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ONGs de Jáuregui siguen desconfiando del poder político
Esos raros convenios nuevos

Luego de la firma de un acuerdo entre la Municipalidad y la Universidad Nacional de La Plata, la ONGs ambientalistas de Villa Flandria plantearon su postura. Reiteraron sus reclamos y anticiparon que en los últimos meses se incrementaron los casos de cáncer en la localidad.

Las ONGs ambientalistas de Jáuregui se llamaron a silencio durante los últimos meses, aunque esto no quiera decir que hayan bajado los brazos en la infinita lucha que le declararon a Curtarsa.
En todo este tiempo siguieron el problema de la contaminación en la localidad con la misma preocupación de siempre, pero no quisieron agregar más nafta a la hoguera que se transformó el país desde que se agudizó la crisis social y económica.
Pese a esto, están en condiciones de confirmar la noticia que nadie quiere oír: en Jáuregui cada vez hay más vecinos enfermos de cáncer. Y todas las miradas apuntan en una sola dirección: la poderosa curtiembre que desde 1994 alteró la paz de una apacible localidad de 14.000 habitantes, de apariencia casi paradisíaca.
Por el momento, las últimas acciones encaradas desde el poder político poco y nada aportaron a encontrar una solución a esta problemática. A fines de noviembre, la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires anunció la exploración de varios pozos cercanos a la fábrica, con el objeto de encontrar alguna comprobación científica que pudiera vincular el aumento de patologías oncológicas con la expansión que experimentó la curtiembre en los últimos años.
El 19 de diciembre se anunció la elaboración de un registro de cáncer similar al confeccionado para la zona de La Plata y Gran La Plata. Días atrás, la Municipalidad selló un convenio con la Universidad Nacional de La Plata para trabajar en un proyecto que busca mejorar la calidad de la salud de la población de Jáuregui.
Sin embargo, nada puede asegurar que las palabras del acuerdo se transformen en realidad. Por si acaso, la prometida enésima exploración de pozos quedó en la nada, del mapeo de cáncer -que para marzo debería haber empezado a elaborarse- muy poco se sabe, a la Comisión Multidisciplinaria se le perdió el rastro y el reciente pacto celebrado entre la UNLP y el Municipio no despierta confianza entre los ambientalistas.
Razones para desconfiar justamente no les sobra. Todavía recuerdan el "doble discurso" de una profesional de esa casa de estudios, cuando se acercó a la localidad para dar los resultados de las muestras del nivel de cromo que se había encontrado en el agua del efluente que la curtiembre enviaba al curso del río Luján.
"La doctora Alicia Ronco nos dijo una cosa cuando estábamos en el efluente y en la conferencia de prensa atenuó el discurso y dijo otra cosa", explicó una vecina a favor del cuidado del medio ambiente. Y recordó un hecho que marcó el comienzo de la desconfianza hacia la UNLP. "Nos decía que los chicos tenían que remar con barbijos y tratando de no levantar demasiado barro del río, después nos preguntó si iba a estar Crónica TV pero al final cambió el discurso porque tuvo un llamadito".
Las ONGs ambientalistas se reunieron el jueves por la noche en el recinto del Concejo Deliberante con el secretario de Salud, Dr. Carlos Anigstein, y varios concejales. En este ámbito volvieron a manifestar su postura y a cuestionar los nulos avances tendientes a erradicar el problema de la contaminación originada por la industria del cuero.

CONSCIENTES PERO RESIGNADOS
Para el presidente de AEVOB (Asociación Eco Vida en el Oeste Bonaerense), Dino Viotto, el silencio de los últimos meses "no responde a que la problemática sea inexistente o se haya solucionado, sino a una actitud respetuosa frente a la magnitud de los problemas coyunturales que tiene la Argentina y en donde el trabajo se cuida más que la vida".
Precisamente esta disyuntiva obliga a que muchos habitantes de Jáuregui o zonas aledañas prioricen la fuente laboral al riesgo de contraer enfermedades ligadas al proceso del cuero. "Hemos constatado directamente con empleados y ex-empleados que a la hora de comer hace falta comida, por eso prefieren sostener el trabajo, pero cuando tienen un problema acuden a nosotros", explicó Viotto.
A esta altura de los acontecimientos, en AEVOB también detectaron que los habitantes de Jáuregui son conscientes del problema que tienen cerca de sus casas pero "descreen y no les interesa", dijo el titular de la entidad que agrupa a H2O, Eco Vida, Lalcec filial Villa Flandria y Rotary Club "José María Jáuregui".
En tal sentido, resumió la sensación de la gente al decir que muchos asumen que "la fábrica genera problemas a largo plazo. Entonces, hasta que aparezcan problemas de salud habrá alguna tecnología o alguna forma de solución, pero la realidad indica que cuando ese problema aparece ya no hay ningún tipo de tecnología que pueda solucionarlo".
La propuesta que ratificaron las ONGs ante el funcionario y los ediles no se aparta un centímetro de la línea trazada en el comienzo de su cruzada por un medio ambiente santo. Hoy como ayer exigen que el nuevo Plan Regulador contemple la relocalización de la planta. "Eso creo que es la solución más contundente sobre la causa del problema en vez de patear la pelota hacia adelante".
Por su lado, Regina Palomar -integrante de H20- afirmó que por más que se compruebe científicamente el crecimiento del cáncer en la localidad con la expansión de la curtiembre "tampoco va a pasar nada", debido a la falta de decisión política para tomar una medida que implique el traslado de la fuente laboral lejos de un centro urbano.


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