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Sokol tocó y cantó, pero El
Miyo la rompió
El viernes por la noche, en la
Casa de la Juventud, se presentó Alejandro Sokol. El vocalista de
Las Pelotas y ex Sumo ofreció un recital acorde a las
expectativas. Hubo cuatro bandas soportes. El Miyo, una vez más,
demostró todo su talento cuando agarra una guitarra.
La
Casa de la Juventud resultó ser un espacio ideal para recitales
de rock. Así quedó demostrado el viernes a la noche cuando se
presentó el vocalista de Las Pelotas, Alejandro Sokol, ante unas
150 personas.
Si bien no es la primera vez que la música tiene su lugar en el
viejo edificio que alguna vez perteneciera a la extinguida Entel,
la propuesta de hacer un show en el primer piso puede considerarse
todo un acierto de los organizadores para una gélida noche de
agosto.
La llegada de Sokol a Luján estuvo acompañada por una devoción
sin límites por parte de un grupo de fanáticos que sigue desde
hace años su carrera con Las Pelotas y que no olvida jamás su
paso por Sumo. Y como muestra de esto, en las paredes del primer
piso, fueron colgadas un par de banderas con el nombre de dos de
las mejores bandas que dio la historia del rock nacional.
A juzgar por el público, Sokol es un "groso" que puede
hacer "flashear" por igual a la gente con un tema de
Pink Floyd o con uno de Sumo. De hecho, lo primero que hizo cuando
subió al escenario fue tocar un par de viejos clásicos de la
legendaria formación de David Gilmour y Roger Waters, y todos
estuvieron de acuerdo con su gusto.
En una primera entrada, Sokol se despachó con una media docena de
canciones. Lo hizo acompañado solamente de una guitarra que
pidió prestada al cantante de Vadesuyo, una de las cuatro bandas
que hicieron el "aguante" hasta la hora señalada.
Además de los dos temas de Floyd tocó una intimista versión de
"¿Para qué?", como para ir calentando el ambiente.
La segunda parte fue distinta. Marcelo Elli se hizo cargo de la
batería, el Miyo tomó la guitarra y el bajista de Vadesuyo
volvió a agarrar su instrumento. Así, Sokol dio rienda suelta a
un repaso por Sumo y Las Pelotas, que volvió loco a todos.
"Heroína", "Regest" o "No tan
distinto", fueron algunos de los momentos memorables que
marcó la madrugada. En total, unas veinte canciones y una mejor
que la otra.
Pero si Sokol fue el motivo convocante, el Miyo fue quien la
rompió. Primero subió a pedido de la gente de Vadesuyo a hacer
un tema de Pappo y la gastó. Después le hizo "la
segunda" a Sokol, a tal punto que la voz de Las Pelotas en un
momento no tuvo más remedio que decir: "Ante este señor,
hay que sacarse las medias". Toda una reverencia y un
reconocimiento al virtuoso violero de esta ciudad.
En definitiva, hubo reggea y rock, frío y pogo, pasado y
presente. Una saludable mezcla de sensaciones en un lugar que
tiene todo para ocupar el espacio que necesitan los jóvenes que
gustan del rock y que en Luján no saben adónde ir.
El hombre que conoció a Luca
Prodan
Para muchos, Alejandro Sokol es
un personaje con altura de mito dentro de la escena rockera
vernácula. Su pasado con Sumo y su particular estilo con Las
Pelotas alimentan esa admiración que tiene la gente que lo sigue
en cada presentación.
El hombre participó en los principios de Sumo, cuando su amigo
Germán Daffunchio lo presentó para que tocara el bajo.
Daffunchio -con quien en la actualidad son los pilares de Las
Pelotas- era cuñado de Timmy McKern, el amigo argentino que
conoció Lucas Prodan en Londres cuando era pupilo en uno de los
mejores colegios ingleses.
En octubre de 1981, Sokol participó del nacimiento de Sumo pero
no llegó a grabar un solo disco con la banda de Luca Prodan.
Antes de su alejamiento, tocó la batería. Fue en 1982 y debió
ocupar el lugar de Stephanie Nuttal, una amiga inglesa que había
traído a este país Prodan, pero que decidió regresar al Reino
Unido al declararse la Guerra de Malvinas.
De todos modos, entre el '81 y el '85, Sokol integró una de las
bandas que -tal vez- le cambió el rumbo al rock nacional. Sumo
tenía la mayoría de los temas en inglés, cuando en los años de
la dictadura eso era un desafío que podía llegar a costar caro.
Además, incursionaba por estilos tan dispares como el punk o el
reggea cuando acá apenas unos pocos habían oído hablar de eso.
Hoy, en Las Pelotas, Sokol y Daffunchio siguen haciendo rock,
reggea y alimentando el mito que dejó Sumo tras la muerte de
Lucas Prodan.
Para todos los gustos
Cuatro bandas soportes precedieron la presentación de Alejandro
Sokol. Cada una, con su estilo particular, fueron del agrado del
público que se acercó a la Casa de la Juventud.
La noche fue abierta por La Banda del Rey, que de la mano de su
rock and roll clásico y sus letras fiesteras tuvo su pico máximo
cuando hizo una particular versión de "Mal romance" de
Riff.
Seguidamente fue el turno de Fido, un cuarteto adolescente que
además de tocar temas propios, interpretó algunos covers de The
Ramones ("The KKK took my baby away"), Green Day
("Basket Cage"), El otro yo ("Alegría") o Los
Fabulosos Cadillacs ("Tus tontas trampas"). Fido es pura
música rápida con melodías agradables, propias de una
formación que se ajusta al estilo de las típicas bandas indies
que suelen escucharse tanto en Inglaterra como en los Estados
Unidos.
El tercer grupo en subir al escenario fue Blindado. Esta banda
llegada desde Chivilcoy sorprendió a más de uno. Compacta y con
una puesta en escena que por momentos pareció salir del molde
común en el que suele caer la mayoría de los grupos. Fue lo más
cercano que se vio por estos pagos a Alice in Chain. Imperdible la
versión de "Pet cementery" de The Ramones, pero al
estilo grunge originario de la ciudad Seattle.
Finalmente, el grupo que teloneó a Sokol fue Vadesuyo. Maciza,
potente por los cuatro costados, la banda comandada por Juan
Gutiérrez anticipó el show de fondo tocando un set a puro rock
sin fisuras y sobre el final hizo varios temas de Divididos y Las
Pelotas, sobresaliendo "Sin hilo", que a esta altura de
la historia es casi un himno para los fanáticos.
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