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Más hechos delictivos en la ciudad
Uno tras otro

Día a día aumenta la ola de delitos en la ciudad. Los delincuentes actúan cada vez con mayor impunidad.
El domingo a la mañana, una pareja que se movilizaba en un Duna asaltó a mano armada a una mujer que caminaba con su hija. La semana pasada, entre otros, le tocó el turno a la farmacia San Martín. Un hombre de unos 30 años armado le exigió a la empleada que le diera todo el dinero.
Por otra parte, autores desconocidos robaron en la escuela de fútbol Alumni del barrio Lanusse y realizaron algunos destrozos.

El peligro de andar por la calle

Una vecina de Luján que caminaba con su hija de 4 años por Almirante Brown al 800, el domingo a las 8 de la mañana, fue víctima de un asalto a mano armada. Se trata de la esposa de Fabián Pérez, conductor del noticiero local de Multicanal.
Gabriela se dirigía hacia la avenida Humberto Iº a tomar un colectivo. Cuando estaba por llegar a la esquina, una pareja que circulaba en un Fiat Duna azul detuvo sorpresivamente el automóvil a escasos centímetros de la vereda.
En ese momento el conductor se bajó del vehículo, sacó un arma de fuego de importante calibre y apuntándoles, le exigió a Gabriela que le diera su mochila.
Según la descripción que la damnificada realizó a la policía de la seccional local, el asaltante era un hombre joven, de aproximadamente 1,70 de altura, tenía pelo corto, oscuro, y vestía con un jean. La mujer que lo esperaba en el interior del Duna -el cual no tenía vidrios polarizados- no pudo ser identificada.
La señora del periodista no dudó en entregar su bolso y de inmediato el Fiat escapó a gran velocidad. Por el estado de shock por el que atravesó, no pudo detenerse a tomar la patente del coche. Sólo pudo registrar las características físicas más visibles del delincuente.
Luego de la emboscada, Gabriela corrió a su casa, donde estaba su marido. Rápidamente trataron de comunicarse con la Comisaría Primera de Luján. Llamaron con insistencia por 20 minutos, pero como nadie respondió el periodista recurrió a marcar el teléfono celular del titular de la seccional, comisario Daniel Cosimano.
Fue ahí cuando el jefe le aseguró poner todos los medios a su disposición y sacar los móviles a la calle para rastrear a los ladrones. Sin embargo, la velocidad en que se movieron los malvivientes fue mayor. De hecho, se estima que antes de fugarse de la ciudad habrían realizado otros hechos delictivos.
Hoy, Gabriela tiene terror de salir a la calle y nadie le da ninguna protección. Por el momento, dentro de la seccional de la calle Las Heras no hay datos concretos sobre quiénes fueron los autores del asalto. Ni siquiera se sabe si los delincuentes tienen domicilio en esta ciudad.

Asalto a una farmacia

La protesta silenciosa que los farmacéuticos realizaron hace semanas atrás debido a la ola de asaltos, casi no tuvo sentido. Durante toda una jornada atendieron al público a puertas cerradas, pero la policía sigue sin brindarles protección a los profesionales.
La semana pasada la farmacia San Martín volvió a ser blanco de la delincuencia. Cerca de las 10 del miércoles, un hombre de aproximadamente 30 años ingresó al comercio de San Martín al 200 simulando estar interesado en realizar una compra.
En ese momento no había ningún cliente detrás del mostrador y los cinco empleados de la farmacia se encontraban realizando otros trabajos en la parte trasera del local. Por lo tanto, sólo uno de ellos salió a atender al sujeto.
El delincuente tardó poco menos de un minuto en dar el atraco. Estudió el escenario del delito y lo vio muy propicio para sacar su arma de fuego y dar a conocer a la empleada cuáles eran sus verdaderas intenciones.
La damnificada no intentó resistirse y acató las órdenes del ladrón. Abrió la caja registradora y le entregó el dinero que había en su interior. Mientras tanto, el malviviente le apuntaba permanentemente con su revólver.
Una vez que la empleada le dio toda la recaudación que tenía hasta el momento, el ladrón se dio a la fuga. La acción del delincuente fue sorpresiva y su desaparición inmediata. Este tipo de modus operandi se repite cada vez más y los damnificados se sienten desprotegidos.
Pese a que los responsables de la farmacia aseguran que cuando realizaron la denuncia "esta vez me atendieron bastante rápido" en la seccional local, hasta el momento no hay nadie que dé soluciones y -en muchas oportunidades- la policía muestra pasividad ante esta problemática.

Ladrones en Alumni

No hay ningún lugar que quede fuera de la posibilidad de formar parte del incremento de las estadísticas de la delincuencia en Luján. Esta vez le tocó a una escuela de fútbol infantil del barrio Lanusse.
El jueves a la madrugada, autores desconocidos ingresaron a la entidad barrial Alumni, ubicada sobre la calle La Plata a metros de San Vicente, con intenciones delictivas.
Los ladrones la hicieron sencilla. Para entrar realizaron dos agujeros en el techo de paja del salón principal de la institución, y con mucha tranquilidad estudiaron el lugar y eligieron varios elementos para llevarse.
Ese mismo día, cerca de las 17.30, cuando el presidente de la entidad, Daniel Toledo, se presentó en el lugar y abrió las instalaciones, se encontró con la mala noticia. Los ladrones no sólo se habían llevado cosas de valor, sino que además habían destrozado y desordenado el lugar.
"Cuando entré estaba todo tirado. Las camisetas de los chicos estaban desparramadas por todos lados. Parecía que se trataba de un acto de vandalismo", contó a EL CIVISMO el titular de la comisión directiva.
Los ladrones escaparon por la parte trasera del edificio y guardaron el botín dentro de bolsas que también había en el lugar. Entre otras cosas sustrajeron dos cortadoras de césped, dos pelotas de fútbol, una garrafa de 10 kilos, dos silbatos, un cajón de gaseosas, un par de botines y un inflador.
Hace poco de seis meses, la escuela de fútbol pasó por una situación similar. Hubo personas que ingresaron al lugar. En aquella oportunidad no se llevaron nada pero "destrozaron todo", dijo. Harto de estar expuesto a este tipo de violaciones, Toledo se fue de inmediato a la Comisaría Primera de Luján a realizar la denuncia.
Por fortuna, al día siguiente, Toledo tuvo la novedad de que los efectivos habían encontrado las máquinas de cortar césped, los dos silbatos, el inflador y una de las pelotas de fútbol. Los elementos estaban en el interior de una vivienda ubicada a cinco cuadras de la institución. Con esto se estima que los responsables son vecinos del barrio, sin embargo llama la atención que todavía no hubo detenidos.


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