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Caraduras
Los funcionarios del gobierno
de Miguel Angel Prince, con el propio jefe comunal a la
cabeza, han perdido toda noción de ética, moral y respeto
por sus gobernados. Y lo lamentable del caso es que la
mayoría absoluta del oficialismo lograda en la últimas
elecciones legislativas, llenó al Concejo Deliberante de
"perros falderos" de Prince, sin poder ni ganas ni
ideas para enfrentar algunas políticas verdaderamente
vergonzosas de su jefe.
¿Con qué argumentos serios el viernes al mediodía los
ediles del Partido Justicialista levantaron la mano y apoyaron
la rendición de cuentas del año pasado? ¿Cuál será el
límite para que los concejales dejen de votar a ciegas todo
lo que proviene del Departamento Ejecutivo?
En la sesión del viernes quedó demostrado el nivel de
caradurismo que pueden llegar a esbozar los responsables de la
actual administración municipal. Se habla de la crisis y
hasta son capaces de golpearse el pecho como presuntos
culpables, pero cuando se conocen sus gastos se cae la
actuación y el "princismo" demuestra que dice ser
"austero" sólo cuando busca votos.
Para algunos lectores, el punteo de gastos que se publicó en
nuestra última edición fue llamativo. Para otros, se trató
de un derroche indignante para una comuna que debe más de 15
millones de pesos. También existen los que creen en la
necesidad y urgencia del intendente Prince viajando a Mar del
Plata o Pinamar con todos los gastos pagos por el presupuesto
municipal.
Esos sujetos, entre los que se encuentran los 12 concejales
del Partido Justicialista, saben además que los lujanenses
pusieron los 133 pesos que el intendente y su amigo José
"Gato" Maisonavo gastaron en enero de 2001 en un
restaurante caro de la costa atlántica, cuando con sus
acompañantes enfrentaron la pobreza local comiendo
langostinos y otras delicias marítimas, todo regado con un
excelente vino de 13 pesos la botella (se tomaron 3 unidades).
Nada es lógico en el mundo de la administración
"princista", porque no sólo incluir la boleta de la
"Taberna Baska" en los viáticos es una aberración.
Es lamentable que el pueblo tenga que pagar el sueldo, los
viajes y la comida de ese señor Maisonavo, empleado como
"inspector" pero que únicamente se dedica a seguir
de cerca a su amigo y con eso le basta para cobrar más de mil
pesos por mes. "Es mi amigo y es verdad que no trabaja
como inspector", admitió el intendente cuando salió a
disculpar a Maisonavo, después de romper un vidrio de nuestra
redacción.
El Hospital Municipal sin insumos. Los profesionales médicos
con deudas eternas y parando casi todas las semanas. Las salas
de primeros auxilios totalmente desabastecidas. El casco
céntrico de la ciudad sin colectivos. Una desocupación
creciente que abarca a miles de personas, tantas que la
Municipalidad no se anima a relevar los casos. Los servicios
públicos recortados porque la plata no alcanza. Situaciones
que el intendente sólo escucha, mientras malgasta en Luján y
alrededores.
Subsidio para un gaucho lujanense al que se le antojó mirar
una jineteada en el Chaco (150 pesos); indemnizaciones por
fallecimientos ante la falta de pago de un seguro de vida
(3.892 pesos); viaje de una funcionaria a una actividad
partidaria en Villa Gesell (250 pesos); gira marplatense de
Prince y su amigo "El Gato" (470,10 pesos); catering
de una reunión de gabinete (210 pesos); tener un gobierno
serio (no tiene precio).
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