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Hablar es fácil

Se escuchó en estas semanas a un par de encumbrados dirigentes de la política nacional afirmar que las discusiones sobre las elecciones de marzo de 2003 no son la prioridad para la gente. Tienen razón, aunque en los casos de Felipe Solá o Elisa Carrió se trata más de una especulación ligada al "marketing" de campaña que a un sentimiento sincero. Dicen eso, pero todos los días trabajan con su gente y estructuras para abrir locales, afianzar la imagen, perpetrarse en el poder y asegurarse el futuro.
La prioridad de la gente no son las elecciones y los vaivenes de los candidatos. La urgencia es la atención de las necesidades básicas. Si nadie repara en los problemas latentes, llegar a marzo en un marco de paz social será una verdadera utopía.
No precisamos alejarnos de Luján para entender que la atención de la clase política está a demasiada distancia de lo importante. En lugar de mandar a sus funcionarios a buscar consensos en los barrios -tarea que ya iniciaron trabajadores rentados de la política local-, el intendente o los que quieren ocupar su sillón deberían atender la falta de colectivos, la inseguridad, la carencia de alimentos, la desproteccción generalizada.
Los que tienen aspiraciones de poder comunal deberían, por ejemplo, solucionar la multiplicidad de problemas que atraviesan los olvidados vecinos del sector nuevo del barrio El Ceibo (también conocido como "Barrio Co.Vi.Lu"). Están sin luz en la vía pública; no hay calles transitables en los días de lluvia; carecen de una mínima seguridad que les permita salir tranquilos de sus hogares; los policías en la zona brillan por su ausencia; sin teléfonos; sin colectivos.
¿Algún candidato a concejal o jefe comunal se animará a visitar el barrio y prometer soluciones a esas cuestiones concretas? Porque oponernos a todo lo que se nos cruza; hablar de políticas alternativas al sistema; de grandes proyectos económicos; de transparencia y honestidad; de justicia y equidad social, lo podemos hacer todos. En realidad, todos hablamos con facilidad de lo que nos sucede y los políticos son expertos en la materia. El tema crucial es tener las ideas definidas, los cuadros capacitados y las herramientas para actuar.
¿Qué discurso sensato puede armar un candidato local para convencer con sus ideas a los docentes de la Escuela Nº 3 "Justo José de Urquiza", de Sucre? ¿Es relevante y urgente para esas maestras y sus chicos que el debate actual de las autoridades pase por la caducidad de algunos mandatos o la promesa de una dolarización salvadora?
Esa comunidad educativa, ubicada detrás del basural municipal y de las cavas de la empresa Curtarsa, sufrió un repudiable robo; se quedó sin servicio de colectivos desde el parate de la empresa San José y las grandes figuras de la educación bonaerense (con la complicidad de los legisladores) le quitaron la ruralidad. Desde La Plata, sin conocer el lugar y a sola firma, se le quitó la ruralidad a una de las escuelas más inaccesibles de la zona.
A los funcionarios y legisladores habrá que pedirles por favor que dejen de ocuparse de los temas que sólo les interesan y les urgen a ellos. Atender los problemas de la gente es mucho más complejo que delirar sobre teoría política o dar brillantes discursos de campaña. Raúl Alfonsín siempre fue un excelente orador, pero todos sabemos cómo le fue a su gestión y a sus correligionarios cuando tuvieron que aplicar sus conceptos.
Por eso, si se ocuparan en lo que les corresponde, los candidatos para marzo saldrían solos a la luz, y no habría que esperar que los inventen o resuciten los medios de prensa.

 

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