|
Magnífico despliegue de Iñaki
Urlezaga
Tres obras, "Carmen",
"Combate" y "Pop", presentadas por el
bailarín argentino, la rusa Elena Kinozerova y el ballet
Concierto, devolvieron la magia de la mejor danza al Teatro
Municipal. El espectáculo, uno de los más significativos de la
temporada, puso al público del pie.
Iñaki
Urlezaga, el bailarín argentino que el público de Luján
conoció un año atrás, hizo escala una vez más en el Teatro
Municipal "Trinidad Guevara", donde presentó el domingo
un programa de calidad que le permitió exhibir otra faceta
artística.
Un año antes privilegió la sala oficial ofreciendo una memorable
versión de "Don Quijote", también junto a su Ballet
Concierto. Entonces, maravilló y dejó en claro su potente
técnica para incursionar en el ballet clásico.
En esta ocasión, un programa diverso permitió aproximarse a otro
bailarín, con la técnica aún más depurada y enfrascado en dos
obras distintas, que le exigieron no sólo un despliegue de
baterías y acrobacias, sino transformarse artísticamente para
aquilatar la propuesta. Porque en cada una de sus apariciones
dejó traslucir sus sentimientos y concentración con cada gesto,
en cada paso. Y eso es lo importante, no sólo ser un artífice de
pasos sino un verdadero creador de belleza.
Junto a él, una docena de bailarines que ya había demostrado sus
quilates, pero que en esta ocasión, se vio más enriquecido y
afiatado. Ello como resultado de un trabajo impecable y
personalizado, que mostró un conjunto en movimiento que hizo
alarde de limpieza y claridad expositiva, digna de los grupos más
afamados. Y completando el panorama, el debut de la rusa Elena
Kinozerova, también dueña de una prodigiosa técnica.
El clima de "Carmen"
En la primera parte del programa
se presentó "Carmen", según la coreografía ideada por
Alberto Alonso con música de Bizet-Schedrin, y definida por
críticos como una balada trágica. El creador ubica la acción en
un ruedo taurino e hilvana con respeto la trama de Merimée,
aunque confiere un tono farsesco a algunas situaciones, acertando
en especial, en el sentido trágico de la obra.
La obra concebida originalmente para el lucimiento de Maya
Plisetskaia, movió a la extroardinaria bailarina a subrayar que
cuando asumió el papel le acosaron inusitadas dificultades, a
causa de la renovación de ideas de llevar a la escena lo
clásico. Puntualizó entonces que en "Carmen" cada
detalle es importante: el cuerpo, las manos, los codos, que deben
"cantar, actuar y trabajar en la imagen".
En Luján, la obra marcó la aparición de Elena Kinozerova, que
desde el mismo inicio cautivó por su flexibilidad, su dominio del
cuerpo, sus piruetas, manejo de manos y poses de gitanería.
Elena fue una Carmen plena de luz, aunque con alguna carencia de
sensualidad, pero se vio sumamente correcta, inmersa en el
vértigo que le provoca su propio mundo interior y exterior.
Pero como se señaló, "Carmen" permitió conocer otras
cualidades de Urlezaga. Con su rol de don José, pudo mostrar la
faz interior, aquella que de alguna manera se desconocía aquí,
ya que hubo una sola ocasión de apreciarlo en obras de mayor
desarrollo interpretativo. Aquí surge el artista sin ataduras, y
como tal se manifiestó desde la misma entrada a escena.
No es lo suyo un desborde de sentimientos; su elaboración va
mucho más allá, como si hiciera paulatinamente carne en él la
desgracia de su personaje. Hipnotizado por éste, se convierte
literalmente en Don José. Emociona intensamente en su solo del
principio, cuando aún dubitativo ante su deber y el fuego que
despertó Carmen en su corazón, su figura se va deshaciendo en
toda una gama de sentimientos, devorado a cada instante por el
amor que crece en él.
Podría decirse mucho más, como que hay pasión, dolor, menos
resignación, y un desdoblamiento de caracteres y personalidades
en los minutos que dura la obra. Porque Don José se transforma y
será otro después de la aparición de la mujer que cambiará su
vida. Y todo ello expresado en un magnífico baile, que se
constituye en el vehículo para que Urlezaga demuestre además,
todo su virtuosismo.
Aunque no se individualizó al intérprete de Escamillo, el
torero, merece citarse que el personaje fue recreado con nervios,
sin ocultar arrogancia, virilidad y gracia.
El Ballet Concierto conducido por Lilián Giovane y Esmeralda
Agoglia, apresó la profundidad de la historia, plegándose con
bríos y tensión en los distintos momentos. Tributó a la trama,
ritmo y delicadeza, todo ello con pulcritud.
La manifiesta calidad del envío inicial, puso en evidencia que la
presencia de Urlezaga no marcaba una noche más. Se eregiría en
otra gran noche de ballet, como la que concretó un año atrás.
"Combate" y
"Pop"
La segunda parte acercó
"Combate" según una reposición de Esmeralda Agoglia.
También en este caso al no contarse con programa de mano, resulta
imposible detallar cualidades individuales del selecto número de
bailarines que participan de la obra.
Como el nombre alude, confluye en esta creación un permanente
juego de fuerzas, estructurado a partir de ideales y pasiones,
como el mismo juego de la vida se encarga de manifestar entre los
hombres.
Un plantel aceitado, expresivo y con rigurosa preparación plasmó
con eficacia en el escenario esta resolución temática,
movilizando al público que poco a poco fue sumergiéndose en el
clima entre bélico y pasional.
Cerró el espectáculo "Pop", un trabajo coreográfico
en la línea contemporánea concebido por Miguel Elías.
Apelando a música de Queen, entre otros clásicos del presente,
la obra es una franca manifestación de juventud, donde se
entrecruzan un endiablado enjambre de personajes mimetizados con
el ritmo que brota de la misma música.
"Pop" se vio volátil, burbujeante y enérgico.
Requirió la intervención de toda la compañía que se plegó,
tanto en forma coral como con algunos solos y duetos, a ilustrar
disímiles personajes inmersos en un tiempo y una época. Los
fraseos que imaginó Elías para cada secuencia se engarzan de
modo admirable a la música, provocando una movimiento de masa
atrapante y movilizador. "Pop" sintetiza, con expresión
danzante, una explosión de juventud y alegría.
En ese alocado ritmo, Urlezaga reaparece brindando otra faceta de
su arte. Todo su cuerpo es una llama inagotable que junto al marco
sonoro, le permite una vez más seducir al público con su
potencia, seguridad y piruetas. Como un pájaro que decide no
volver a posarse en la tierra, sus giros, saltos y su presencia
envolvente, rubricaron su esencia en el camino de la danza.
Esta obra prendió de tal modo en los asistentes, que a poco de
iniciarse, comenzaron las palmas. Luego, el vértido visual y
provocador, puso al público de pie, confiriendo una ovación a
Urlezaga y su ballet.
Después de algunos minutos de concluido, aparecieron en escena
las directoras del Ballet Concierto. Estos renovados aplausos
invitaron a los artistas a recrear momentos del pasaje final de
"Pop", esta vez sí con palmas y aplausos al mismo
tiempo que se desarrollaba la obra.
Se cerraba así un nuevo capítulo de la agenda cultural del
Teatro Municipal, que con seguridad, quedará en la memoria de
quienes presenciaron el reencuentro con el ballet.
Un programa apropiado
El año último, la presentación
de "Don Quijote" por la compañía de Iñaki Urlezaga,
posibilitó a muchos vecinos conocer el clásico ballet en su
totalidad. Fue un acierto en tal sentido programar esa obra, que
además de colorida y alegre, cuenta con un "pas de
deux" conocido y a la vez comprometido, que por sobre los
obstáculos que encierran para un bailarín, exigen un espacio
para su desarrollo.
Quedó en la memoria de quienes concurrieron entonces, que la
estrechez de la boca de escena del "Trinidad Guevara" no
era la apropiada para el lucimiento pleno de un artista de las
condiciones físicas de Urlezaga.
De ahí, que el programa seleccionado para esta oportunidad, haya
resultado más acertado.
"Carmen" en un ballet que puede dimensionarse según la
producción, pero que en una sala de las condiciones del
Municipal, no dificulta ni altera el desempeño de los bailarines.
Iñaki aquí se mostró cómodo, quizás más proclive a disfrutar
él mismo con su labor. Eso fue notorio, así como su crecimiento
artístico. Del mismo modo, puede afirmarse de "Pop",
que lo contó como solista en distintos pasaje, y que no obstante
el despliegue físico, le posibilitó brindar todos los saltos y
giros que el público esperaba ver.
Como se expresó, un programa acorde, que el público disfrutó
por su calidad y emoción.
|