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Siguen los robos a las carnicerías
Carne de cañón

Este fin de semana asaltaron dos carnicerías de la ciudad. Una ubicada en el barrio El Quinto y la otra en Dr. Real al 1000. En ambos casos se apoderaron de unos 400 pesos. Hasta el momento la policía no dio con los delincuentes.

La primera semana de este mes se caracterizó por la seguidilla de asaltos a mano armada a carnicerías de esta ciudad. En aquel momento, los delincuentes eligieron a los comercios "Piter", "La vaca echada" y "Spaltro".
Este fin de semana ocurrió algo similar. En menos de 24 horas dos carnicerías fueron blanco de ladrones que se manejan con total impunidad y que utilizan el mismo modus operandi.
El primer hecho tuvo lugar el viernes a las 20. Los propietarios de la carnicería Rizzo -ubicada en la esquina de Santa Rosalía y San Sebastián del barrio El Quinto- ya tenían la puerta cerrada por seguridad.
Tal como lo hacen cientos de comerciantes de Luján, si es una persona conocida atienden, de lo contrario prefieren dar por finalizada la atención al público.
Esa noche, dos hombres simularon ser clientes y solicitaron que se les abriera las puertas porque querían comprar milanesas. Los dueños no le vieron caras conocidas, pero como uno de ellos ya estaba frente al blindex no quiso arriesgarse al tratar de evadirlos. "Hoy día si te resistís te matan", dijo una vecina de la carnicería cuando relataba a este medio lo que había ocurrido.
Mientras tanto, otro sujeto esperaba con el auto en marcha para escapar. Algunos testigos afirmaron que los ladrones se subieron a un Ford Escort y huyeron en dirección a José María Pérez.
Cuando uno de los dueños de la carnicería cortaba la carne, uno de los hombres se acercó, sacó el revólver que escondía debajo de la remera y le apuntó. En ese momento, las cinco personas que estaban en el interior de la carnicería confirmaron su intuición: los sujetos eran delincuentes.
Los ladrones despojaron a cada una de las víctimas de todo el dinero que tenían en su poder. Luego vaciaron la caja registradora y una vez que ya estaba todo listo desaparecieron del lugar.
Los malvivientes amenazaron a los damnificados para que no hicieran ningún movimiento en falso y los hicieron tirar al piso boca abajo. La banda huyó con 500 pesos y logró que la policía no diera con su paradero.
Según se pudo saber, la carnicería Rizzo fue asaltada por primera vez hace dos meses atrás. En aquella oportunidad la pérdida material fue mayor porque ingresaron al local y se llevaron dinero en efectivo y gran cantidad de mercadería.
Los propietarios de Rizzo hicieron la denuncia pero no tuvieron novedades. Cansados de tanta inoperancia, esta vez prefirieron no ir a la Comisaría Primera de Luján y evitar el trámite burocrático.

JOVENES PELIGROSOS
Al día siguiente, le tocó el turno a la carnicería "Los tres hermanos", de Dr. Real 1096. Fue exactamente a las 11.15. Tres hábiles jóvenes no tardaron más de cinco minutos en realizar el atraco.
Estacionaron sus bicicletas en la esquina de General Paz y caminaron pocos metros hasta el local. Sin mediar palabras, ingresaron y de inmediato sacaron sus armas.
Dos de ellos, de no más de 20 años, encararon al empleado -Héctor Pertusi- y le exigieron todo el dinero que había en la caja. Mientras tanto, el otro vigilaba a una clienta y a la esposa de Pertusi para que no perdieran la calma.
No estaban conformes con los 400 pesos que había en la caja. "Me insultaron porque querían más plata", relató Pertusi, "me pideron la billetera que tenía en el bolsillo pero estaba vacía".
La situación se complicó cuando el empleado perdió la tranquilidad. Según contó, intentó levantarse del piso cuando los ladrones estaban saliendo de la carnicería. Al observar este movimiento, regresaron y le dieron un fuerte golpe en el estómago.
Cuando le pegaron los ladrones se toparon con la hebilla del cinturón y "pensaron que tenía un revólver. En esa confusión, el que parecía jefe de la bandita sacó su arma, me apuntó y montó el revólver como para dispararme".
Ese tenso momento duró sólo un segundo que para Pertusi fueron horas. El delincuente desistió, bajó el arma y prefirió huir.
Según testigos, los jóvenes salieron caminando con tranquilidad. Fueron hasta la esquina de General Paz, se subieron a sus bicicletas y huyeron en contramano en dirección a la avenida Carlos Pellegrini.
Este caso es uno más entre tantos que ocurren en la ciudad y que no tienen solución. Hasta el momento, la policía no tiene datos concretos de esta pequeña banda.
A partir de este hecho, Pertusi aseguró que tendrá miedo cada vez que "una persona desconocida entre a la carnicería" y lamenta que se verá obligado a mirar con desconfianza hasta a las personas que pueden ser honestas.


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