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En el silencio de la noche
El domicilio está ubicado en la
calle Güemes al 1300. Los ladrones ingresaron al patio trasero en
la madrugada del martes. Luego de forzar una puerta, se llevaron
un lavarropas automático, un secarropa, una cocina y un canasto
con prendas de vestir.
Cuando
Juan Giordano se despertó no lo podía creer. En el patio trasero
de su casa faltaban un lavarropas automático, un secarropa, una
cocina y un canasto en el que había prendas de vestir.
Su mujer, Rosa, fue la primera en enterarse de la mala noticia,
cuando cerca de las 8 de la mañana se asomó al patio. Juan
-empleado y periodista radial- todavía estaba durmiendo, pero no
tardaría en abrir los ojos para desayunarse con el mal trago.
El matrimonio vive junto a sus hijos, uno de cuatro y otro de dos
años, y una persona mayor: la abuela del jefe de familia. La casa
está ubicada en Güemes 1377.
Según relató Giordano en diálogo con este medio, el hecho
ocurrió en la madrugada del martes, mientras toda la familia
dormía. Se supone que, al menos, tres personas ingresaron a los
fondos del domicilio luego de forzar las rejas de una puerta de
hierro, ubicada en un pasillo lateral de la casa, que conduce al
patio trasero.
Una vez en el interior de la vivienda, y cuando comprobaron que en
el lugar había varios artefactos, los ladrones fueron hasta la
parrilla, agarraron un fierro que el dueño de casa utiliza para
remover brasas y rompieron el candado que cerraba la puerta. Luego
de que ésta cediera se dedicaron a transportar por el pasillo
-que se extiende a lo largo de unos 12 metros- el lavarropas, el
secarropa, la cocina y el canasto.
Mientras todo esto sucedía, los Giordano dormían plácidamente
en el interior de la casa. Ninguno de los integrantes de la
familia escuchó nada. Sólo una vecina se percató de los ruidos,
pero no pensó en llamar a la policía porque supuso que no se
trataba de nada extraño. "La mujer pensó que era yo que
llegaba en bicicleta", contó Giordano.
AL MENOS TRES PERSONAS
Para la familia no será nada fácil reponer los artefactos
robados. "La cocina estaba nueva. La teníamos en el galpón
para cuando nos mudáramos a otra cosa", lamentó.
El lavarropas automático estaba en la galería, conectado a
metros de la ventana de la habitación del matrimonio. "Lo
raro es que no cortaron la manguera, sino que trajeron llaves
especiales para desconectarlo", dijo.
Hay otra cosa que a Giordano le llamó la atención. "Lo
sospechoso es que hayan forzado las rejas cuando tranquilamente
podrían haber saltado la puerta -dijo-. Yo calculo que tendrían
que haber sido por lo menos tres personas, porque el lavarropas
automático pesa más de 50 kilos y lo tuvieron que transportar
muchos metros".
Todo indica que, en la calle, habría estado esperando un
vehículo, con el que -luego de cargar los artefactos- los
ladrones se habrían dado a la fuga. "Pero la verdad es que
yo no escuché absolutamente nada, fue algo increíble",
señaló.
El robo es moneda corriente en la zona, tanto en domicilios como
en comercios. A la hora de buscar responsables, los vecinos -de
acuerdo a información recabada por este medio- apuntan a los
habitantes de dos casas que se encuentran al costado de las vías,
cerca del Polideportivo. Desde hace seis meses, un grupo de
delincuentes habría ocupado ambas viviendas.
Giordano radicó la denuncia en la comisaría de esta ciudad, y lo
atendió el comisario Daniel Cosimano en persona, antes de su
alejamiento de la seccional local. "Me atendieron muy
bien", dijo.
Ahora, Giordano se ocupará de reforzar la puerta de rejas por la
que entraron los delincuentes para no tener que lamentar otra vez
un hecho de esta naturaleza.
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