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Con toda la fuerza
Desde que impulsó su propio
recital, cinco años atrás, como un modo de desafiarse a si mismo
y enfrentar sin otras compañías artísticas al público, Martín
Taboada ha recorrido un camino que, a toda luz, le posibilita
exhibir un destacable entrenamiento y manejo del escenario.
En esa conquista -no está demás recordar-, se percibe su paso
por la escena, circunstancia que no sólo le ha permitido encarar
al público con seguridad y total manejo del cuerpo, sino
puntualmente extraer de cada palabra o verso el matiz necesario
para que la línea musical que los envuelve cobre vigorosidad o
calidez, según lo requiera cada composición.
De ayer a hoy puede afirmarse que las distintas propuestas, que
fueron enlazando cada una de sus presentaciones anuales, valoraron
un aspecto del artista o de la idea motora que lo estimulaba.
Diversos nombres a lo largo de los años fueron acompañándolo en
la sala oficial, situando una y otra vez a la danza y al teatro en
lugar de preferencia.
En esta ocasión también están presentes, como un modo de aunar
segmentos y corporizar con bríos la puesta en escena.
Pero Taboada siempre da sorpresas.
Este año, el grupo que abrió su espectáculo fue "Fusión
Cuyana", uno de los nombres que en poco tiempo ha sabido
conquistar el gusto y el aplauso del público. En ese
reconocimiento merecido está vivo no sólo el espíritu
entusiasta de cada uno de los integrantes, sino la suma de
voluntades y méritos individuales. Porque a la musicalidad de los
hermanos Luis y Luciano Bustos, en voces y guitarras, se asocia el
profesional desempeño de los demás integrantes para consolidar
de tal modo, un viaje por el mundo folklórico con aristas
autóctonas pero rítmica y armónicamente renovadas.
Ese afiatamiento le ha permitido al conjunto, mostrarse hoy como
un digno representante del medio. Lo integran también Gustavo
Peralta en bajo, José Melo en guitarra eléctrica, Leandro Melo
en batería, Guillermo Isa en teclados y además de los hermanos
Bustos.
Otro agradable condimento fue la presencia de Camerún, un
silbador ajeno al espectáculo pero que envolvió con su dúctil
sonido, recreando a modo de una pequena obra musical
característicos sonidos de distintos pájaros.
También se sumaron en este encuentro Jorge Falcó en percusión,
Nelda Palchevich y Edgardo Hernández en guitarras, Fernando
Vanini en violín, Beto Buzzi en guitarra y voz, Marcelo Marengo
en percusión, Valeria García en danza y en actuación María C.
Francia, Hernán Rebotaro, Claudio Malatesta y Luciano Bianchi y
Jorge Liguori en la conducción.
Martín Taboada impuso desde el vamos su presencia y su voz,
invitando a recorrer con su expresión los versos de "Zamba
del silencio", "Elijo criollos", "Por unas
pocas monedas", "Los obreros de Morón",
"Canción del niño rejuntador" y "Entre a mi pago
sin golpear", entre otros temas nuevos y clásicos de su
repertorio.
Un sala colmada aplaudió a lo largo de dos horas este nuevo
encuentro con el arte folklórico de Martín Taboada.
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