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Fuera de foco
Como sucedió en escasas
oportunidades, gran cantidad de lujanenses se unen para
reclamar por algo. No hubo manifestaciones enormes para pedir
justicia en muchos casos policiales. Tampoco para solicitar un
freno en los aumentos de los servicios o tarifas. Y no
existió una organización para nuclear a los ahorristas
estafados por el corralito, por sólo citar algunos ejemplos.
Es más, todos los viernes somos testigos de la magra
convocatoria que consigue la asamblea de vecinos
autoconvocados, que sostiene una serie de banderas basadas en
la igualdad social.
Hoy, mal que le pese a los idealistas, los aumentos abusivos
en los abonos mensuales de la televisión por cable -en Luján
explotada por las empresas "Telered" y
"Multicanal"-, son un motivo de disgusto
generalizado. Y no está mal que esto suceda, aunque para
muchos resulte trivial. "Protestan por esto y no se
calientan por cosas mucho más importantes", suelen
expresar los desinteresados en luchar por una rebaja en el
cable.
Sin embargo, el reclamo que el sábado pasado reunió a cerca
de 300 personas en el Polideportivo, suena trivial por la
manera en que fue encarado. Si se toman los ribetes cruciales
de la actual situación del servicio de cable, los ciudadanos
notarán que se encuentran ante una lucha justa: se trata de
derechos cercenados para apoyar a intereses económicos de
particulares.
Es saludable que la gente se organice para pedir por lo que
entiende justo y necesario. Pero para ello, los vecinos tienen
que contar con un conocimiento cabal sobre qué es lo que
pueden o deben pedir y a quiénes dirigir las solicitudes.
Juntarse para armar una lista totalmente arbitraria de canales
a incluir en un abono más barato al actual es errar en el
objetivo, en las formas, en el camino del reclamo.
En el partido de Luján, principalmente en la zona céntrica,
la tecnología de los sistemas de televisión por cable genera
fuertes interferencias. Por esa razón, a través de una
antena convencional, la población no puede acceder a la
imagen de los canales de aire (abiertos). Es por esa punta por
donde se tiene que comenzar a enredadar el ovillo.
Tanto "Telered" como "Multicanal"
estarían violando el artículo 1071 del Código Civil, que en
su texto enmarca la quita de los derechos a la información y
a la recreación de los ciudadanos. En ese contexto, el
agravante fundamental es que las familias más afectadas son
las de menores recursos.
Además, tampoco se respeta lo establecido en la ordenanza
municipal 3609, sancionada el 25 de noviembre de 1996. Allí
se determina la zonificación y las condiciones que deben
reunir las redes de servicio eléctrico, telefonía, circuitos
cerrados alámbricos de televisión, informática y otros.
Entre el 1º de enero de 1998 y el 1º de enero de 2010, las
empresas mencionadas deberían trabajar en la instalación de
cableado subterráneo. No se hizo nada y la Municipalidad no
exigió nada.
Esos tienen que ser los ejes de un reclamo serio.
Lamentablemente, la excelente intención de organizar a los
vecinos disgustados, se opaca con opiniones o delirios
personales. No es serio considerar que un canal pasa
películas "lindas" y otro "sólo
chatarra"; que "hay que sacar las señales en otro
idioma" o que las mujeres tienen suficiente televisión
con "Utilísima". Ahí se entra en el plano
subjetivo de los gustos. Y en ese marco, tiene el mismo
derecho la persona que quiere mirar todo el día noticias,
como quien se entretiene con una película de Emir Kusturica o
Jorge Porcel, con recetas de comidas agridulces, con la monja
y sus interminables sermones, con los cortos de I-Sat, o con
concursos de "funaná", un baile popular de los
portugueses.
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