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Menem lo hizo

Si estamos como todo el mundo sabe que estamos y merecemos que se nos califique con un despectivo "lame sobras del FMI", en gran parte es por culpa nuestra. De hecho, los dirigentes que nos arrojaron al peor pozo de decadencia social son bien argentinos.
Lo triste del caso es que las encuestas que comenzaron a copar las tapas de los diarios nacionales vislumbran un horizonte muy reducido en materia de esperanzas de cambio.
Con más o menos adeptos, un sujeto como Carlos Saúl Menem -ex presidente y ex preso- aparece como supuesto líder de una Argentina en la que urgen la reconstrucción. Si esos sondeos no mienten, somos muchos los tontos o somos inmensa mayoría los amnésicos totales.
Carlos Menem es el responsable directo, ideológico, práctico y casi único de la situación que estamos padeciendo. Seamos claros: Domingo Cavallo es un excelente técnico educado en el exterior para aplicar medidas que beneficien al exterior. Para el ejemplo de un asesinato por encargo, sería el mero "gatillador", porque las órdenes vinieron de más arriba. En tal caso, Fernando De la Rúa y Eduardo Duhalde son apenas unos pichones de "lame sobras" que ni siquiera son dignos realizadores de esa repudiable tarea diplomática.
Para los amnésicos -que por lo visto abundan y dañan- aportamos esta columna que sólo desglosará algunos datos que nos pueden ayudar a tener un futuro un poco mejor. Carlos Menem es un oportunista del desastre socio-económico, que lamentablemente tiene mucha prensa paga dispuesta a realizar programas especiales con su presencia, su palabra y su opinión. Sí, en Argentina un dirigente que regaló hasta las joyas de todas nuestras abuelas puede seguir opinando porque hay gente que lo escucha, y además le cree.
Sin irnos en análisis muy rebuscados, es justo decir que si hoy las empresas que manejan el petróleo y sus derivados deciden aumentar el precio del gasoil o las naftas hasta la cifra que se les ocurra, gran parte de la culpa es del señor Carlos Menem.
Ese sujeto que se muestra como "la solución" es el responsable del desarme de la obra social de los jubilados y pensionados; es el protagonista de la extinción del tren en vastas zonas productivas y fue quien colocó las firmas que hoy avalan la entrega diaria de subsidios por un millón trescientos mil pesos a las concesionarias viales, a las que igual los usuarios les seguinos depositando fortunas en concepto de peajes.
Dejemos al margen la mención de otras acciones que se estudian en la Justicia, como el presunto contrabando de pólvora y armas de guerra. Pero no se puede obviar que si millones de argentinos hoy están con los bolsillos vacíos, porque el peso no tiene valor en el mercado -en ambos, en el financiero y en el que vende alimentos-, gran parte de la culpa la tiene Carlos Menem.
Con sus impresentables colaboradores -algunos de los cuales desfilan por los Tribunales con la soltura de una modelo-, Carlos Menem vendió, a precios módicos, todas las empresas estatales que podían motorizar un crecimiento, una reconstrucción.
Cuando se dejó de recibir el dinero de esas transacciones y Argentina quedó desmantelada de bienes atractivos para el exterior, volvimos a ser el último orejón del tarro del mundo y el escenario montado por el menemismo dejó caer el telón. Todo era una escenografía armada para sostener una realidad inventada. Una realidad que sólo servía a los fines de poder de Carlos Saúl Menem, un dirigente que de la mano de sus amigos mediáticos empieza a construir otra escenografía que los amantes de la verdad y de la memoria tienen que ayudar a destrozar (antes de que sea demasiado tarde).

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