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El único imputado habría
quedado en libertad
Los últimos avances en la
investigación del asesinato de María Marta Olmos, ocurrido el
mes pasado en un domicilio del barrio El Quinto, fueron en vano.
Todas las sospechas que apuntaban a Walter Leandro Marrano, esposo
de la víctima, quedaron anuladas. A dos días de su detención,
el fiscal le otorgó la libertad.
En la edición del sábado pasado, EL CIVISMO informó acerca de
la detención de este hombre de 32 años, quien se encontraba
prófugo desde que mataron a su esposa en la cocina de su casa de
la calle San Roque 1294, el 21 de mayo.
Según detallaron fuentes policiales, Marrano sería el único
imputado por la muerte de Olmos. El martes 18 de este mes decidió
entregarse a la Justicia; la policía de Luján Primera lo fue a
buscar a un domicilio de la ciudad de Mercedes.
Todas las sospechas apuntaban a que Marrano sería el responsable
de la muerte de Olmos. De hecho, había importantes elementos en
la causa que confirmaban la hipótesis más fuerte de los
investigadores: Olmos recibió un disparo de arma de fuego mortal,
probablemente luego de haber mantenido una discusión con su
marido. A esto se le sumó que, desde ese día, Marrano -que ya
contaba con un antecedente policial- se encontraba en condición
de prófugo.
La causa parecía estar casi resuelta. Pero no fue así. Al día
siguiente de la detención, Marrano se presentó a declarar ante
el doctor Horacio Chiminelli en las oficinas de la UFI Nº 4 del
Departamento Judicial de Mercedes.
Cuando salió del Juzgado, este medio pudo saber que el acusado
habría solicitado la excarcelación extraordinaria y que
Chiminelli se la habría otorgado. De hecho, fuentes judiciales
confesaron que el fiscal, cuando Marrano se retiró, habría
dicho: "Este tipo no puede matar a nadie".
Nadie creyó que a Marrano las cosas iban a resultarle tan
sencillas. Pese a esto, dos días después, muchos se llenaron de
indignación al conocer la decisión del fiscal: Marrano habría
obtenido la libertad.
Con la frente alta, recogió sus pocas cosas y habría salido de
los calabozos de Luján Primera sin hacer ninguna declaración.
Pero, para algunos, su libertad no pasó desapercibida.
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