciento. Se trataba del resumen de deuda del corriente mes de mayo, por lo tanto, el incremento fue -para decirlo de algún modo- un tanto violento. ¿Qué se hizo ante ese golpe a los bolsillos de cientos de lujanenses? Se comentó en la calle, se renegó en el seno familiar, se pensó en la casi imposible posibilidad de retornar a los canales de aire y en muchos casos se imaginó el futuro casero sin la caja boba encendida.
Con iguales cifras, el aumento llegó a las boletas en la vecina ciudad de Mercedes. Allí también los vecinos comentaron la sorpresa en las veredas y despotricaron contra la empresas responsables, pero no se quedaron en la comodidad del reniegue inactivo. Se juntaron, salieron a reclamar por lo que creían justo y hoy por hoy hay más de cinco mil firmas reunidas para presentarlas ante las autoridades que avalaron el aumento del cable.
Se puede ser tranquilo, se puede sostener un alma de pueblo, se puede aceptar que la devaluación es un problema inabarcable para una simple ama de casa, pero no podemos darnos el lujo de seguir siendo espectadores del avasallamiento de casi todos nuestros derechos.
Habrá que pensar que, para el grueso de la gente de Luján, la televisión es un lujo o un nocivo entretenimiento, y que el tren es sólo un medio de comunicación más, reemplazable por otro en caso de su desaparición.
Esa es la lógica que arroja una ciudadanía pasiva hasta cuando tiene en peligro la asistencia mínima en materia de salud. Si no protestamos por tener el derecho a la más básica atención médica, muy poco haremos ante el peligro de la extinción del servicio de trenes.

Volver a Principal