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Quedó muy poco para rescatar
Argentino de Quilmes y Flandria
empataron sin goles en el encuentro jugado el sábado en cancha de
Cambaceres. En la jugada más clara para definir el partido, el
arquero local Guillermo Gagliardi, le atajó un penal a Leonardo
Basso.
Cuando
no se puede ganar, al menos es preferible no perder. Este es un
viejo código del fútbol que se basa en una lógica matemática;
un punto es superior a cero. Además de los fríos números,
cuando uno tiene un equipo en formación y debuta perdiendo en el
torneo, rescatar un empate es mucho menos catastrófico que otra
derrota. Y no es que esto descomprima el nivel de las presiones o
alivie la angustia, pero al menos, entrega una pequeña cuota de
aliento para seguir buscando el rumbo deseado. En un partido
extremadamente aburrido, Flandria igualó sin goles con Argentino
de Quilmes y por ahora, El Canario sigue buscando su destino.
El partido jugado en la cancha de Defensores de Cambaceres, donde
Argentino de Quilmes hizo de local, corrió peligro de suspenderse
porque momentos antes del inicio, una fuerte lluvia cayó sobre
Ensenada. Igualmente la precipitación pluvial dejó su marca y el
terreno de juego quedó en malas condiciones, influyendo también
en el desarrollo del juego.
Claro está que este no es ningún justificativo para salvar las
responsabilidades de dos equipos que brindaron muy poco para el
espectáculo y huérfanos de ideas y sin convicción, anduvieron a
la deriva durante los 90 minutos.
Todo empezó muy tibio y con mucho respeto, mientras cada uno a su
modo intentaba ordenarse en el terreno de juego. El primero en
llegar fue Flandria con un centro de Landaburu que no pudo
conectar de cabeza Fernández, y tampoco pudieron llegar ni Basso
ni Trinidad que estaban cerca de la jugada.
La respuesta del Mate llegó con un tiro libre ejecutado por Iván
Grasso y que no pudo aprovechar Bobadilla.
Todavía era muy poco lo que habían mostrado cuando llegó la
mejor oportunidad del partido para Flandria. Se jugaban 18
minutos, Cristian Vega inició un ataque por derecha y sacó el
centro al área para la entrada de Leonardo Basso quien fue
empujado groseramente por Mariano Grimaux dentro del área chica,
no dudando el árbitro Jorge Diez en marcar la pena máxima. El
propio Basso se encargó de la ejecución con un tiro bajo al palo
derecho del arquero Guillermo Gagliardi, quien le adivinó la
intención y alcanzó a manotear el remate que al desviarse dio en
la base del palo y volvió a las manos del arquero.
La pérdida de esta oportunidad fue algo difícil de asimilar para
Flandria que después de esta acción, se mostró algo
desorientado en la cancha. Sin embargo, esto no cambió el
trámite del encuentro ya que Argentino de Quilmes tampoco fue un
dechado de virtudes y no supo sacar provecho de la situación.
Tampoco cambió mucho la situación en el complemento. Argentino
de Quilmes siguió mostrando su impotencia y dependió demasiado
de lo que podía hacer Iván Grasso, algunos chispazos de Ribolzi
y las esporádicas incursiones en ataque del grandote brasileño
Barros que inquietaron a la defensa Canaria.
Por momentos, Flandria fue un poco más, por lo menos tuvo mayor
actitud, aunque esto no haya sido una diferencia que justificara
un marcador distinto.
Se repartieron las llegadas frente a los arcos que no fueron
tantas, mientras que la equidad también quedó de manifiesto en
las imprecisiones y a los dos se les hizo difícil hilvanar
jugadas que significaran algún riesgo para el rival.
Por el lado de Flandria se puede mencionar, aunque en muy escasa
medida, un mejoramiento con relación al encuentro anterior.
Scagliotti y Niz levantaron algo su nivel; Barrientos volvió a
ser el de mayor despliegue y El Lelo Basso, a pesar de haber
marrado el penal, tuvo movilidad y se mostró permanentemente
intentando crear algo ofensivamente. Emiliano Fernández fue otro
que buscó siempre protagonismo tratando de complicar a la defensa
rival con su potencia, aunque en ocasiones se mostró lento en los
movimientos. Sin embargo, aún no aparece en la dimensión que
todos esperaban Fabio Landaburu, quien no logra todavía
transformarse en el conductor del equipo.
El campeonato recién comienza y aún no es tiempo de sacar
conclusiones definitivas. Una derrota y un empate no son
resultados como para ir festejando a cuenta. Habrá que esperar
que las piezas terminen de ensamblarse para ver si la maquinaria
funciona como es debido, mientras tanto habrá que tratar que no
se sigan escapando puntos que después, serán imposibles de
recuperar.
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