|
Escoba nueva no siempre barre
bien
Tres ladrones armados se
apoderaron de la recaudación del día de la Pollería La Taba.
Todos estaban armados y el atraco lo hicieron el jueves a las 21,
cuando la zona estaba liberada.
Los
cambios de políticas y de dirección que la Departamental
Mercedes realizó en la Comisaría Primera de Luján todavía no
dieron sus frutos. Los comerciantes de esta ciudad siguen siendo
víctimas de la ola delictiva y la sensación de inseguridad se
apodera de los vecinos.
Una vez más, los delincuentes logran cumplir sus objetivos y
manejarse con total impunidad por las calles del centro de Luján.
Y la policía local sigue sin dar respuesta.
El jueves a las 21, tres ladrones asaltaron a mano armada la
Pollería La Taba, de la esquina de Güemes y San Martín. Los
delincuentes fueron astutos. Esperaron que se hiciera de noche y
que los otros locales ubicados en las diferente esquinas ya
estuvieran cerrados. De hecho, aguardaron a que el Autoservicio
Longobardi colocara las rejas y que los agentes de seguridad
privada se retiraran. Ese era el momento justo para que la
pequeña banda concretara el atraco.
Uno de los ladrones esperó en la vereda y custodió la puerta.
Los otros dos, ingresaron al local. Con sólo mirarle las caras,
los tres empleados y el dueño de la pollería, Juan Martínez,
supieron de qué se trataba.
Isabel, encargada del comercio, atendió a uno de ellos. Por su
parte, Martínez permaneció inmóvil detrás del mostrador y los
demás continuaron sus tareas como si nada pasara.
El delincuente miró a Isabel y se levantó el buzo mostrándole
el arma. "Dígale que me entregue todo el dinero", dijo
dirigiéndose a Martínez. El propietario no dudó ni un segundo.
Con un gesto de aprobación le dio la orden a la empleada para que
acatara el pedido del malviviente. Abrió la caja registradora y
le dio -con mucho dolor- la recaudación del día.
Una vez conseguido el objetivo, la banda de ladrones desapareció
de la escena del delito. Los damnificados no quisieron realizar
ningún movimiento que los pusiera en peligro. Esperaron unos
segundos y dieron aviso inmediato a la policía de la calle Las
Heras.
NI NOTICIAS
Por fortuna, en el momento del asalto no ingresó ningún cliente.
De hecho, los empleados consideraron ante EL CIVISMO que cualquier
paso en falso les podría haber jugado una mala pasada a sus
vidas.
"Los ladrones estaban bien armados y uno nunca sabe cómo van
a reaccionar", dijo una de las víctimas. El miedo de los
vecinos que trabajan en comercios que permanecen abiertos hasta la
noche aumenta día a día. Los delincuentes se sienten cada vez
con más poder y libertad para cometer delitos.
Las cosas están al revés: las facilidades estan dadas para los
malvivientes y no para los vecinos. Hasta hoy, ni el poder
político local, ni el policial demuestran capacidad de acción
para poner fin a esta grave situación que se vive en la ciudad.
|