SECCIONES

 

Escríbanos
 Portada
 Editorial
 Deportes
 Cultura y Espectáculos
 Clasificados
 Archivo
 Historia
 Links
 Suplementos
SERVICIOS
Farmacias de Turno
Direcciones útiles
Horarios de trenes y colectivos
Cartas de Lectores

 

Actos de homenaje a Jorge Martín Furt
Una vocación destinada a perdurar en el tiempo

Al cumplirse el centenario de su nacimiento, la Comisión Municipal creada al efecto -al que adhirieron distintas entidades del medio-, inició la recordación de su figura y obra. El sábado en la Asociación Cultural Ameghino disertaron miembros de la Sociedad Científica Argentina y el domingo, el Dr. José Ignacio García Hamilton en el Museo Municipal de Bellas Artes; allí quedó inaugurada una amplia muestra que reunió pinturas, fotografías y publicaciones.


El 20 de mayo de 1902 nació Jorge Martín Furt, una figura que consagró su tiempo físico en pro del arte y la cultura. Un intelectual que selló su tiempo con actividades y producciones culturales, exhibiendo desde siempre, una pasión bibliófila que lo llevó a dar cuerpo a una de las bibliotecas privadas más significativas del país.
Una Comisión Municipal de Homenaje creada al efecto, coordinó los distintos actos emprendidos por diversas entidades para honrar su obra y figura. El primero de ellos tuvo lugar el sábado en la Asociación Cultural Ameghino.
Se trató de un acto académico que puso de relieve en especial, el pormenorizado estudio encarado por Furt en dos de sus libros y su incidencia en su misma obra literaria, y su pasión de bibliófilo.
Con la presencia de su única descendiente, Etelvina Rodríguez Furt, su marido Ricardo Rodríguez y familiares, el homenaje reunió a numerosas personalidades de la política, cultura y amistades del medio; el acto que tuvo como protagonistas a miembros de la Sociedad Científica Argentina, y fue conducido por Nora Chacón, directora de Cultura municipal, se inició con palabras de Hugo Cortabarría, presidente de la Asociación Cultural Ameghino.
El orador señaló en su breve mensaje el honor de que los actos conmemorativos comenzaran en esa casa que Furt tanto quiso y ayudó económicamente. Luego ilustró sobre su paso por la institución, indicando que en 1934 fue director de publicaciones de la Biblioteca. Esta circunstancia lo llevó a fundar y sostener de su peculio, el boletín de la Asociación que consistía en la comunicación mensual de las actividades que se realizaban; por otra parte, valoró su apoyo económico al edificio para la expansión de la cultura, puntualizando que la suya "fue la época de oro de la Asociación"; indicó que Furt ingresó en la comisión directiva en 1933 y durante 10 años estuvo al servicio de la institución, siendo presidente desde 1936 a 1939. Fue entonces director de un vasto plan editorial que realizó abonándolo de su peculio. Cortabarría enumeró entre otros logros, la aparición de 17 números del boletín, cuatro catálogos de otras tantas exposiciones y los libros de la Nueva Biblioteca Argentina, incluyendo entre ellos, obras de Javier Villafañe, Ricardo Molinari y junto a Constante Orlando Paladino, "20 estampas de Luján". También contribuyó con la compra de un campo de 4 hectáreas ubicado en el barrio La Loma que fue adquirido para la realización de un polideportivo, funcionando hoy en ese predio el Luján Rugby Club, utilizándose así para el uso para el cual fue pensado. "Sólo nos queda sentirnos orgullosos y agradecidos por su aporte a la cultura, para cerrar este recuerdo", concluyó.

Palabras del intendente municipal
A continuación se dirigió a los asistentes el Dr. Miguel Prince, en calidad de presidente de la Comisión Municipal de Homenaje a Furt.
Agradeció en primer término la respuesta de la comunidad y sus entidades para recordar y homenajear a Furt, "que se sentieron convocados para llevar adelante esta evocación sencilla pero trascendente, de recuerdo activo de lo que fue la vida y obra de Furt".
Prince destacó entre aquellos que cuentan con formación cristiana, "la mano de la Providencia", acotando que ese día no sólo era el día de la Escarapela, sino también el cumpleaños de Juan Pablo II, "un hombre bueno". Seguidamente, evaluó que su generación recordaba en particular a Juan XXIII, Paulo VI como el Papa más transformador de la Iglesia Católica y también al Papa actual, "también transformador, pero que tiene esta característica, de hombre bueno. Y ni más ni menos -consideró- estamos homenajeanado a un hombre bueno por encima de su condición, un lujanense que brilló por su condición intelectual y obtuvo reconocimiento fuera de Luján, a nivel internacional. Pero por encima de cualquier cuestión, está clara su condición de buen vecino y de hombre bueno; hoy se suele utilizar la expresión `de bajo perfil'; por eso quizás debamos decir, en relación a don Jorge Furt, que fue un símbolo de la humildad de los hombres grandes", terminó expresando.

Mensaje de Jorge Cruz
Previo a la palabra de Jorge Cruz, periodista, crítico y miembro de la Sociedad Científica Argentina, se dio lectura a un trabajo de Antonio Requeni -que se publica por separado-, que resume aspectos de la vida y obra de Furt.
Cruz apuntó que entre la veintena de títulos de Furt, había dos libros unidos entrañablemente al autor, por la admiración que despertaron en él dos poetas, Luis de Tejeda, que vivió en Córdoba en el siglo XVII, tomó al final de su vida el hábito de Santo Domingo y es considerado el primer poeta argentino; y Esteban Echeverría, el primer poeta romántico de la Argentina.
A partir de investigaciones y de las mismas obras de Furt, el orador pasó revista a la estancia de Echeverría en Los Talas y la visión y recuerdos de Furt de aquellos días, reseñando que el trabajo biográfico nació como una inquietud y una promesa hecha para sí desde joven.
La vida de Echeverría fue publicada en 1938 y está basada, subrayó, en los fundamentales trabajos de Juan María Gutiérrez. Según Cruz, Furt lo evoca a lo largo de los años, enfermo del corazón, golpeado por un mal que lo llevaría a la tumba, lo retrata en su viaje a Europa, destacando en especial su propensión a la soledad, una constante en la vida de Echeverría, para concluir con su exilio definitivo en Montevideo.
"La biografía de Luis de Tejeda, publicada en 1955, está unida a memorias entrañables de Furt, pero es fruto de minuciosas indagaciones en viejos documentos y libros. Constituye una fundamental contribución al estudio del poeta y su época, basada en documentos irrefutables", apuntó Cruz.
Furt sigue a Tejeda desde sus dias de estudiante teólogo, consignando sus amores, casamiento, actuación de alcalde, su viaje a Buenos Aires para defenderla del ataque holandés, y destaca sus cargos hasta que se aleja del mundo y adquiere su hábito dominical. "Dos decadas después muere dejando una obra literaria que Furt editó 1947. La edición supera la de Ricardo Rojas de 1916 y de Enrique Martínez Paz de l917", acotó el orador.
"Estas figuras tan afines a Furt, señalan dos hitos del comienzo de las letras argentinas, Tejeda y Echeverría, quien dotó a su obra de un carácter nacional que sus antecesores apenas entrevieron. Reconozcamos que de esa particularidad está compenetrada toda la obra de Furt", resumió Cruz.

De Vicente Ros
Vicente Ros, vicepresidente de la Sociedad de Bibliófilos, recordó en el comienzo de su exposición, las palabras que sobre Furt expresara en 1994 en ocasión de presentar el catálogo de la Biblioteca Antigua, para centrar su mensaje en el tema Furt bibliófilo. En este sentido, reflexionó su sospecha de que "esa inquietud intelectual es la que deparó a lo largo de su vida los momentos de mayor regocijo espiritual a Furt".
Ilustrando sobre el tema, aseveró que muchas de sus actitudes lo acercan "más al apasionado coleccionista y estudioso de ejemplares no comunes, destacables por algunas características que lo hacen diferente", brindando múltiples ejemplos de ello.
Según Vicente Ros, Furt tenía todas las condiciones para sentirse un bibliófilo, dado sus conocimientos de idiomas y lenguas clásicas, sus horas dedicadas a la investigación, sus traducciones, intercambio de ideas con otros intelectuales y la construcción de su espacio para libros, primero en Córdoba y luego en Los Talas, a lo que debe sumarse la sensibilidad con que fue conformando cada uno de sus propios libros. "Su biblioteca es el reflejo de su espíritu fiel y amplio", acotó. También pasó revista el orador al aporte de Furt con sus valiosos ejemplares, a las distintas exposiciones sobre el tema, como fue su participación en los actos celebrados por el quinto centenario de la creación de la imprenta, entre otros.
También y a partir de sus mismos escritos, trajo a la memoria de los asistentes, la emoción e impacto que le provocaba a Furt hallar esas piezas únicas, esos ejemplares largamente buscados que finalmente llegaban a sus manos, "providencialmente", que lo colmaban de satisfacciones. Puso de relieve asimismo, su preocupación por dar cuerpo a nuevas salas para dar albergue a toda su biblioteca.
Ros se refirió además a los encuentros de Furt con poetas o pintores, acotaciones que surgen de su "Libro de compañía", para finalizar expresando su satisfacción por haberse reencontrado con su obra, conocer sus descendientes y la estancia Los Talas.

Sus poemas
Coordinadora del acto, la profesora Ana María Schauman de Ggronvald, brevemente vinculó a familiares de su marido con Jorge Martín Furt, en Córdoba, para luego, en ausencia de Duilio Marzio, proceder a leer distintos poemas de la figura evocada.
Por último, Etelvina Furt de Rodríguez agradeció la realización del acto, recibiendo por parte del intendente municipal, un presente floral.
Luego fue servido un vino de honor.
Se adhirieron al acto, la Junta Municipal de Estudios Históricos, la Asociación Patria, Amistad y Servicio y la Escuela de Educación Media Nº 7 "Adelina de María de Bertola".




"La mejor obra de Furt fue su vida misma"

Extracto del trabajo de Antonio Requeni con que la Sociedad Científica Argentina evocó a Furt en octubre de 2001, en su sede de Capital Federal.

Jorge Martín Furt nació en Buenos Aires el 20 de mayo de 1902. Era hijo de Jorge Aquiles Furt y Etelvina Feliciana Biaus, descendiente esta última de Mariano Biaus, propietario desde 1824 de la estancia Los Talas, a 25 kilómetros de Luján, donde Esteban Echeverría, huyendo de los sicarios de Rosas, se refugió en 1839 y escribió "La insurrección del Sud". Un artículo publicado por Domingo Buonocoro en la revista "Universidad", de la Universidad Nacional del Litoral, nos informa que los Biaus pertenecían a una familia de raíz vasco francesa y los Furt precedían de Burdeos.
Las primeras lecturas de Jorge Furt fueron los clásicos franceses, en libros que serían la base de la extraordinaria colección que fue reuniendo a lo largo de los años. Hizo los estudios secundarios en el Colegio Lacordaire e ingresó luego, simultáneamente, en las facultades de Medicina y de Letras. Abandonó ambas después de haber aprobado varias asignaturas y siguió estudiando literatura por su cuenta. No obstante, guardó siempre devoción por algunos de los que fueron sus maestros: Juan Agustín García, Emilio Ravignani y Clemente Ricci. Interesado por la antropología y el folklore, recibió además las enseñanzas de Juan B. Ambrossetti y Roberto Lehmann Nitsche. A los 20 años era ya un notable investigador. De esa época datan sus primeros trabajos: "Un códice de `La Argentina', de Ruy Díaz de Guzmán" y "La Iglesia de la Revolución en el gobierno de Rosas", así como el comienzo de su recopilación de coplas, refranes y música de inspiración anónima que publicaría más tarde con el título "Cancionero popular rioplatense". Como Ventura Lynch, como Alfonso Carrizo, Furt recorrió también las provincias para rescatar en la voz de sus memoriosos pobladores, cuentos, leyendas, fábulas, coplas y mitos autóctonos.
En 1924 apareció su libro "Arte gauchesco". Tenía entonces 22 años. Cuatro años más tarde fue becado para visitar diversas instituciones culturales del viejo continente. Visitó durante tres años las más prestigiosas bibliotecas europeas y con los sacerdotes de la Biblioteca del Vaticano aprendió a identificar y catalogar libros antiguos. Asimismo, participó en las excavaciones de Pompeya.
Su juventud no impidió que se le abrieran las puertas de la Universidad de Roma, donde pronunció una conferencia sobre Angel de Estrada, así como las de París y Viena. En Turín asistió a un curso sobre literatura europea dictado por el eminente Arturo Farinelli.
De regreso a la Argentina compartió la actividad literaria con su pasión de bibliófilo. Publicó "Coreografía gauchesca", "Lo gauchesco en la literatura de Ricardo Rojas" y, en 1930, "Antología gauchesca". Escribió también un libro sobre Esteban Echeverría y otro sobre Luis de Tejeda. Para la confección del último consultó durante largas temporadas las bibliotecas de varios conventos cordobeses.
Prologó y anotó también ediciones de muchas obras clásicas argentinas e incursionó en la poesía. Algunos libros, dentro del último género mencionado son: "Flor de milagros", "Niobe", "Las elegías", "Ese muro lejano" y "Cantata tiburtina". Además tradujo obras de Mallarmé, Maurice de Guerin y Gabriele D`Annuncio.
Recluido en Los Talas, la estancia de sus mayores, se entregó al estudio, la escritura y la formación de una biblioteca de extraordinario valor. Como don Francisco de Quevedo y Villegas, él también pudo decir: retirado en la paz de estos desiertos, con pocos pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos y escucho con los ojos de los muertos.
Con excepción de una temporada de retiro en Villa del Lago, en la serranía cordobesa, de donde regresó a Los Talas tras la muerte de su hijo Jorge en un accidente, Furt transcurrió el resto de sus días en la estancia, desde donde viajaba en alguna ocasión a Buenos Aires para encontrarse con amigos como Eleuterio Tiscornia, Alfonso Reyes, Arturo Marasso y Ricardo Molinari, aunque otras veces eran éstos los que acudían a Los Talas y se alojaban allí varios días.
Hasta su muerte, ocurrida en 1971, Jorge Furt colaboró frecuentemente en publicaciones nacionales y extranjeras; fue miembro correspondiente de la Academia Argentina de Letras, del Instituto de Investigaciones Históricas y del Instituto Nacional de Antropología de la Universidad de Buenos Aires. Fue, asimismo, presidente de la Asociación Cultural Ameghino de Luján y director del Museo Colonial e Histórico de esa ciudad.
Una de las obras importantes de Jorge Furt, tal vez la más importante de todas, al margen de su obra escrita, es la biblioteca que reunió a lo largo de su vida, acaso la mejor biblioteca privada de literatura con que cuenta el país. Más de 40.000 volúmenes que comprenden literatura argentina, hispanoamericana y europea; libros de historia y geografía y, sobre todo, valiosísimos libros antiguos: primeras ediciones de Góngora, Garcilaso, Quevedo, las "Crónicas" de Alfonso El Sabio, un Amadís de Guala de 1533 y la edición príncipe de "Oráculo manual", de Baltasar Gracián, impreso en 1647, así como primeras ediciones de Echeverría y otros clásicos argentinos. Pero hay más: en 1946, Jorge Furt adquirió el archivo personal de Juan Bautista Alberdi, integrado por libros, 7.500 cartas, libretas y otros manuscritos que son un verdadero festín para los investigadores. Autores argentinos y extranjeros a su paso por el país, visitaron y visitan esta biblioteca que constituye un verdadero orgullo nacional y que, justo es reconocerlo, su hija Etelvina y el marido de ésta continúan preservando, con denodado esfuerzo, para evitar su dispersión.
Jorge Furt merece nuestra gratitud y nuestro homenaje. Fue un oficiante privilegiado de ese culto o adicción por el libro que muchos de nosotros profesamos. Un devoto de los libros no sólo por su contenido sino también por su continente. Furt supo leer y tratar los libros con amoroso fervor. Fue un hombre de intensa acción cultural. Como escribió Domingo Buonocoro: "La mejor obra de Furt fue su vida misma".


Volver a Cultura & Espectáculos

Volver a Principal