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Un show con sorpresas, humor y
música
Después de dos años de
ausencia, Hugo Varela regresó al Teatro Municipal "Trinidad
Guevara", entregando un nuevo espectáculo con aciertos y
sorpresas.
Es
mimo, músico y actor, y desde el humor, Hugo Varela proporciona
al público la posibilidad de pasar un rato por demás agradable.
Y lo hace valiéndose de nobles recursos y evitando el tono
grosero de no pocos de sus colegas.
Ello quedó demostrado una vez más con su presentación el
domingo en el Teatro Municipal "Trinidad Guevara", donde
hizo conocer su última propuesta "Contra las cuerdas",
un título que según se quiera, ofrece distintas lecturas.
Pero Varela, autor e intérprete del mismo, invita por sobre la
reflexión, a la diversión pura.
A su gama de humorista, el actor agrega además, la particularidad
de fabricar los instrumentos que ejecuta. Una extraña silla que
sirve de cuerpo a un arpa o un originalísimo bandoneón provisto
con los clásicos timbres, le posibilitan, además de su guitarra,
vestir de música a su show y sorprender con una generosa gama de
recursos.
Porque es evidente que sus gags apuntan tanto a la palabra como al
gesto y hasta las notas musicales pasadas por su tamiz tienen un
sonido distinto.
Se advierte desde el vamos su extraordinario dominio de la escena.
Le basta una mirada, un silencio o un mínimo gesto para lograr la
adhesión y comunicación con la platea. El llanto de un niño en
la sala, una y otra vez será motor de un risueño comentario,
festejado por el público.
Abunda en su presentación el ingenio, alcanzando momentos
largamente festejados por su audiencia.
Desde el vamos se muestra tal cual es. Sentado frente al público,
con guitarra en mano, rompe rápidamente el hielo con su tonito
cálido y gauchesco. Después todo marchará de acuerdo a sus
intentos.
El público aparte de entregar sus risas, es requerido por el
humorista para completar su espectáculo. Y lo logra de modo
soberano. No hay tímido que se resista a corear las simples
líneas melódicas propuestas por el cómico, ni se ruborice
imitando con su boca el sonido de una tormenta, o el sonido de una
baldosa floja pisada en la lluvia. Todo el público se erige
entonces en agradable protagonista, con un rey que da gusto
escuchar.
Porque Varela envuelve a sus propuestas con un tono popular,
privilegiando el humor con reminiscencias folklóricas. En ese
sentido, Varela rescata toda una tradición de cuentos
latinoamericanos y convoca a la familia, lo que constituye un
acierto importante, dado que cada día son menos los espectáculos
supuestamente divertidos a los que se puede concurrir con chicos
de todas las edades.
Lo suyo es auténtico, diferente y se nota un contínuo pulir de
medios para lograr el objetivo. Hay intenciones y en ocasiones
palabras con doble sentido que apuntan a despertar el humor, y
Varela lo logra con creces y profesionalismo. Ha recorrido un
largo camino que cada día se perfecciona más. Su destinatario,
el público, agradecido.
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